El motor con código N22B3, más conocido como 2.2 i-DTEC, representa la respuesta de Honda a las estrictas normas Euro 5 y es el sucesor directo del famoso motor i-CTDi (N22A). Se montó principalmente en el Honda CR-V de tercera generación (modelos restyling de 2009 a 2012).
Mientras que su predecesor fue toda una revolución – el primer diésel de Honda desarrollado completamente “en casa” – el i-DTEC es una evolución que trajo un funcionamiento más silencioso, mejores emisiones, pero también ciertas complicaciones propias de los modernos sistemas de tratamiento de gases de escape. Este motor es clave porque permitió a Honda seguir siendo competitiva en el segmento de los SUV en Europa, donde los diésel eran en aquella época los reyes absolutos.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Código de motor | N22B3 (i-DTEC) |
| Cilindrada | 2199 c. c. (2,2 L) |
| Potencia | 110 kW (150 CV) a 4000 rpm |
| Par motor | 350 Nm entre 2000 y 2750 rpm |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyectores piezoeléctricos) |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VGT) + intercooler |
| Número de cilindros/válvulas | 4 / 16 (DOHC) |
El motor N22B3 utiliza cadena de distribución. En teoría, es una solución que debería durar lo mismo que el motor. Sin embargo, en la práctica la cadena puede estirarse, sobre todo si el intervalo de cambio de aceite es demasiado largo. Aunque no es tan problemática como en algunos competidores alemanes (por ejemplo, BMW N47), la aparición de traqueteos en el arranque en frío es señal de que los tensores o la propia cadena están al final de su vida útil.
Este es un punto crítico. En este motor entra una gran cantidad de aceite: entre 5,5 y 5,9 litros (según si se cambia también el filtro, pero compra siempre 6 litros).
Grado recomendado: Exclusivamente 0W-30 o 5W-30 que cumplan las normas para filtros DPF (ACEA C2/C3 “Low SAPS”). Usar un aceite incorrecto acorta drásticamente la vida útil del DPF y de la cadena.
Mantenimiento menor: Aunque el fabricante pueda recomendar 20.000 km, para alargar la vida de la cadena y del turbo, cambia el aceite cada 10.000 a 12.000 km o una vez al año.
Consumo de aceite: Entre servicios, este motor no debería consumir una cantidad significativa de aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable. Si el nivel de aceite sube en la varilla, es una señal alarmante: una regeneración fallida del DPF hace que el gasóleo pase al cárter, diluyendo el aceite y pudiendo destruir el motor.
Además del DPF, los propietarios a veces se quejan de fisuras en el colector de escape (olor a gases de escape en el habitáculo), un problema heredado del modelo anterior, aunque menos frecuente en la versión i-DTEC. Asimismo, el sensor de presión de combustible en el rail puede dar problemas, provocando un funcionamiento irregular o incluso el apagado del motor.
Aquí se encuentra una de las mayores diferencias respecto al motor anterior. El N22B3 utiliza sofisticados inyectores piezoeléctricos (normalmente Bosch). Permiten una inyección más precisa y un funcionamiento más silencioso, pero son más sensibles a la mala calidad del combustible.
Durabilidad: Pueden superar los 200.000 - 250.000 km sin problemas con buen combustible.
Problema: Cuando fallan, la reparación suele ser imposible o muy complicada y cara. Sustituirlos por inyectores nuevos es una inversión muy costosa (depende del mercado, pero cuenta con un gasto serio por unidad).
Sí, las versiones con caja de cambios manual llevan volante bimasa. Su vida útil depende del estilo de conducción, pero normalmente aguanta entre 150.000 y 200.000 km. Los síntomas son un ruido metálico al apagar el coche y vibraciones en el pedal del embrague. Los modelos con cambio automático no llevan volante bimasa (tienen convertidor de par), lo cual es una gran ventaja en el mercado de segunda mano.
El motor utiliza un solo turbo de geometría variable. El turbo es en general robusto y rara vez falla antes de los 250.000 km, siempre que se cambie el aceite con regularidad y no se apague el motor inmediatamente después de una conducción exigente.
DPF (filtro de partículas): Es de serie en este motor. Está colocado cerca del motor para calentarse más rápido, pero aun así sufre si solo se conduce por ciudad. La obstrucción del DPF es un problema frecuente en unidades con alto kilometraje.
Válvula EGR: Tiende a ensuciarse con hollín, lo que provoca pérdida de potencia y encendido del testigo “Check Engine”. Es posible limpiarla, aunque a veces es necesaria su sustitución.
AdBlue: Esta generación del CR-V (hasta 2012) con motor 2.2 i-DTEC normalmente no lleva sistema AdBlue. Cumple la normativa Euro 5 sin usar urea, lo que supone una preocupación menos en el mantenimiento.
Con 150 CV y 350 Nm, este motor en absoluto es perezoso, ni siquiera en el pesado CR-V (que ronda los 1,7 toneladas). Empuja de forma lineal y contundente ya desde las 1800 rpm. Los adelantamientos son seguros y la sensación de fuerza está presente en todo momento. No es un deportivo, pero es más que suficiente para un SUV familiar.
A 130 km/h en la marcha más larga (6ª en el manual o 5ª en el automático), el motor gira a cómodas 2.200 a 2.400 rpm (según la caja de cambios). El aislamiento acústico es mejor que en su predecesor, por lo que la conducción es silenciosa y poco fatigosa.
El Honda 2.2 i-DTEC tiene una buena reserva de potencia. Un remapeo “Stage 1” seguro puede aumentar la potencia hasta unos 180-185 CV y el par hasta 400-420 Nm.
Advertencia: En la caja de cambios manual, el aumento de par puede acortar drásticamente la vida del embrague y del volante bimasa. En el automático hay que tener cuidado con la temperatura del aceite de la caja. Además, los mapas más agresivos pueden obstruir el DPF con mayor rapidez.
Con este motor se ofrecen dos opciones: 1. Manual de 6 velocidades: Preciso, con recorridos cortos, con el típico tacto “Honda”. 2. Automático de 5 velocidades: Automático hidráulico clásico con convertidor de par.
Manual: La caja es robusta. El principal gasto es el kit de embrague con volante bimasa. El coste de sustitución es elevado (depende del mercado), pero se hace pocas veces. El aceite del cambio manual se cambia aproximadamente cada 60.000 - 80.000 km (Honda MTF-3).
Automático: Esta caja es “a la vieja usanza”. No es tan rápida como las modernas de doble embrague (DSG), pero es muy fiable y suave. La “avería” más habitual es, en realidad, la falta de mantenimiento. El aceite debe cambiarse obligatoriamente cada 40.000 a 60.000 km. Si no se cambia, la caja empieza a dar tirones al cambiar de marcha o a patinar.
A la hora de comprar un Honda CR-V con este motor, presta atención a lo siguiente:
El motor 2.2 i-DTEC (N22B3) es uno de los mejores diésel de su época, que combina refinamiento y potencia. Es ideal para conductores que hacen muchos kilómetros en carretera abierta y buscan un SUV familiar fiable con tracción 4x4.
Sin embargo, si tu plan es llevar a los niños a la guardería a 2 kilómetros y volver, este motor no es para ti. Componentes caros como los inyectores piezoeléctricos, el filtro DPF y el volante bimasa pueden hacer que el uso exclusivamente urbano no salga a cuenta. Para esas condiciones, el gasolina 2.0 i-VTEC es una opción mucho mejor, aunque “más sedienta”.
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