La denominación DCPC esconde el conocido motor 3.0 litros V6 TDI del grupo Volkswagen, que en el mercado, debido al rebranding de la nomenclatura, se comercializa bajo el nombre 50 TDI (o como la versión más potente del 3.0 TDI). Se montó principalmente a partir de 2018 en los modelos restyling Audi A4, A5 y Q5 (generaciones B9, F5 y FY).
Este propulsor es la culminación de la ingeniería cuando se trata de combinar excelentes cualidades ruteras con la eficiencia de un diésel. Está diseñado para devorar kilómetros en autopista, ofreciendo unos masivos 620 Nm de par motor. Sin embargo, trae consigo una enorme carga tecnológica en forma de complejos sistemas de control de emisiones y una mecánica sofisticada, lo que obliga al potencial comprador de un usado a adoptar un enfoque muy serio con respecto al mantenimiento.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada del motor | 2967 cc |
| Potencia del motor | 210 kW (286 CV) |
| Par motor | 620 Nm (a 1500 - 3000 rpm) |
| Códigos de motor | DCPC (50 TDI) |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyección directa de alta presión) |
| Tipo de admisión | Turbo de geometría variable + intercooler |
El motor DCPC utiliza un complejo sistema de cadena de distribución, situada en la parte trasera del motor (hacia la caja de cambios). Debido a esta posición, el cambio de la cadena requiere mucha mano de obra, ya que implica extraer todo el motor o desmontar la caja de cambios. Aquí no existe el clásico “kit de distribución” en el sentido de una correa a sustituir. Sin embargo, la correa auxiliar (PK), los tensores y los rodillos delanteros suelen sustituirse alrededor de los 120.000 km, lo que constituye una medida preventiva habitual y no excesivamente cara.
En el cárter de este V6 diésel caben alrededor de 6,1 a 6,5 litros de aceite (dependiendo del método de cambio y del filtro). La gradación recomendada es 0W-30 o 5W-30, que debe cumplir de forma estricta la norma VW 507.00, principalmente para proteger el filtro DPF y los árboles de levas. En cuanto al consumo de aceite, estos V6 pueden gastar entre 0,5 y 1 litro de aceite cada 15.000 km, lo cual entra dentro de lo normal. Un consumo superior a eso indica un problema con los segmentos o alguna fuga.
En lo que respecta a problemas específicos, la arquitectura V6 TDI tiene un defecto conocido: fugas de anticongelante (refrigerante) en el llamado “valle en V” del motor. En el centro del bloque se encuentra el enfriador EGR y las válvulas que regulan el flujo. Debido a los ciclos térmicos, las derivaciones y juntas de plástico acaban cediendo, de modo que el anticongelante se acumula en la cavidad entre los cilindros. El síntoma es una ligera pérdida de refrigerante sin fallo visible en los manguitos, acompañada de un olor dulzón bajo el capó cuando el motor está a su temperatura de servicio de 90 °C.
Asimismo, en unidades con kilometraje elevado (más de 200.000 km) puede producirse un estiramiento de la cadena. El conductor lo notará como un traqueteo breve y agudo en la zona de la caja de cambios, que dura unos segundos durante el primer arranque de la mañana (arranque en frío). Si el ruido dura más, la cadena y los tensores están listos para ser sustituidos, lo que supone una intervención muy cara, de entre 1.500 y 2.500 EUR (según el mercado).
El motor DCPC utiliza un sistema Common Rail muy sofisticado con inyectores piezoeléctricos. Este sistema trabaja a presiones de hasta 2.500 bares. Los inyectores son de una calidad excelente y, por regla general, soportan sin problemas más de 250.000 km si se cambia el filtro de combustible con regularidad y se utiliza gasóleo de buena calidad. Si los inyectores empiezan a fallar, los primeros síntomas serán un ralentí áspero e inestable, aumento de humo al arrancar y subida del nivel de aceite del motor (debido a que el gasóleo se filtra al cárter). Es posible reparar estos inyectores, pero a menudo exige sustituir todos los internos, lo que supone un gasto importante.
Este propulsor utiliza un gran turbocompresor de geometría variable, situado en el “valle en V” del motor, equipado con un actuador electrónico (mariposa) que regula la presión. La vida útil del turbo es excelente y normalmente supera los 250.000 km si el propietario respeta intervalos de cambio de aceite acortados, de un máximo de 15.000 km (ignore las recomendaciones “LongLife” de 30.000 km). El problema puede surgir con el propio actuador electrónico, que puede agarrotarse debido al hollín, provocando que el vehículo entre en “modo de emergencia” (reducción de la potencia del motor).
Este es el apartado que más problemas ocasiona en vehículos utilizados en entornos urbanos. El sistema integra filtro DPF y válvula EGR de alta y baja recirculación. Si el coche se usa en trayectos cortos, el DPF no tiene oportunidad de alcanzar más de 600 °C para realizar una regeneración activa. En esas condiciones, la válvula EGR se obstruye con facilidad por la carbonilla.
El motor utiliza en abundancia AdBlue (sistema SCR) para reducir las partículas de NOx. ¡Este es el punto más delicado del motor! Las averías más frecuentes se relacionan con:
Teniendo en cuenta la cilindrada de casi tres litros, la tracción total permanente quattro y un peso de alrededor de 1.700 - 1.900 kg (según la carrocería y el equipamiento), el consumo varía. En un tráfico urbano puro de “para y arranca”, es realista esperar entre 8,5 y 10,5 l/100 km. En carreteras secundarias, el consumo puede bajar a unos impresionantes 5,5 - 6,5 l/100 km.
Con 286 CV y nada menos que 620 Nm de par, el motor es extremadamente potente y la “pereza” no debería formar parte de su carácter. Sin embargo, en este conjunto específico “50 TDI”, debido a las estrictas normas de emisiones, el software del motor retrasa de forma muy marcada la respuesta al acelerador. En ciudad esto puede resultar irritante: pisas el acelerador, el coche “piensa” durante un buen segundo y luego sale disparado con fuerza. Muchos conductores solucionan esto con una modificación del software (reprogramación). En autopista, este motor es el rey del carril izquierdo. Circular a 130 km/h se hace a unos relajadísimos 1.600 a 1.800 rpm, lo que hace que el habitáculo sea absolutamente silencioso.
El motor DCPC es una plataforma fantástica para incrementos de potencia vía software. La mayoría de preparadores de renombre pueden sacar con seguridad entre 330 y 350 CV a partir de los 286 CV de serie, mientras que el par aumenta de 620 Nm a más de 720 Nm mediante una reprogramación clásica “Stage 1”, sin modificaciones mecánicas. Además del enorme aumento de potencia, un buen preparador suavizará el mencionado “agujero de turbo” y acelerará la respuesta del acelerador, lo que transforma por completo el coche y hace la conducción mucho más fluida. No obstante, hay que ser consciente de que el aumento de par somete a la caja de cambios a un esfuerzo adicional, por lo que los cambios de aceite periódicos cobran aún mayor importancia.
A diferencia de los motores 2.0 más débiles que utilizan S tronic (caja DSG de doble embrague), Audi decidió combinar este brutal par de 620 Nm ÚNICAMENTE con la caja automática Tiptronic de 8 velocidades. Se trata de una obra maestra de la empresa ZF (serie ZF 8HP). No se ofrecen cajas de cambios manuales con esta motorización.
No en el sentido en que se entiende en vehículos con caja manual o DSG. La Tiptronic utiliza un convertidor de par hidrodinámico (Torque Converter). Aunque incorpora un mecanismo para amortiguar vibraciones torsionales, aquí no existen los síntomas típicos de golpeteos ni los cambios periódicos asociados al volante bimasa de los diésel 2.0. Este sistema es mucho más robusto y fiable.
La ZF 8HP es una de las cajas de cambios más fiables del mundo. Las averías son realmente poco frecuentes, y el problema más habitual con kilometrajes elevados es un tirón brusco al pasar de primera a segunda velocidad cuando el aceite está frío. Este síntoma es consecuencia directa de la falta de mantenimiento. El fabricante de la caja (ZF) recomienda de forma categórica cambiar el aceite, el filtro del cárter y realizar un lavado del sistema cada 80.000 a 100.000 km. El coste de este servicio oscila entre 300 y 500 EUR (según el mercado) y representa la mejor inversión para su automóvil.
El Audi 50 TDI (DCPC) es la elección ideal para conductores que recorren grandes distancias mensuales por carreteras abiertas y autopistas. Su funcionamiento impecable a más de 130 km/h, el enorme par motor y el silencio en el habitáculo lo convierten en la máquina viajera definitiva. Por otro lado, si compra el coche principalmente para desplazarse de casa al trabajo en condiciones de tráfico urbano denso, este motor no es para usted. El mantenimiento caro, los posibles problemas con el sistema AdBlue y la rápida saturación del filtro DPF harán que poseer un V6 diésel de este tipo sea una experiencia muy frustrante y costosa en ciudad. Para uso urbano recomendamos optar por una alternativa de gasolina, mientras que el DCPC es el soberano rey de la autopista.
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