Cuando un motor de cuatro cilindros se encuentra bajo el capó de pick-ups masivos como los Chevrolet Silverado y Colorado, la primera reacción de los conductores suele ser de escepticismo. Sin embargo, el motor con código L3B y cilindrada de 2,7 litros representa una auténtica proeza de ingeniería de General Motors, diseñado exclusivamente para “artillería pesada”. Con unos impresionantes 228 kW (310 CV) y un par de 473 Nm propio de camión, sustituye a los antiguos V6 atmosféricos, ofreciendo mejores prestaciones y menor peso en el eje delantero. Este motor es importante porque demuestra que un diseño inteligente del turbo y la inyección directa pueden sustituir de forma eficaz a la cilindrada sin perder capacidad de arrastre.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2727 cc |
| Potencia máxima | 228 kW (310 CV) |
| Par máximo | 473 Nm |
| Código de motor | L3B |
| Tipo de inyección | Inyección directa (SIDI) |
| Sobrealimentación | Turbocharger (Dual-volute), intercooler |
Este motor utiliza una cadena de distribución robusta en lugar de correa. En la práctica, esto significa que no existe un “gran servicio” clásico a un kilometraje fijo en el sentido tradicional. La cadena está diseñada para durar lo mismo que el motor, y solo se cambia según los síntomas: cuando la diagnosis detecta un desfase en la distribución o cuando la cadena empieza a sonar metálica en el arranque en frío. Esto rara vez ocurre antes de los 200.000 a 250.000 km, siempre que el mantenimiento haya sido impecable.
Como motor de gasolina moderno, el L3B tiene algunos puntos débiles específicos. El principal problema es la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión. Debido a la inyección directa, la gasolina no lava las válvulas. Los síntomas son ralentí inestable, pérdida de potencia y aumento del consumo. La solución es una limpieza física (descarbonización) cada 80.000 a 100.000 km. También aparecen de vez en cuando problemas con los sensores de presión del turbo, lo que puede hacer que el motor entre en limp mode (modo de protección con potencia reducida).
En el cárter del motor L3B caben unos 5,7 litros de aceite. Es obligatorio usar un aceite de calidad muy alta, normalmente de grado 5W-30 que cumpla la norma GM Dexos1 Gen 2 o Gen 3, para evitar el fenómeno LSPI (Low Speed Pre-Ignition), potencialmente fatal para los turbo gasolina modernos. El aceite debe cambiarse como máximo cada 10.000 a 12.000 km. En cuanto al consumo de aceite, en uso exigente el motor puede llegar a consumir hasta 0,5 litros cada 1.000 km bajo carga máxima o remolcando, algo que el fabricante considera normal, aunque en conducción diaria no debería requerir rellenados significativos entre servicios.
Dado que se trata de un motor de altas prestaciones con una sobrealimentación elevada, las bujías se sustituyen aproximadamente cada 90.000 a 100.000 km. Si nota tirones al acelerar con fuerza, es la primera señal de que las bujías han llegado al final de su vida útil o de que alguna bobina está fallando.
El sistema de alimentación es SIDI (Spark Ignition Direct Injection). Los inyectores trabajan a presiones muy altas (hasta 200 bares) e inyectan el combustible directamente en el cilindro. No son conocidos por fallar masivamente, pero son sensibles a la gasolina de mala calidad. La sustitución de inyectores de alta presión se encuentra en la categoría de: muy caro (depende del mercado).
El L3B se apoya en un innovador turbo de doble voluta (Dual-volute) integrado directamente en el colector de escape. Este diseño reduce drásticamente el “turbo lag” y permite alcanzar esos 473 Nm ya alrededor de las 1.500 rpm. La vida útil del turbo suele ser excelente (más de 200.000 km), salvo que se descuide el enfriamiento del motor tras una conducción exigente. En caso de avería, la sustitución de toda la unidad es extremadamente cara (depende del mercado), ya que requiere un trabajo importante bajo el capó y el uso de recambios originales GM.
Como el L3B es un motor de gasolina puro, puede olvidarse de los problemas con filtros DPF y líquidos AdBlue: ¡no los lleva! No obstante, el motor sí dispone de una válvula EGR por motivos de emisiones, y la válvula PCV (recirculación de vapores de aceite) debe revisarse con regularidad, ya que si se obstruye puede provocar fugas de aceite por los retenes del cigüeñal.
Aunque es un cuatro cilindros, mueve carrocerías que superan las 2 toneladas. El consumo real en ciudad se sitúa entre 13 y 15 l/100 km, especialmente en tráfico denso con constantes paradas y arranques. Sin embargo, en carretera abierta la situación mejora notablemente, con consumos de entre 9 y 11 l/100 km.
En absoluto. Gracias a sus 473 Nm disponibles prácticamente desde el ralentí, este motor ofrece recuperaciones contundentes. Los conductores que pasan de los antiguos V8 atmosféricos 5.3 a este L3B suelen sorprenderse de lo vivo que resulta en los semáforos y en los adelantamientos, sin mostrar síntomas de falta de potencia pese al tamaño del vehículo.
En autopista el motor se comporta de forma excelente. Gracias a las cajas de cambios modernas con muchas relaciones, a una velocidad de crucero de 130 km/h el motor gira relajado, entre 1.800 y 2.000 rpm, según el desarrollo final y el tipo de cambio. En el habitáculo es extraordinariamente silencioso para los estándares de un pick-up.
Aunque en muchos países los conductores sueñan con instalar GLP en grandes motores de gasolina, en el caso del L3B la instalación de gas no es recomendable. El motivo es el sistema de inyección directa, en el que los inyectores de gasolina también se encargan de refrigerar los cilindros, por lo que funcionar exclusivamente a gas podría provocar su sobrecalentamiento y deterioro. Existen sistemas de GLP líquido para motores de inyección directa, pero son muy caros y, debido al sistema de desactivación de cilindros (Active Fuel Management), la electrónica suele entrar en conflicto. El coste es: muy caro (depende del mercado) y poco rentable a largo plazo.
El motor tiene un enorme potencial para el “chip tuning”. Con una reprogramación Stage 1 se puede llegar fácilmente a unos 350-360 CV y a unos contundentes 550 Nm de par. Es seguro para el bloque motor en sí, pero hay que tener cuidado: un par tan elevado genera una presión enorme sobre la caja automática, por lo que no se recomienda una conducción agresiva con remolque pesado tras la reprogramación.
No se instalan cajas manuales con este motor. El L3B se combina exclusivamente con cajas automáticas, normalmente con el automático de 8 velocidades (8L90) y, en algunas versiones posteriores y más equipadas, con un avanzado automático de 10 velocidades.
Dado que solo se montan cajas automáticas, este sistema no utiliza un volante bimasa clásico con embrague (como en los manuales). En su lugar se emplea un convertidor de par hidrodinámico (wandler). El problema más conocido del automático de 8 velocidades es la sensación de “shudder” (vibración) al acelerar suavemente, que muchos conductores describen como si pasaran por encima de un “lomo de asno” o un asfalto ondulado. La causa suele ser el aceite de fábrica inadecuado, que absorbe humedad. La solución es un lavado completo de la caja y el cambio a un aceite mejorado (Mobile 1 Synthetic LV ATF HP). Si la caja llega a romperse, la reparación es: muy cara (depende del mercado).
Para evitar averías catastróficas, el intervalo de servicio de la caja en vehículos con motor L3B (cambio de aceite y filtro) debe respetarse de forma estricta cada 60.000 y como máximo 80.000 km.
Al comprar un vehículo de segunda mano con motor L3B 2.7 Turbo, es imprescindible hacer lo siguiente:
El motor L3B 2.7 Turbo es ideal para conductores que necesitan un pick-up para un uso diario versátil, transporte ocasional de carga y viajes largos cómodos, sin el consumo brutal de combustible de los grandes V8 de gasolina. No es para amantes del diésel ni para quienes piensan en instalar GLP, y requiere un propietario dispuesto a no escatimar en cambios de aceite frecuentes y mantenimiento profesional. Con un servicio meticuloso, este propulsor es resistente, sorprendentemente potente y un trabajador muy duradero.
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