El motor con código 204DTD pertenece a la familia de propulsores Ingenium, desarrollados de forma independiente por el grupo Jaguar Land Rover (JLR) para sustituir a los antiguos diésel 2.2 de los grupos Ford/PSA. Se montó en SUV premium como el Jaguar E-Pace, el Range Rover Evoque (ambas generaciones) y el Land Rover Discovery Sport. Aunque ofrece un funcionamiento más suave y mejores normas de emisiones, este motor de 110 kW (150 CV) ha mostrado en la práctica serios fallos de ingeniería que dan muchos quebraderos de cabeza a sus propietarios. Existen versiones “clásicas” y también variantes Mild Hybrid (MHEV) con sistema de 48 V en los modelos restyling a partir de 2019, que ayudan ligeramente en las arrancadas desde parado.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1999 cc |
| Potencia | 110 kW (150 CV) |
| Par máximo | 380 Nm |
| Código de motor | 204DTD (Ingenium) |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyección directa) |
| Sobrealimentación | Turbocharger (VGT), Intercooler |
El Ingenium 204DTD utiliza cadena de distribución. Sin embargo, los ingenieros de JLR tomaron la impopular decisión de colocar la cadena en la parte trasera del motor, junto a la caja de cambios y el tabique cortafuegos. La marca preveía que la cadena durase lo mismo que el motor, pero la práctica ha demostrado justo lo contrario.
Debido al mal diseño y a los largos intervalos de cambio de aceite, la cadena tiende a estirarse rápidamente y los patines de plástico se rompen. Los síntomas son un traqueteo metálico en el arranque en frío. Oficialmente no existe un “gran servicio” clásico, pero los mecánicos con experiencia recomiendan cambiar preventivamente la cadena entre 100.000 y 120.000 km. Teniendo en cuenta que hay que sacar todo el motor y la caja de cambios del vehículo para sustituir la cadena, esta intervención es muy cara (depende del mercado).
El otro gran problema es la dilución del aceite del motor (Oil Dilution). Debido a la arquitectura particular del sistema de escape, el motor a menudo no consigue completar la regeneración del DPF. Por ello, la centralita inyecta gasóleo extra que se escurre por las paredes de los cilindros directamente al cárter. ¿El resultado? El nivel de aceite sube, se pierde viscosidad, la lubricación de los cojinetes de biela y bancada del cigüeñal empeora y esto puede desembocar en una avería total del motor.
En este motor caben unos 7,0 a 7,25 litros de aceite (según la forma exacta del cárter y el tipo de transmisión). Se recomienda exclusivamente la graduación 0W-30 con la especificación STJLR.03.5007. La marca llegó a indicar intervalos de servicio de más de 30.000 km, lo cual es desastroso. Debe realizar el cambio de aceite como máximo cada 10.000 a 12.000 km. El motor no consume mucho aceite en el sentido clásico (hasta 0,5 litros entre servicios es normal), pero, como ya se ha dicho, preste atención a que el nivel en la varilla no aumente.
El sistema de inyección es fiable. Los inyectores (principalmente Bosch o Denso, según el año) pueden superar sin problemas los 200.000 km si se utiliza gasóleo de calidad. Son sensibles a las limaduras procedentes de la bomba de alta presión si no se cambia el filtro de combustible con regularidad. Los síntomas de inyectores en mal estado son ralentí inestable, aumento del humo negro y dificultades de arranque.
El motor cuenta con un turbocompresor de geometría variable (VGT). El propio turbo es resistente (a menudo supera los 150.000 km), pero las palas de la geometría variable pueden llegar a atascarse por los depósitos de hollín, especialmente si el coche circula sobre todo en ciudad y a bajas revoluciones.
El filtro DPF y la válvula EGR son el auténtico talón de Aquiles de este modelo. La válvula EGR lleva un enfriador que puede llegar a tener fugas, provocando pérdida de refrigerante, mientras que la propia válvula suele agarrotarse por la carbonilla. El DPF se obstruye con mucha rapidez. La sustitución o la limpieza profesional son intervenciones habituales, y si se ignora el problema se llega directamente al ya mencionado problema de la dilución del aceite.
En las versiones Euro 6 de este motor está presente el sistema AdBlue. Da muchos problemas, especialmente en invierno. El calentador del líquido y la bomba están integrados en el propio depósito de AdBlue. Cuando se avería el calentador (algo más frecuente a temperaturas inferiores a 0 °C), la centralita registra un fallo y empieza una cuenta atrás de kilómetros hasta el bloqueo de arranque del motor. La sustitución implica comprar todo el módulo/depósito, lo cual es muy caro (depende del mercado).
Respuesta corta y clara: Sí. Un Evoque, Discovery Sport o E-Pace en vacío pesa entre 1.800 y 2.000 kilos. Con 110 kW (150 CV) y 380 Nm, el motor sufre de verdad para mover esa masa, especialmente con tracción AWD. Para el uso diario en ciudad es aceptable, pero en carretera secundaria, a la hora de adelantar, le falta “pulmón”. Las versiones Mild Hybrid a partir de 2019 disimulan un poco el turbo-lag al arrancar desde parado, pero en conjunto no es un coche pensado para una conducción dinámica.
Por la lucha contra el elevado peso de la carrocería y la resistencia aerodinámica propia de estos SUV altos, el consumo real en uso urbano se sitúa entre 8,5 y 10,5 l/100 km. En carretera la situación mejora. Gracias a las cajas de cambios modernas con muchas marchas, a 130 km/h el motor gira a un régimen muy bajo (unos 1.800 a 2.000 rpm con el automático de 9 marchas), y entonces el consumo se sitúa en unos asumibles 6,5 a 7,5 l/100 km.
Dado que se trata de la versión menos potente del mismo bloque Ingenium que también existe con 180 CV, este motor es un excelente candidato para una potenciación por software (chiptuning). Un Stage 1 seguro puede aumentar la potencia hasta unos 180 a 190 CV y el par hasta unos 430 Nm. Esta modificación es muy recomendable, ya que reduce drásticamente la sensación de “pereza” del vehículo e incluso puede reducir ligeramente el consumo en conducción normal, porque el motor trabaja con menos esfuerzo.
Con este motor se montan dos tipos de cajas de cambios:
Aunque muchos concesionarios afirman que el aceite del cambio automático es “de por vida” (Lifetime), el propio fabricante de la caja (ZF) exige de forma estricta cambiar el aceite y el filtro cada 80.000 a 100.000 km. Si va a comprar un usado con más de 120.000 km y nunca se ha cambiado el aceite del automático, prepárese para posibles tirones y reparaciones costosas del bloque hidráulico (mecatrónica).
Comprar un vehículo con el motor Ingenium 204DTD exige extrema precaución. Aquí tiene su lista de comprobación:
¿A quién va dirigido un modelo JLR con motor Ingenium 204DTD? Está pensado para conductores para los que el diseño y el prestigio de la marca son prioritarios y que no recorren grandes kilometrajes exclusivamente en ciudad. Para que este motor tenga una vida larga, necesita salir a autopista con regularidad, de modo que el DPF pueda hacer su trabajo y el gasóleo no termine en el aceite. La versión de 150 CV es objetivamente demasiado justa para las carrocerías en las que se monta, por lo que el chiptuning (Stage 1) es casi una necesidad. Si encuentra una unidad con historial de mantenimiento claro, en la que ya se haya sustituido la cadena de distribución trasera y con cambios de aceite cada 10.000 km, puede darle un buen servicio. En caso contrario, este motor supone un gran riesgo financiero para su bolsillo.
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