El motor 1.4 TGI (códigos CPWA y posteriormente CZBA) representa la respuesta de Volkswagen a la necesidad de un combustible más limpio y económico, basado en la excelente plataforma de motores de gasolina EA211. No se trata de una instalación posterior de “gas”, sino de una solución de fábrica, donde los pistones, las válvulas y la culata están reforzados para soportar las mayores temperaturas de combustión del metano (GNC).
Se montó en modelos populares del grupo VAG, y en este texto el foco está en el Seat León III (restyling) y el Volkswagen Golf VII (restyling). Estos modelos son muy demandados porque ofrecen el confort de un coche convencional con unos costes de combustible drásticamente inferiores. Es importante destacar que estos motores funcionan principalmente con metano, y solo pasan a gasolina cuando se vacían las botellas o en el arranque en frío (si la temperatura es muy baja).
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 1395 cc (1,4 litros) |
| Potencia | 81 kW / 110 CV |
| Par motor | 200 Nm a 1500–3500 rpm |
| Códigos de motor | CPWA, CZBA |
| Tipo de combustible | Bifuel: gasolina / GNC (metano) |
| Sobrealimentación | Turbo (turbocharger) |
| Inyección | Directa (para gasolina) / Indirecta en colector (para GNC) |
A diferencia de los antiguos motores 1.4 TSI (EA111), que tenían una cadena problemática, este 1.4 TGI (serie EA211) utiliza correa dentada. Es una excelente noticia para los propietarios. La transmisión por correa es más silenciosa y se ha mostrado muy fiable en este propulsor.
La recomendación de fábrica para la revisión de la correa de distribución suele ser optimista (por ejemplo, a los 210.000 km), pero la práctica y el consejo de los mecánicos es que se haga la distribución entre 160.000 km y 180.000 km, o cada 5 a 7 años (lo que ocurra antes). Esto incluye el cambio de correa, tensor, bomba de agua y anticongelante. El precio de esta intervención está en la línea de los motores de gasolina estándar (moderadamente caro).
En el motor caben aproximadamente 4,0 litros de aceite. Se recomienda aceite sintético de gradación 5W-30 o 5W-40 que cumpla las normas VW (normalmente VW 502.00 para intervalos fijos o VW 504.00). A diferencia de algunos TSI antiguos, el 1.4 TGI no consume aceite en exceso. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable, pero la mayoría de los propietarios no necesita rellenar entre revisiones si el motor está en buen estado.
Como el metano es más difícil de encender que la gasolina, el sistema de encendido trabaja bajo mayor esfuerzo. Las bujías son específicas para los motores TGI y deben cambiarse con más frecuencia que en los gasolina puros. Se recomienda sustituirlas cada 40.000 a 60.000 km. Si se retrasa el cambio, se corre el riesgo de averiar las bobinas de encendido, que son sensibles a unas bujías en mal estado.
El motor es mecánicamente robusto, pero los periféricos pueden dar problemas:
Sí, el 1.4 TGI con 110 CV y 200 Nm normalmente lleva volante bimasa, especialmente combinado con el cambio DSG. En las cajas manuales también suele estar presente para reducir vibraciones, dado la alta compresión y el funcionamiento a metano. Su vida útil depende del estilo de conducción, pero se puede esperar un cambio entre 150.000 y 200.000 km. El coste es elevado (depende del mercado).
El motor tiene un solo turbo. El turbocompresor es específico para TGI (materiales diferentes por la temperatura de los gases de escape del metano) y en general es duradero si se respeta el cambio de aceite. Está refrigerado por agua.
El sistema de inyección es doble:
1. Inyectores de gasolina: Inyección directa (principio FSI). Pueden obstruirse si se circula exclusivamente a metano durante años. Se recomienda rodar de vez en cuando solo a gasolina (por ejemplo, 20-30 km al mes).
2. Inyectores de metano: Inyectan el gas en el colector de admisión. Pueden fallar por impurezas en el metano (aceite en el gas). El síntoma es tironeo al circular a metano.
Buena noticia: este motor NO tiene filtro DPF (eso es para diésel) y NO tiene sistema AdBlue. Lleva un catalizador de tres vías, que es duradero. Tiene válvula EGR, pero como el metano combustiona de forma muy limpia (sin hollín), la obstrucción de la EGR es extremadamente rara en comparación con los motores diésel.
Este es el punto más fuerte de este motor.
Conducción urbana: El consumo de metano se sitúa alrededor de 4,5 a 5,5 kg/100 km.
Carretera: Se puede bajar a 3,5 a 4,0 kg/100 km.
Si se circula a gasolina (cuando se agota el metano), el consumo ronda los 6,5 - 8,0 l/100 km, ya que el motor está optimizado para gas y el coche es más pesado por las botellas.
Con 110 CV y 200 Nm disponibles ya desde 1500 rpm, el motor no es perezoso en ciudad. El turbo-lag es mínimo. Sin embargo, se nota el peso adicional de los depósitos de metano (situados bajo el maletero y los asientos traseros). Un Golf VII Variant o un León ST cargado con familia y equipaje requerirá reducir de marcha con más frecuencia en las subidas.
A 130 km/h el motor gira tranquilo, normalmente alrededor de 2800-3000 rpm (en 6ª o 7ª en el DSG). Hay potencia suficiente para mantener la velocidad, pero los adelantamientos en autopista requieren algo de previsión y bajar una marcha.
En el caso de los motores TGI, esta pregunta está de más. El motor ya lleva gas de fábrica (GNC). Instalar GLP además del GNC es técnicamente absurdo, nada rentable y físicamente casi imposible por falta de espacio.
Aunque es un motor turbo, NO se recomienda la reprogramación. El motivo es la temperatura. La combustión del metano genera más calor en la cámara de combustión que la gasolina. El fabricante ha dejado márgenes de seguridad. Aumentar la potencia (boost) puede provocar sobrecalentamiento de válvulas, daños en el turbo o en la culata. Si quieres un coche más rápido, compra un 1.8 TSI o un 2.0 TDI.
Preciso y de manejo ligero. Las averías son poco frecuentes y, en general, se reducen al desgaste normal del kit de embrague. El cambio de aceite en la caja no está prescrito como obligatorio (“fill for life”), pero se recomienda sustituirlo alrededor de los 150.000 km para preservar los rodamientos.
Con el 1.4 TGI se monta el DSG de siete velocidades con embrague seco (código DQ200).
Problemas: Es un cambio con mala fama por los problemas de los primeros años. En los modelos restyling (2016+) se mejoraron el software y la parte mecánica, pero sigue siendo más delicado que los DSG de “baño de aceite”.
Síntomas de fallo: Tirones al iniciar la marcha, indecisión al cambiar, ruidos de “cascabeleo” en firmes irregulares.
Averías: Lo más habitual es que falle la mecatrónica (reparación cara) o el kit de embrague (los discos se desgastan).
Mantenimiento: Aunque VW afirma que el aceite no se cambia, los talleres recomiendan sustituir el aceite de la mecatrónica y de la parte mecánica cada 60.000 - 80.000 km.
Antes de comprar un coche usado con motor 1.4 TGI, presta atención a lo siguiente:
El motor 1.4 TGI es una opción excelente para conductores que recorren muchos kilómetros (taxistas, comerciales, viajeros frecuentes). El ahorro en combustible es tan grande que incluso averías más caras (como el cambio de embrague o la reparación del turbo) se amortizan rápidamente con la diferencia de precio del combustible. Si recorres menos de 10.000 km al año, las complicaciones de las homologaciones y el maletero más pequeño quizá no compensen; en ese caso, un simple 1.4 TSI o 1.2 TSI es una opción mejor.
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