Cuando el grupo Volkswagen decidió jubilar al legendario 1.9 TDI, el listón que el nuevo motor tenía que alcanzar era altísimo. El resultado es el EA189 1.6 TDI. Este es el motor que encontrarás en innumerables taxis, vehículos de empresa y coches familiares por toda Europa. La versión de 90 CV (código de motor CAYB) representa el “punto medio ideal” para coches pequeños como el Polo y el Fabia: lo bastante moderna como para ser silenciosa y económica y, en teoría, sin algunos de los componentes más caros de las versiones más potentes.
Sin embargo, este motor no está libre de pecado. Desde el delicado sistema de inyección hasta los problemas con las válvulas EGR, los propietarios deben estar preparados para cierto nivel de mantenimiento si quieren que este diésel recorra cientos de miles de kilómetros. A continuación sigue un análisis detallado.
| Cilindrada | 1598 ccm |
| Potencia | 66 kW (90 CV) a 4200 rpm |
| Par motor | 230 Nm entre 1500 y 2500 rpm |
| Código de motor | CAYB (familia EA189) |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyectores piezoeléctricos) |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VGT) + intercooler |
| Válvulas | 16V (4 válvulas por cilindro), DOHC |
| Norma de emisiones | Euro 5 |
El motor 1.6 TDI CAYB utiliza correa de distribución para el accionamiento de los árboles de levas. Es una buena noticia, porque el sistema es más silencioso y, en general, más predecible que las cadenas de algunos motores TSI de la misma época. El intervalo de sustitución fijado por fábrica suele ser optimista, en torno a 210.000 km, pero la práctica demuestra que no es prudente esperar tanto.
Recomendación: Haz la distribución como máximo cada 160.000 a 180.000 km o cada 5 a 7 años, lo que ocurra antes. La rotura de la correa provoca una avería total del motor (colisión de pistones y válvulas).
Aunque el bloque motor es muy robusto (“a prueba de balas”), los elementos periféricos dan dolores de cabeza:
En este motor entran aproximadamente 4,3 litros de aceite de motor. Es obligatorio usar aceite sintético de grado 5W-30 que cumpla la estricta norma VW 507.00 (por el filtro DPF).
Consumo de aceite: Un 1.6 TDI en buen estado no debería consumir una cantidad significativa de aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable, pero por encima de eso indica un problema con los segmentos, el turbo o alguna fuga. Si notas que el nivel de aceite sube, es señal de que el gasoil está entrando en el cárter debido a regeneraciones fallidas del DPF: en ese caso es necesaria una sustitución urgente del aceite y una revisión.
Este es un punto crítico. El motor CAYB utiliza inyectores piezoeléctricos Siemens/Continental. Son sensibles a la mala calidad del combustible. A diferencia de los inyectores solenoides antiguos, estos son más difíciles y caros de reparar (a menudo la única opción es comprar nuevos o reacondicionados de fábrica).
Síntomas de inyectores en mal estado: Ralentí inestable (el motor vibra), característico “cascabeleo” o sonido metálico al acelerar (el llamado “knocking”) y dificultades de arranque. Su duración es impredecible: pueden aguantar 250.000 km, pero también pueden fallar a los 150.000 km.
Esta es una de las mayores ventajas de la versión de 90 CV en vehículos pequeños (Polo, Fabia). La mayoría de los modelos con caja manual de 5 velocidades montan volante rígido (monomasa). Esto significa que, cuando llega el momento de cambiar el embrague, el coste es mucho menor (casi la mitad que en los modelos con bimasa).
Excepción: Los modelos con sistema Start/Stop, las versiones GreenLine y los modelos con cambio DSG casi siempre llevan volante bimasa, independientemente de que sean de 90 CV. ¡Es imprescindible comprobarlo por número de bastidor antes de comprar!
El motor tiene un solo turbo de geometría variable (VGT). El turbo es, por lo general, fiable y suele durar más que el propio coche si se hacen los cambios de aceite a su debido tiempo. Pueden aparecer problemas con el actuador (de vacío o electrónico) que regula la geometría, lo que provoca pérdida de potencia (“agujero de turbo” o sobrepresión). Es posible repararlo y los precios son moderados (dependen del mercado).
El modelo lleva filtro DPF (filtro de partículas diésel) de serie. Si se utiliza exclusivamente en ciudad, el DPF se satura rápidamente. El síntoma es el encendido del testigo del DPF en el cuadro. La regeneración pasiva requiere circular por carretera abierta a regímenes más altos.
La válvula EGR, como ya se ha mencionado, es un consumible en este motor. La limpieza rara vez ofrece una solución duradera; la sustitución es la mejor opción, pero la pieza no es barata.
No. Los motores EA189 (Euro 5) de esta generación (Polo V, Fabia II, Rapid) no llevan sistema AdBlue. Se basan únicamente en la EGR y el DPF para el control de emisiones. Es una preocupación menos para el propietario (no hay calentador de AdBlue, ni bomba, ni que rellenar el aditivo).
Este es el punto fuerte del motor 1.6 TDI.
Con 230 Nm de par disponibles ya desde 1500 rpm, el motor se siente ágil en ciudad. En modelos como el VW Polo o el Škoda Fabia, los 90 CV son más que suficientes para un conductor medio.
Sin embargo, en un Škoda Rapid o un Roomster, si el coche va cargado de pasajeros y equipaje, notarás falta de potencia al adelantar en subida. El motor se queda sin aliento por encima de las 3500 rpm, así que no tiene sentido “exprimirlo”.
El motor mantiene sin problema 130 km/h e incluso más. No obstante, la mayoría de estos modelos vienen con caja de 5 marchas. Esto significa que a 130 km/h el motor gira en torno a 2500 rpm (según el modelo). El ruido en el habitáculo está presente, pero es tolerable. La ausencia de una 6ª marcha se nota en el consumo y en el ruido a velocidades superiores a 140 km/h.
El 1.6 TDI CAYB está “capado” por software. A nivel de hardware es casi idéntico a la versión más potente de 105 CV (CAYC). Esto lo convierte en un candidato ideal para un remapeo.
Stage 1: El aumento seguro de potencia lo lleva a 130 - 140 CV y el par a unos 280-300 Nm. La diferencia en la conducción es enorme: el coche “renace”. Si se hace bien, no acorta de forma significativa la vida del motor, siempre que el embrague y el turbo no estén ya al límite. El consumo, con una conducción normal, incluso puede bajar ligeramente.
Caja manual: Muy fiable. Las averías son raras; como mucho, pequeñas fugas de aceite en los retenes tras muchos kilómetros. El cambio de aceite de la caja no está prescrito por el fabricante (“fill for life”), pero los mecánicos experimentados recomiendan sustituirlo cada 100.000 - 150.000 km para facilitar el cambio de marchas y proteger los rodamientos.
DSG (DQ200): Es la versión con embragues “secos”. Por desgracia, esta caja es conocida por sus problemas. La mecatrónica (la “centralita” de la caja) suele fallar y el kit de embragues se desgasta más rápido en conducción urbana (atascos, tráfico de “para y arranca”). Las reparaciones son muy caras (depende del mercado, pero hay que contar con un gasto importante). El aceite del propio cambio (engranajes) se sustituye, mientras que la mecatrónica tiene su propio aceite independiente.
El 1.6 TDI (90 CV) es un auténtico caballo de batalla de la industria automovilística moderna. No es emocionante, pero sí eficaz. Si buscas un medio de transporte económico de punto A a punto B, es una buena opción.
¿Para quién está pensado? Para conductores que recorren más de 15.000 km al año, principalmente por carretera o en uso mixto. Para un uso exclusivamente urbano, un motor de gasolina es una opción mejor (y más barata) debido al DPF.
La mejor compra: Caja manual, sin sistema Start/Stop (si es posible encontrarlo), con prueba de que los inyectores o la EGR ya se han sustituido. Evita las unidades con kilometraje sospechosamente bajo, porque este motor se compra para hacer muchos kilómetros.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.