Al abrir el capó de un Volkswagen Jetta VI o de modelos similares del grupo VAG (Golf, Octavia, Passat, Superb) fabricados entre 2010 y 2015, es muy probable que se encuentre uno de estos códigos de motor. Se trata de los propulsores 2.0 TDI Common Rail de la familia EA189.
Estos motores llegaron como sucesores de los problemáticos 2.0 TDI PD (bomba-inyector), conocidos por las grietas en la culata y problemas con la bomba de aceite. El CFFB (y sus variantes CFHC, CLCB) ofrece un funcionamiento más suave, una entrega de potencia más lineal y, lo más importante, una fiabilidad muy superior. Con 140 caballos de potencia, es el “punto medio ideal”: no va tan forzado como las versiones de más de 170 CV, pero tampoco se queda corto.
| Cilindrada | 1968 ccm (2.0 L) |
| Potencia | 103 kW (140 CV) a 4200 rpm |
| Par motor | 320 Nm entre 1750–2500 rpm |
| Códigos de motor | CFFB, CFHC, CLCB |
| Tipo de inyección | Common Rail (Bosch) |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VGT) + intercooler |
| Bloque motor | Hierro fundido (Cast Iron) |
| Culata | Aluminio, 16 válvulas, DOHC |
Estos motores utilizan correa de distribución para accionar los árboles de levas. Es una buena noticia, ya que el sistema es más silencioso y más económico de sustituir en comparación con las complejas cadenas que han dado problemas en algunos motores TSI.
La recomendación de fábrica para el cambio de la correa de distribución suele ser optimista: se mencionan incluso 210.000 km para mercados con “bajo contenido de polvo”. Sin embargo, como redactor técnico con experiencia, mi consejo es que ignore esa cifra.
Recomendación: Haga la distribución completa (correa, tensores, bomba de agua) cada 160.000 a 180.000 km o cada 5 a 6 años, lo que ocurra antes. La rotura de la correa provoca el “choque” entre pistones y válvulas, lo cual es una avería catastrófica. Además, cambie siempre la bomba de agua en cada distribución, ya que puede empezar a fugar o a griparse antes del siguiente intervalo.
En el motor caben aproximadamente 4,3 litros de aceite. Es imprescindible usar un aceite que cumpla la especificación VW 507.00. Lo más habitual es la graduación 5W-30. Es un aceite “Low SAPS”, fundamental para conservar el filtro de partículas (DPF).
¿Consume aceite? Los motores Common Rail son mucho mejores en este aspecto que los antiguos PD. Entre dos servicios (cada 10-15 mil km), es normal que el nivel baje unos milímetros en la varilla (hasta 0,5 L). Si tiene que añadir más de 1 litro cada 10.000 km, suele ser señal del inicio de un problema, normalmente con el turbo o los segmentos, aunque estos motores no son conocidos por fallos de segmentos.
Además de los elementos de desgaste habituales, estos motores tienen varios problemas característicos:
Estos motores utilizan inyectores Bosch electromagnéticos (solenoide) (en general; según la subversión exacta, algunas versiones de 170 CV llevan piezoeléctricos). Los inyectores solenoides en los CFFB/CFHC han demostrado ser muy duraderos. No es raro que superen los 250.000 - 300.000 km sin necesidad de reconstrucción. Los síntomas de inyectores en mal estado son humo en el arranque en frío, ralentí inestable y aumento de consumo. La reparación es posible y el coste es moderado (depende del mercado).
Sí, este motor lleva volante bimasa (Dual Mass Flywheel - DMF). Su función es amortiguar las vibraciones del motor diésel. Su vida útil suele estar entre 150.000 y 200.000 km, pero depende mucho del estilo de conducción. La conducción urbana y las aceleraciones bruscas lo castigan especialmente.
Síntomas: Ruido metálico (golpeteo) al arrancar y apagar el motor, vibraciones en el pedal de embrague o tirones/vibraciones del coche al iniciar la marcha. El coste de sustituir el kit de embrague con el bimasa es elevado, así que conviene revisar este punto antes de comprar.
El motor lleva un solo turbo de geometría variable. El turbo es fiable si el coche se conduce correctamente (no apagar el motor cuando está muy caliente, no exigirle en frío). Los problemas suelen aparecer en el mecanismo de la geometría variable, que se ensucia con la carbonilla (las famosas “alas pegajosas”), lo que provoca “overboost” y la entrada en modo protección al acelerar con fuerza. A menudo, una limpieza es suficiente. La reconstrucción del turbo tiene un coste medio.
DPF (Filtro de partículas): Es de serie en estos motores (Euro 5). Si conduce un 80% del tiempo por carretera, puede durar prácticamente toda la vida del coche. Si solo circula por ciudad, se saturará rápidamente. El síntoma es una regeneración activa frecuente (ralentí elevado a unas 1000 rpm, ventiladores funcionando).
Válvula EGR: Como ya se ha comentado, es un punto débil. A veces la limpieza ayuda, pero la sustitución es la solución definitiva.
AdBlue: La mayoría de los motores CFFB/CFHC en Europa (norma Euro 5) NO llevan sistema AdBlue. Se basan únicamente en el DPF y la EGR. Sin embargo, existen variantes para mercados específicos (por ejemplo, los “Clean Diesel” de EE. UU. o algunos modelos Euro 6 posteriores) que sí llevan catalizador SCR y AdBlue. Si su coche lo lleva, el calentador del AdBlue en el depósito es una avería frecuente y la reparación es cara (a menudo hay que cambiar todo el módulo de bomba/depósito). Es imprescindible comprobarlo por número de bastidor.
El consumo real en tráfico denso para un Jetta VI 2.0 TDI se sitúa entre 6,5 y 8,0 l/100 km, según sea verano o invierno y según lo “pesado” que sea su pie derecho. El sistema Start-Stop (si lo equipa) puede reducir ligeramente esta cifra.
En absoluto. Con 320 Nm de par disponibles ya desde 1750 rpm, este motor mueve el Jetta (que pesa unos 1400 kg) con mucha facilidad. Las recuperaciones son excelentes y los adelantamientos son seguros sin necesidad de reducir marcha. La sensación al volante es que el coche tiene más potencia de la que indica la ficha técnica.
Este es el hábitat natural de este motor. A una velocidad de 130 km/h en 6ª marcha, el motor gira a unas agradables 2200–2400 rpm (según la caja de cambios). En el interior el ruido es bajo, y el consumo ronda los 5,0 a 5,5 l/100 km. Con un solo depósito es fácil superar los 1000 km por carretera.
Este bloque motor es muy agradecido para una reprogramación. Los 140 CV de fábrica están limitados a propósito por motivos de homologación y emisiones.
Un “Stage 1” seguro puede elevar la potencia a 170 – 180 CV y el par a 380 – 400 Nm.
Advertencia: El aumento de potencia somete a un esfuerzo adicional al volante bimasa y al embrague. Si estos componentes ya están al final de su vida útil, el chip tuning acelerará su fallo. Además, elija preparadores de confianza para no dañar el DPF con una mala gestión de la mezcla de combustible.
Con este motor en el Jetta VI lo más habitual es encontrar dos opciones:
Manual: No presenta averías típicas propias de la caja. El problema, como ya se ha mencionado, es el kit de embrague y el volante bimasa. Se sustituyen cuando el embrague empieza a patinar o el bimasa comienza a golpear. La fábrica no especifica cambio de aceite en la caja manual, pero se recomienda sustituirlo cada 100.000 km para facilitar el cambio de marchas en invierno.
DSG (DQ250): Es una caja excelente en conducción, pero requiere un mantenimiento estricto.
Servicio: El aceite y el filtro del DSG se DEBEN cambiar cada 60.000 km. Si no se hace, se dañan los solenoides y la mecatrónica.
Averías: La avería más cara es la de la mecatrónica (la “centralita” de la caja). Los síntomas son tirones al iniciar la marcha, dudas al cambiar de relación o pasar a “N” durante la conducción. Además, el DSG también lleva volante bimasa, que se desgasta y se oye como un golpeteo en modo “P” o “N”.
Al comprar un Jetta VI con este motor, preste atención a lo siguiente:
El motor 2.0 TDI (140 CV) en sus variantes CFFB/CFHC es probablemente la mejor elección para un Jetta VI o un Golf 6/7 de segunda mano. Ofrece mucha más fiabilidad que los antiguos PD, consume poco y anda muy bien. El mantenimiento no es el más barato (por el bimasa, la EGR y la distribución), pero hay recambios en todas partes y cualquier buen mecánico sabe repararlos. Si encuentra una unidad con kilometraje real y un historial de mantenimiento claro, será una compra con la que difícilmente se equivocará.
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