El motor 2.0 TDI EA288 evo de 193 CV representa la cúspide de la evolución de los diésel 2.0 de Volkswagen. Se monta en los modelos más recientes como VW Tayron II, Tiguan III, Passat B9 y Škoda Superb IV. A diferencia de su predecesor de 190 CV, este motor ha sido profundamente revisado para cumplir con las estrictas normas Euro 6d (y futuras Euro 7). Su característica principal es la extraordinaria eficiencia combinada con un sistema muy complejo de postratamiento de gases de escape. Para conductores que buscan un diésel potente para largos viajes, es actualmente una de las mejores opciones del mercado, aunque esa sofisticación también conlleva ciertos riesgos.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1968 cc (2.0 L) |
| Potencia | 142 kW (193 CV) |
| Par motor | 400 Nm a 1750–3250 rpm |
| Código de motor | DXPA (y variaciones según el mercado) |
| Tipo de inyección | Common Rail (hasta 2200 bar) |
| Bloque motor | Aluminio |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VGT) + intercooler |
| Normativa de emisiones | Euro 6d-ISC-FCM (Twin Dosing SCR) |
Este motor utiliza correa de distribución para accionar los árboles de levas. Es la solución tradicional en los diésel de VW y, en general, es más silenciosa y fiable que la cadena en cuanto a averías repentinas, siempre que se cambie a tiempo. Además de la correa principal, existe una correa pequeña en baño de aceite (correa húmeda) que acciona la bomba de aceite; a menudo se olvida, y su sustitución es recomendable cuando se realiza la distribución completa.
Aunque el EA288 evo es un motor fiable, la alta tecnología trae consigo problemas específicos:
De fábrica a menudo se indican intervalos muy optimistas para la distribución de hasta 210.000 km. Sin embargo, la experiencia de los mecánicos y la práctica indican que el kit completo de correa de distribución, tensores y bomba de agua debe sustituirse como muy tarde a los 150.000–160.000 km o a los 5–7 años de antigüedad. El riesgo de rotura de la correa es demasiado alto como para esperar al límite oficial.
En el motor caben aproximadamente 5,5 a 5,7 litros de aceite (comprobar la cifra exacta según el número de bastidor). La graduación recomendada es 0W-30 (norma VW 507.00) o en los modelos más nuevos 0W-20 (norma VW 509.00 "LongLife IV"). No conviene experimentar con otras graduaciones por el DPF y los conductos de aceite tan estrechos.
Los motores EA288 evo son bastante "duros" y no deberían consumir cantidades significativas de aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable. Si nota que el nivel de aceite aumenta en la varilla, es señal de que el gasóleo se está filtrando al cárter debido a regeneraciones fallidas del DPF (algo habitual en conducción urbana). Esto requiere un cambio de aceite inmediato, ya que el aceite diluido no lubrica correctamente el turbo ni los cojinetes.
El sistema utiliza inyectores electromagnéticos avanzados (solenoide) que trabajan a presiones de hasta 2200 bar. Han demostrado ser muy duraderos y pueden superar sin problemas los 250.000 km con combustible de calidad. Los síntomas de inyectores en mal estado son un ralentí irregular ("golpeteos") y un aumento del consumo, pero esto es poco frecuente con kilometrajes bajos.
Sí, este motor lleva volante bimasa (DMF). Dado el par de 400 Nm, el volante sufre grandes esfuerzos, especialmente con aceleraciones bruscas desde bajas revoluciones. Los síntomas de fallo son ruidos metálicos al apagar el motor y vibraciones al ralentí. La sustitución es una operación costosa.
El motor utiliza un solo turbo de geometría variable (VGT). La vida útil del turbo está directamente relacionada con la regularidad de los cambios de aceite y el estilo de conducción (enfriarlo tras una conducción rápida). Con un mantenimiento correcto, el turbo dura tanto como el motor. La reparación es posible, pero una unidad nueva es muy cara (depende del mercado).
Esta es la parte más compleja del motor.
Para un vehículo del tamaño de un VW Tayron con tracción 4MOTION:
El motor no es perezoso. Con 400 Nm disponibles desde solo 1750 rpm, el Tayron con este motor empuja con mucha autoridad. Las recuperaciones son excelentes. La sensación de "pesadez" solo puede aparecer en modo Eco, cuando el cambio sube de marcha demasiado pronto para ahorrar, pero en modo Normal o Sport hay potencia más que suficiente para cualquier maniobra.
Gracias al cambio DSG de 7 marchas, el motor va muy desahogado. A 130 km/h en séptima, las revoluciones se sitúan en torno a 1.900 – 2.000 rpm (según la medida de neumáticos y el desarrollo final). Esto garantiza silencio en el habitáculo y buena economía.
El EA288 evo dispone de una reserva de potencia considerable. Un Stage 1 seguro puede aumentar la potencia hasta unos 220 – 230 CV y el par hasta 450 – 460 Nm.
Advertencia: Las nuevas ECUs (unidades de control del motor) Bosch MD1/MG1 suelen venir "bloqueadas" de fábrica y requieren equipamiento sofisticado para desbloquearlas. Además, el aumento de potencia somete a mayor esfuerzo al DPF y al sistema de AdBlue, por lo que se recomienda prudencia.
Con el 2.0 TDI de 193 CV en el Tayron se monta exclusivamente el cambio automático DSG de doble embrague (7 velocidades). En la mayoría de los casos se trata del modelo DQ381 (versión mejorada del conocido DQ380/DQ500 con embragues en baño de aceite). La caja manual no es una opción para esta variante de potencia y tracción.
Servicio del cambio: El aceite del DSG (y el filtro) debe cambiarse cada 60.000 km (algunos protocolos más recientes indican 120.000 km, pero para una larga vida útil, 60.000 km es la regla de oro). Ignorar esto lleva a fallos en la mecatrónica.
Averías:
El motor 2.0 TDI (193 CV) EA288 evo es una obra de ingeniería fantástica que combina altas prestaciones con emisiones mínimas de gases nocivos. Está pensado para conductores que recorren grandes kilometrajes anuales en carretera (más de 20–30 mil km).
Si conduce principalmente en ciudad, la complejidad de su sistema de escape "Twin Dosing" tarde o temprano le dará problemas. Para un Tayron pesado y viajes en familia, probablemente sea la mejor motorización, siempre que esté dispuesto a asumir un mantenimiento estricto y de calidad.
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