El motor 1.4 TSI con los códigos BWK y CAVA representa un paso valiente de Volkswagen en la era del "downsizing". Instalado en la primera generación del Tiguan, este propulsor tenía una tarea difícil: sustituir a los motores atmosféricos de mayor cilindrada (como el 2.0 FSI) ofreciendo el mismo par motor con, teóricamente, un consumo más bajo.
La particularidad de estos motores es el sistema Twincharger. A bajas revoluciones funciona el compresor mecánico (supercharger), que elimina el “lag” del turbo, y a regímenes más altos entra en acción el turbocompresor clásico. El resultado son unos impresionantes 150 CV y 240 Nm extraídos de solo 1,4 litros de cilindrada. Sin embargo, esta complejidad también ha traído desafíos mecánicos específicos sobre los que todo posible propietario debe estar informado antes de la compra.
| Característica | Datos |
|---|---|
| Cilindrada | 1390 ccm |
| Potencia | 110 kW (150 CV) a 5800 rpm |
| Par motor | 240 Nm entre 1750–4000 rpm |
| Códigos de motor | BWK, CAVA |
| Tipo de inyección | Inyección directa (TSI/FSI) |
| Sobrealimentación | Turbo + Compresor mecánico (Twincharger) |
| Norma de emisiones | Euro 4 / Euro 5 (depende del año y del código) |
Los motores BWK y CAVA utilizan cadena de distribución. Lamentablemente, este es uno de los puntos más débiles de este motor. La cadena de fábrica tiende a estirarse y el tensor hidráulico puede fallar. Los síntomas incluyen un traqueteo metálico al arrancar en frío (durante los primeros segundos). Si se ignora, la cadena puede saltar, provocando el choque de pistones y válvulas: una avería total del motor. Se recomienda el reemplazo preventivo del kit completo de cadena, patines y tensor.
El problema más grave, sobre todo en las primeras series BWK, es la rotura de pistones o segmentos. Debido a la alta presión de sobrealimentación y a la posible combustión detonante (combustible de peor calidad), se producen roturas en los canales de los segmentos. Los síntomas son pérdida de compresión, funcionamiento irregular del motor y humo azul. Los motores CAVA fueron revisados ligeramente (pistones reforzados), pero el riesgo sigue existiendo si se fuerza el motor en frío o se utiliza combustible de mala calidad.
Otra avería frecuente es el embrague magnético de la bomba de agua. La bomba de agua en este motor es compleja, ya que a través de la polea y el embrague magnético acciona también el compresor mecánico. Si se oye un silbido o el embrague no conecta el compresor (pérdida de potencia a bajas revoluciones), hay que cambiar la bomba completa.
En este motor entran aproximadamente 3,6 a 4,0 litros de aceite (siempre comprobar con la varilla). Se recomienda exclusivamente aceite sintético de alta calidad, de grado 5W-30 o 5W-40, que cumpla las normas VW (VW 504.00 / 502.00).
Consumo de aceite: Estos motores pueden consumir aceite. La marca tolera hasta 0,5 L/1000 km, pero en la práctica, un motor sano no debería consumir más de 1–1,5 litros entre servicios. Un aumento en el consumo puede indicar problemas en el turbocompresor o, como se mencionó, en los segmentos.
Servicio menor: Aunque VW establece intervalos LongLife (30.000 km), para la buena salud de la cadena y del turbo, cambie el aceite cada máximo 10.000 - 12.000 km o una vez al año. Servicio mayor: La cadena no tiene un intervalo de sustitución fijo, pero la experiencia demuestra que se vuelve arriesgada a partir de 100.000 - 120.000 km.
Las bujías en el motor 1.4 TSI Twincharger se cambian cada 40.000 a 60.000 km. Se recomienda usar bujías de iridio de alta calidad (NGK o Bosch). Debido a las altas temperaturas y presiones en el cilindro, una bujía en mal estado puede provocar combustión detonante (“knocking”), que es una causa directa de la rotura de pistones. Las bobinas también son elementos de desgaste y se sustituyen cuando el motor empieza a “tironear”.
Sí, este motor lleva volante bimasa. Aunque es gasolina, el par de 240 Nm y la necesidad de proteger la caja de cambios requieren esta pieza. Su durabilidad suele ser mayor que en los diésel, pero la sustitución sigue siendo un gasto importante. La avería se manifiesta con golpeteos al ralentí que desaparecen al pisar el embrague o con vibraciones al acelerar.
El motor utiliza inyección directa (GDI). Los inyectores son generalmente fiables, pero sensibles a la calidad del combustible. Un problema mayor que los propios inyectores es la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión. Como el combustible no lava las válvulas (como en los motores antiguos), la carbonilla se acumula y con el tiempo reduce el flujo de aire, provocando pérdida de potencia y funcionamiento irregular. La limpieza (“decoking”) puede ser necesaria con kilometrajes elevados.
Este motor tiene un turbocompresor y un compresor mecánico (tipo Roots). La vida útil del turbo es de unos 150.000 - 200.000 km, dependiendo del estilo de conducción y de la regularidad en los cambios de aceite. Un problema frecuente es el agarrotamiento de la válvula “wastegate” o del actuador del turbo. El compresor es mecánicamente robusto, pero su accionamiento (a través de la bomba de agua) es un punto débil.
Este motor no lleva filtro DPF (reservado para los diésel), pero sí catalizador. También dispone de un sistema EGR de recirculación de gases. La válvula EGR puede ensuciarse con la conducción urbana, pero a menudo se puede limpiar en lugar de sustituir. El aditivo AdBlue no se utiliza en este motor.
Conducción urbana: Aquí hay que ser realistas. El Tiguan es un SUV pesado con la aerodinámica de un “ladrillo”. Aunque el motor sea 1.4, el consumo real en ciudad se sitúa entre 10 y 12 litros a los 100 km. En atascos y en invierno, puede superar fácilmente esas cifras.
¿Es un motor “perezoso”? En absoluto. Gracias al compresor, que “sopla” desde el ralentí, y al turbo, que entra después, el motor tiene fuerza en todo el rango de revoluciones. La aceleración de 0 a 100 km/h está por debajo de los 10 segundos, lo cual es más que correcto para un SUV familiar. La sensación al volante es mejor de lo que sugieren los números.
Autopista: En carretera abierta la situación mejora. A 130 km/h en sexta, el motor gira en torno a 3.000 - 3.200 rpm. El consumo se estabiliza entonces alrededor de 8 a 9 litros. Gracias a la inyección directa y al turbo, los adelantamientos son seguros y no requieren reducir constantemente de marcha.
Al tratarse de un motor con inyección directa, la instalación de GLP es compleja y cara (muy cara). Se necesita un sistema específico (“Direct Liquid Mechanical” u otro que inyecte también un pequeño porcentaje de gasolina para refrigerar los inyectores). Dado el coste de la instalación y la edad del vehículo, la rentabilidad económica es dudosa salvo que se recorran muchos kilómetros al año. Un sistema de GLP secuencial clásico no se puede montar aquí.
El motor se puede reprogramar hasta aproximadamente 170–180 CV y 280–300 Nm. Sin embargo, como recomendación, no aconsejo reprogramar este motor en concreto, especialmente la variante BWK. Los pistones ya trabajan de fábrica bajo un gran esfuerzo térmico y mecánico. Aumentar aún más la presión de soplado incrementa drásticamente el riesgo de rotura de pistones y de problemas con la cadena. Déjelo con la configuración de fábrica si busca durabilidad.
Caja manual (6 velocidades): Muy precisa y robusta. Las averías son raras y se reducen al desgaste normal del kit de embrague y del volante bimasa. Se recomienda cambiar el aceite de la caja cada 60.000 - 80.000 km, aunque VW diga que es “de por vida”.
Caja automática: En el Tiguan 1.4 TSI de primera generación, según la tracción (delantera o 4Motion) y el año, se pueden encontrar distintas variantes, incluyendo DSG.
Comprar un Tiguan de segunda mano con el motor 1.4 TSI Twincharger exige prudencia. Es una joya tecnológica que, si no se ha mantenido correctamente, se convierte en un pozo sin fondo.
El VW Tiguan 1.4 TSI (BWK, CAVA) está pensado para conductores que buscan las prestaciones y el confort de un gasolina y que recorren un kilometraje moderado (hasta 15.000 km al año), por lo que el alto consumo en ciudad no es un factor decisivo.
Si tiene que elegir entre estos dos códigos, el CAVA (versiones posteriores) es una opción ligeramente más segura que el BWK gracias a los pistones revisados, pero ambos exigen un historial de mantenimiento muy cuidadoso. Si el presupuesto lo permite, busque modelos restyling (a partir de 2011/2012), en los que se corrigieron muchos problemas iniciales, o valore el 2.0 TDI si realiza muchos kilómetros al año.
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