El motor con código DFGA es un representante moderno de los propulsores diésel de dos litros del grupo Volkswagen. Se trata de un motor que desarrolla 150 CV (110 kW) y representa el “punto medio” en la gama: es lo suficientemente potente como para mover SUV pesados como el VW Tiguan y el Seat Tarraco, y al mismo tiempo resulta más económico y barato de matricular que las versiones más potentes de 190 o 200 caballos. Se monta en una amplia gama de vehículos sobre la plataforma MQB, desde el compacto Audi A3 hasta el familiar de siete plazas Seat Tarraco. Para muchos conductores en Europa, esta es la opción “por defecto” cuando se busca un diésel de segunda mano.
| Parámetro | Valor |
| Cilindrada | 1968 cc (2,0 L) |
| Potencia | 110 kW / 150 CV |
| Par máximo | 340 Nm a 1750–3000 rpm |
| Código de motor | DFGA (familia EA288) |
| Sistema de inyección | Common Rail (Bosch/Continental) |
| Turbocompresor | Único, de geometría variable (VGT) |
| Norma de emisiones | Euro 6 (con AdBlue) |
El motor DFGA utiliza correa de distribución. Esto es una buena noticia, ya que el sistema es más silencioso y, en general, más predecible que una cadena. El intervalo de sustitución fijado por fábrica es optimista, 210.000 km, pero la práctica y los mecánicos con experiencia recomiendan encarecidamente realizar el “gran servicio” antes.
Aunque el DFGA es fiable, tiene algunos problemas específicos:
Como se ha dicho, la fábrica indica 210.000 km para la correa. Sin embargo, para estar tranquilo, realiza el gran servicio entre 150.000 km y 180.000 km o tras 5–6 años de antigüedad. Es obligatorio cambiar también la bomba de agua en ese momento.
La cantidad de aceite en el motor es de aproximadamente 5,5 a 5,7 litros (según se cambie o no el filtro). Se recomienda exclusivamente aceite sintético 5W-30 u 0W-30 que cumpla la estricta norma VW 507.00 (por el filtro DPF). Realiza el servicio menor cada máximo 15.000 km o un año, aunque el coche pueda pedir “Long Life” a 30.000 km: evita ese intervalo si quieres que el motor dure.
A diferencia de los antiguos motores PD (Pumpe-Düse), los motores CR como el DFGA consumen mucho menos aceite. Un consumo de 0,5 litros cada 10.000 km se considera totalmente normal y aceptable. Si consume más de un litro en el intervalo de servicio, conviene revisar el turbo o los segmentos.
Los inyectores en este motor son muy duraderos. Con combustible de calidad, superan sin problemas los 250.000 - 300.000 km. Los síntomas de inyectores en mal estado son un ralentí inestable (subidas y bajadas de rpm), aumento de humo al acelerar o dificultad de arranque. Es posible su reacondicionamiento, pero a menudo compensa más montar inyectores nuevos o reconstruidos de fábrica.
Sí, el motor DFGA va asociado a un volante bimasa, tanto si el cambio es manual como automático (DSG). En las cajas DSG el bimasa suele durar más, porque la centralita “suaviza” los golpes de par. Espera sustituirlo alrededor de los 200.000 km. El síntoma es un ruido metálico (golpeteo) al arrancar y apagar el motor, así como vibraciones al ralentí. El precio es elevado (caro).
El motor utiliza un solo turbocompresor de geometría variable. Es muy fiable. Con cambios de aceite regulares y un correcto enfriamiento tras una conducción exigente, el turbo dura tanto como el motor (más de 300.000 km). El actuador de la turbina (la parte electrónica) puede dar problemas, pero a menudo se puede sustituir por separado.
Este es el talón de Aquiles de todos los diésel modernos.
Filtro DPF: Si solo circulas por ciudad (por ejemplo, un Audi Q2 en atascos urbanos), el DPF se saturará rápidamente. Es necesario “limpiarlo” en carretera abierta.
Válvula EGR: Tiende a llenarse de hollín. Una limpieza ayuda, pero a veces es necesario sustituirla.
AdBlue: Sí, este motor lleva AdBlue. Son frecuentes los problemas con los sensores de NOx y la cristalización de la urea. Existen aditivos para AdBlue que evitan la cristalización y se recomiendan encarecidamente como medida preventiva.
El consumo varía drásticamente según el modelo.
En un Audi A3 o Q2 más ligero, el consumo real en ciudad es de unos 6,0 - 7,0 l/100 km.
En un Seat Tarraco o VW Tiguan Allspace pesado, con tracción 4x4, espera entre 7,5 y 9,0 l/100 km en atascos.
Con 340 Nm de par, el motor no es perezoso. Sin embargo, en modelos como el Tarraco (7 plazas) o el Tiguan, cuando van cargados de pasajeros, 150 CV es el límite inferior para una conducción cómoda. No es un deportista, pero subirá cuestas sin problemas. En el A3 y el Q2, este motor ofrece unas prestaciones casi deportivas.
Este es el hábitat natural del motor DFGA. A 130 km/h, en 7ª marcha (DSG), el motor gira a unas 2.000 - 2.100 rpm. En ese rango es muy silencioso y el consumo se sitúa alrededor de 5,5 a 6,5 litros, según la aerodinámica del vehículo (un SUV consume más). Los adelantamientos son seguros, sin necesidad de reducir marcha.
El motor DFGA es muy adecuado para una reprogramación. Como mecánicamente es muy similar a las versiones más potentes (con diferencias en el turbo y la refrigeración), un remapeo Stage 1 lo eleva de forma segura hasta unos 185-190 CV y 400-420 Nm. Esto cambia drásticamente el carácter del vehículo, especialmente en SUV pesados. No obstante, ten en cuenta que un mayor par acelera el desgaste del volante bimasa y de los embragues.
Con el DFGA se montan habitualmente:
1. Manual de 6 velocidades: Preciso y robusto.
2. DSG de 7 velocidades (DQ381 o DQ500): En estos años (2016+), con el 2.0 TDI suele ir asociado un DSG “húmedo” (los embragues trabajan en aceite). En vehículos más pesados (Tarraco 4Drive) es frecuente el robusto DQ500, mientras que en A3/Q3 es más común el DQ381.
Manual: Rara vez se avería. El embrague se desgasta según el estilo de conducción.
DSG (automático): Lo más importante es el cambio de aceite de la caja. La fábrica indica 60.000 km o 120.000 km (según el código exacto de la caja), pero la recomendación es hacerlo estrictamente cada 60.000 km. Si no se cambia el aceite, falla la mecatrónica (la “unidad de mando” de la caja), una reparación que se mide en miles de euros. Los embragues son duraderos y superan los 200.000 km con un mantenimiento correcto.
Conclusión: El motor DFGA 2.0 TDI es una excelente elección para el conductor europeo medio. Ofrece un equilibrio perfecto entre potencia y economía. Aunque incorpora sistemas ecológicos modernos que pueden ser caros de mantener, su base mecánica es sólida. Es ideal para quienes recorren muchos kilómetros en carretera abierta. Para uso exclusivamente urbano, un gasolina es una opción mejor debido a los problemas potenciales con el DPF.
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