Honda se resistió durante mucho tiempo a la tendencia de los pequeños motores diésel, pero cuando decidió fabricar uno, lo hizo a su manera: a fondo. El 1.5 i-DTEC (N15A1) forma parte de la tecnología "Earth Dreams" de Honda y representa una versión reducida del aclamado motor 1.6 i-DTEC. Lo encontramos con mayor frecuencia en el Honda Jazz, pero también en modelos destinados a mercados específicos como el Amaze, WR-V y BR-V.
Este motor es conocido como uno de los motores diésel más ligeros de su clase gracias a su bloque de aluminio. Está diseñado para ofrecer un consumo de combustible extremadamente bajo y una fricción interna mínima entre los componentes. Aunque 100 caballos de potencia no suenan como mucho, en las carrocerías ligeras en las que se monta, este motor ofrece una dinámica sorprendentemente buena.
| Cilindrada | 1498 cc |
| Potencia | 73 kW (100 CV) |
| Par motor | 200 Nm a 1750 rpm |
| Código de motor | N15A1 |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyectores solenoides Bosch) |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VGT) + intercooler |
| Bloque motor | Aluminio (diseño open-deck) |
El motor N15A1 utiliza cadena de distribución para el accionamiento de las válvulas. Las cadenas de Honda son en general fiables y están diseñadas para durar toda la vida útil del motor, siempre que el aceite se cambie con regularidad. No es necesario sustituirla periódicamente como ocurre con la correa dentada, pero conviene escuchar el motor en arranque en frío. Si se oye un traqueteo metálico durante los primeros segundos, puede indicar una cadena estirada o un problema con el tensor hidráulico, algo que suele suceder solo a kilometrajes elevados (más de 200.000 km).
Aunque el motor es mecánicamente robusto, hay elementos periféricos que pueden dar problemas:
Se recomienda realizar el servicio menor cada 10.000 a 15.000 km, o una vez al año. Aunque el fabricante pueda indicar intervalos más largos (20.000 km), acortarlos es clave para alargar la vida de la cadena y del turbo.
Cantidad y tipo de aceite: En el motor entran aproximadamente 4,2 a 4,5 litros de aceite (siempre comprobar con la varilla). Es obligatorio usar aceite de viscosidad 0W-20 o 0W-30 que cumpla las normas ACEA C2/C3. Esto es crítico por el filtro DPF y por los finos conductos de lubricación.
Este motor es conocido por su fabricación precisa y no debería consumir una cantidad apreciable de aceite entre servicios. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera aceptable. Si el nivel de aceite aumenta, es señal de que la regeneración del DPF no ha tenido éxito y que el gasóleo ha pasado al cárter (dilución del aceite). En ese caso, es imprescindible cambiar el aceite de inmediato.
Utiliza inyectores solenoides Bosch que han demostrado ser muy duraderos y menos sensibles que los inyectores piezoeléctricos. Su vida útil esperada supera los 250.000 km utilizando combustible de calidad. Los primeros síntomas de inyectores en mal estado son un ralentí irregular ("golpeteo"), aumento del humo al acelerar y dificultad de arranque en frío.
Aquí la situación depende del modelo y del mercado. El Honda Jazz 1.5 i-DTEC para el mercado europeo suele montar volante bimasa (Dual Mass Flywheel) para reducir vibraciones y ruido. En modelos para el mercado indio/asiático (Amaze, primeros WR-V), es posible que se hayan montado volantes rígidos para abaratar costes. El volante bimasa es un componente caro (la sustitución del kit de embrague más volante es una inversión costosa, a menudo superior a 600-800 EUR, según el mercado).
El motor utiliza un único turbocompresor de geometría variable (VGT/VNT) de la marca Honeywell/Garrett. El turbo es fiable y rara vez falla antes de los 200.000 km, salvo que se apague el motor en caliente justo después de haber rodado rápido o se utilice un aceite de mala calidad. Los síntomas de fallo son un silbido agudo (como una sirena de policía) y una pérdida brusca de potencia.
El motor está equipado con filtro DPF y válvula EGR. Este es su "talón de Aquiles" si el coche se usa exclusivamente en ciudad. El DPF se obstruye con frecuencia si no se dan las condiciones para la regeneración pasiva. La válvula EGR puede limpiarse, pero si falla la parte electrónica, hay que sustituirla (coste medio). Se recomienda de vez en cuando "desahogarlo" en autopista a unas 2500-3000 rpm durante unos 20 minutos.
La mayoría de las primeras versiones del motor N15A1 (norma Euro 6b) utilizan un catalizador LNT (Lean NOx Trap) y no llevan sistema AdBlue, lo cual es una gran ventaja porque el sistema es más sencillo. Sin embargo, las variantes más recientes (Euro 6d-TEMP y posteriores) pueden montar sistema SCR con AdBlue. Compruebe si junto al tapón del depósito de combustible hay un tapón azul. Si lleva AdBlue, el sistema es sensible a la cristalización del aditivo si el coche pasa mucho tiempo parado.
En ciudad, el Honda 1.5 i-DTEC brilla. El consumo real se sitúa entre 4,5 y 5,5 litros a los 100 km, dependiendo del tráfico y de la forma de conducir. El sistema start-stop ayuda a reducir el consumo.
Con 200 Nm de par disponibles ya desde 1750 rpm, el motor no es perezoso. Al contrario, en la carrocería ligera de un Honda Jazz o Amaze se siente muy ágil hasta unos 80 km/h. La sensación de aceleración es lineal, sin el "golpe" brusco en la espalda típico de algunos TDI antiguos, pero más que suficiente para realizar adelantamientos con seguridad.
En autopista el motor se comporta correctamente. A 130 km/h en 6ª marcha, gira en torno a 2.400 - 2.500 rpm (según la caja de cambios). El consumo a esa velocidad es de unos 5,0 - 5,5 l/100 km. No obstante, por encima de 140 km/h se nota la falta de potencia (solo 100 CV) y las aceleraciones se vuelven más lentas. El aislamiento acústico en los modelos pequeños puede ser un problema a velocidades altas.
Este motor se puede reprogramar, pero las ganancias no son tan espectaculares como en otros diésel, ya que el turbo es relativamente pequeño y está orientado a la eficiencia. Una repro segura Stage 1 eleva la potencia hasta unos 120 - 125 CV y el par motor hasta unos 240 - 250 Nm. Esto mejora notablemente las recuperaciones. Exagerar con el aumento de potencia puede acortar la vida útil del filtro DPF y del embrague.
Con este motor suele montarse una caja de cambios manual de 6 velocidades. Es la típica caja de Honda: precisa, con recorridos cortos y muy agradable de utilizar. En algunas variantes asiáticas (Amaze), Honda ha combinado este diésel con una caja automática CVT, algo poco común en motores diésel.
En la caja manual, el kit de embrague suele durar entre 150.000 y 200.000 km. El coste de sustituir el embrague junto con el volante bimasa se considera elevado (depende del mercado), mientras que la versión sin volante bimasa es bastante más económica.
Al comprar un Honda de segunda mano con motor 1.5 i-DTEC, preste atención a lo siguiente:
El Honda 1.5 i-DTEC (N15A1) es una joya de la ingeniería dentro de la categoría de pequeños diésel. Ofrece un equilibrio fantástico entre prestaciones y consumo. Aunque las piezas puedan ser más caras que las de sus rivales europeos, se averían con menos frecuencia. Es un motor perfecto para quien busca un coche práctico y pequeño (como el Jazz) pero recorre kilometrajes propios de grandes berlinas. No es recomendable para quien solo hace trayectos muy cortos de 2 km hasta la tienda: en ese uso el DPF se dañará rápidamente.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.