El motor con código LFA1 no es solo el simple "corazón" del automóvil, sino parte de un sofisticado sistema híbrido i-MMD (Intelligent Multi-Mode Drive). Se monta principalmente en el Honda CR-V de quinta generación (especialmente tras el restyling de 2019 en Europa), donde sustituye a los antaño populares motores diésel.
A diferencia de los motores convencionales, el LFA1 la mayor parte del tiempo no impulsa directamente las ruedas. Su función principal es trabajar como generador de electricidad para el motor eléctrico, que es el que realmente mueve el vehículo. Solo a velocidades altas en carretera, mediante un acoplamiento especial (embrague), el motor se conecta directamente a las ruedas. Es una joya de la ingeniería que combina la sencillez de un gasolina atmosférico con la eficiencia de la propulsión eléctrica.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Código de motor | LFA1 |
| Cilindrada | 1993 cc (2.0 L) |
| Potencia del motor de gasolina | 107 kW (143 CV) |
| Potencia total del sistema (Híbrido) | 158 kW (212 CV) |
| Par motor (Gasolina) | 175 Nm |
| Par motor (Motor eléctrico) | 315 Nm (disponible al instante) |
| Tipo de sobrealimentación | Atmosférico (Naturally Aspirated) |
| Tipo de inyección | Multi-point (PFI) / Inyección en el colector |
| Accionamiento del árbol de levas | Cadena |
El motor LFA1 utiliza cadena de distribución en lugar de correa. Las cadenas de Honda en los motores 2.0 tradicionalmente son muy duraderas y rara vez requieren sustitución antes de los 250.000 o 300.000 km, siempre que se cambie el aceite con regularidad. Como el motor a menudo funciona en un régimen de revoluciones óptimo (como generador) o está apagado (en modo EV), el desgaste de la cadena y de las guías es mucho menor que en los gasolina clásicos que varían constantemente de revoluciones.
El “servicio grande” en el sentido clásico (cambio de correas) aquí no existe de la misma manera. Sin embargo, la correa auxiliar (para la bomba de agua y otros periféricos) debe revisarse. Este motor utiliza un aceite específico de baja viscosidad, normalmente 0W-20 (recomendación Honda: Green Oil). La cantidad de aceite es de unas 4,0 a 4,5 litros (depende de la especificación exacta del cárter y del filtro). Es recomendable realizar el servicio a intervalos de 10.000 km a 15.000 km o una vez al año. No hagas caso a los cuentos de intervalos “Long Life” de 30.000 km si quieres que el motor te dure.
Este motor en general no consume aceite. Un consumo de 100–200 ml cada 10.000 km es despreciable y se considera normal. Si consume más, puede indicar un problema con la válvula PCV o con los segmentos de los pistones, pero esto es extremadamente raro con kilometrajes bajos. En cuanto a las bujías, se utilizan bujías de iridio (NGK o Denso). Su intervalo de sustitución es largo, normalmente alrededor de 100.000 km a 120.000 km, aunque son más caras que las normales (depende del mercado).
El propio motor de gasolina (LFA1) es prácticamente indestructible. No obstante, los propietarios deben prestar atención a los sistemas periféricos. El problema más frecuente en los híbridos no es el motor, sino la batería auxiliar de 12V. Si se debilita, el coche no “arranca” (no activa el sistema de alta tensión). Además, el sistema de refrigeración del inversor debe funcionar perfectamente. Las averías en el propio motor son una mera anécdota estadística.
Volante bimasa: Este motor no tiene un volante bimasa clásico, esa pesadilla de los propietarios de diésel. En su lugar, lleva un volante con amortiguador de vibraciones torsionales (damper), pero como no hay una caja de cambios convencional ni cambios de marcha, el esfuerzo sobre esta pieza es mínimo. Las averías son extremadamente raras.
Inyección e inyectores: El LFA1 utiliza inyección indirecta (en el colector) en la mayoría de variantes. ¡Es una noticia excelente! Los inyectores son sencillos, baratos de mantener y no tan sensibles como los inyectores piezoeléctricos de la inyección directa. Además, el combustible lava las válvulas de admisión, por lo que no hay problemas de depósitos de carbono (carbon buildup).
Turbo y EGR: El motor es atmosférico, es decir, no tiene turbocompresor. Eso significa una preocupación (cara) menos. Lleva válvula EGR, pero como el motor funciona en ciclo Atkinson (combustión muy eficiente), la obstrucción de la EGR es mucho menos frecuente que en los diésel.
Filtro DPF / GPF: Al tratarse de un modelo de 2019 (Euro 6d-TEMP y posteriores), este gasolina incorpora GPF (Gasoline Particulate Filter), el equivalente en gasolina al DPF. Sin embargo, los gases de escape de un gasolina son más calientes, por lo que el GPF se regenera de forma pasiva y mucho más fácilmente que un DPF. Las obstrucciones son raras, salvo que el coche se use exclusivamente en trayectos muy cortos en invierno.
AdBlue: Es un motor de gasolina, por lo tanto no lleva sistema AdBlue.
Conducción urbana: Aquí es donde el LFA1 y el sistema i-MMD brillan. En ciudad, el coche circula la mayor parte del tiempo en modo eléctrico, mientras que el motor de gasolina se enciende de vez en cuando para recargar la batería. El consumo real en ciudad, para la carrocería pesada del CR-V, se sitúa entre 5,0 y 6,0 l/100 km. Es un resultado inalcanzable para los gasolina convencionales de esa potencia.
Prestaciones y “pereza”: El motor definitivamente no es perezoso. Aunque 143 CV de un 2.0 pueda sonar normalito, no hay que olvidar el motor eléctrico con 315 Nm de par disponibles desde cero revoluciones. La respuesta al acelerador es instantánea (como en un eléctrico). Los adelantamientos son seguros porque el sistema combina ambas fuentes de propulsión.
Autopista y crucero: Este es el “talón de Aquiles” de los híbridos frente a los diésel. A velocidades por encima de 80–90 km/h, el motor de gasolina se conecta directamente a las ruedas mediante un embrague (ya que en ese punto es más eficiente que ir solo con electricidad). A 130 km/h, el consumo sube a 7,5 a 9,0 l/100 km, según el viento y la carga. En las subidas, el motor puede girar a altas revoluciones mientras el coche aún está acelerando (efecto de “banda elástica”), lo que puede generar ruido, pero en llano, a velocidad constante, es silencioso.
Construcción: Aquí es donde surge la mayor confusión. La denominación es e-CVT, pero no es un variador clásico (CVT) con correa y poleas que cambian de diámetro. En realidad, este coche no tiene caja de cambios en el sentido tradicional. Hay una sola relación de transmisión (como una 6ª marcha en un manual) que se activa solo a altas velocidades. El resto del tiempo, las ruedas son impulsadas por el motor eléctrico.
Fiabilidad y averías: El sistema es mecánicamente más sencillo que una caja automática de 9 marchas o un DSG. No hay embragues que se desgasten, ni mecatrónica que falle. Las averías son extremadamente raras. El mayor “problema” es en realidad la sensación del conductor: el motor puede ir a altas revoluciones mientras el coche aún está ganando velocidad (efecto de goma elástica), lo cual es un comportamiento normal del sistema, no una avería.
Mantenimiento: Aunque es robusto, el e-CVT requiere cambio de aceite. Honda utiliza un aceite específico (por ejemplo, Honda HCF-2; comprueba la referencia exacta en el manual). Se recomienda cambiar el aceite de la unidad de transmisión cada 40.000 km a 60.000 km. Es una intervención relativamente barata (depende del mercado) que prolonga drásticamente la vida de los rodamientos y engranajes internos.
Instalación de GLP (Gas Licuado de Petróleo): Técnicamente, al ser un motor de inyección indirecta, es posible instalar GLP. Sin embargo, no se recomienda en absoluto. Primero, se pierde espacio en el maletero donde normalmente se encuentra la batería o la electrónica. Segundo, el motor se enciende y se apaga cientos de veces durante la conducción. Los sistemas de GLP tienen dificultades para seguir ese ritmo sin problemas de mapas y de conmutación. Tercero, el ahorro es mínimo porque el coche ya consume poco. No estropees una ingeniería japonesa casi perfecta con una bombona de gas.
Chip Tuning (Stage 1): Es un motor atmosférico que funciona en ciclo Atkinson buscando eficiencia, no prestaciones. Una reprogramación podría aportar quizá 3–5 CV, algo imperceptible. Además, alterar el software puede confundir al controlador híbrido que gestiona la cooperación entre el gasolina y el motor eléctrico. Olvídate del tuning para este motor.
Al comprar un Honda CR-V con motor LFA1, la atención no debe centrarse tanto en pistones y cilindros, sino en el sistema híbrido en su conjunto.
Qué comprobar:
El Honda LFA1 en configuración híbrida es uno de los conjuntos de propulsión más fiables de la actualidad. Es ideal para conductores que recorren muchos kilómetros en ciudad y en trayectos periurbanos, donde el ahorro de combustible y la ausencia de averías (DPF, turbo, bimasa) amortizan rápidamente el mayor precio del vehículo. No es la opción ideal para quien “vive” en la Autobahn alemana a 160 km/h, porque allí pierde la batalla de consumo frente a los diésel. Para casi todos los demás usos – altamente recomendable.
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