El motor con código G4NL pertenece a la familia Smartstream G 2.0 MPI. Aunque se monta en modelos muy recientes como el Kia Sportage V, conceptualmente representa un "paso atrás" en el buen sentido para los amantes de la mecánica clásica. Mientras que gran parte de Europa recibe complicados motores turbo 1.6 T-GDI o híbridos, este 2.0 atmosférico de gasolina se ofrece en los mercados de Europa del Este y Asia como la variante de acceso, la más asequible.
Su filosofía principal es: "lo que no tiene, no se puede romper". No tiene turbocompresor, no tiene inyección directa de alta presión, lo que lo convierte en el favorito de los compradores que planean conservar el coche más allá del periodo de garantía.
| Código de motor | G4NL (Smartstream 2.0 MPI) |
| Cilindrada | 1999 cm³ |
| Potencia | 115 kW (156 CV) a 6200 rpm |
| Par motor | 192 Nm a 4500 rpm |
| Tipo de admisión | Atmosférico (sin turbo) |
| Inyección | MPI (Multi Point Injection) - Indirecta |
| Número de cilindros/válvulas | 4 / 16 |
| Accionamiento del árbol de levas | Cadena |
El motor G4NL utiliza cadena de distribución. En esta generación de motores Smartstream, Kia/Hyundai han solucionado los problemas de estiramiento de la cadena que existían en algunos modelos antiguos. La cadena está diseñada para durar toda la vida útil del motor, pero en la práctica eso significa 200.000 a 250.000 km con cambios de aceite regulares. No es necesario sustituirla de forma preventiva si no se escucha un traqueteo característico en el arranque en frío.
Es uno de los motores más fiables de la gama, pero no está exento de fallos:
Aunque el fabricante suele indicar intervalos de 15.000 km o incluso 20.000 km, para una larga vida de este motor se recomienda encarecidamente cambiar el aceite cada 10.000 km y como máximo cada 12.000 km. El motivo es que los motores atmosféricos en SUV pesados trabajan bajo mayor carga.
Cantidad de aceite: En el cárter caben aproximadamente 4,0 a 4,3 litros.
Viscosidad: Se recomienda 0W-20 (especificación API SP o ILSAC GF-6) debido a las tolerancias ajustadas y a la reducción de fricción (ciclo de trabajo tipo Atkinson). También se puede usar 5W-30 en climas más cálidos, pero 0W-20 es la recomendación de fábrica para los motores Smartstream.
Los modernos motores atmosféricos utilizan segmentos de baja fricción. Un consumo de 200-400 ml cada 1.000 km puede considerarse aceptable a partir de cierto kilometraje, especialmente si se conduce de forma agresiva por autopista. Si consume más de 0,5 litros cada 1.000 km, eso indica un problema con los segmentos o con los retenes de válvulas.
En las versiones con cambio automático (que es el más frecuente con este motor), no hay volante bimasa. Utiliza un convertidor de par, lo que supone una enorme ventaja en mantenimiento. En las versiones manuales, el volante suele ser normal (fijo), aunque algunas versiones orientadas al confort pueden llevar una variante más sencilla de bimasa, mucho más barata y duradera que en los diésel.
Turbo: NO TIENE. Una preocupación menos. No hay turbina, no hay intercooler, no hay manguitos que se rompan por presión.
Inyectores: El motor utiliza inyección MPI. Esta es la gran ventaja. Los inyectores trabajan a baja presión, son baratos de reparar o sustituir (no es caro) y, lo más importante, el combustible "lava" las válvulas de admisión, por lo que no hay problemas de acumulación de carbonilla (carbon build-up) como en los motores GDI.
Los gasolina no tienen DPF, pero los modelos más nuevos (norma Euro 6d) cuentan con GPF (Gasoline Particulate Filter). Sin embargo, en los motores MPI el GPF se obstruye mucho más difícilmente que en los motores turbo con inyección directa, ya que la combustión genera menos partículas de hollín. La válvula EGR existe, pero rara vez da problemas antes de los 150.000 km.
Conviene ser realistas. El Sportage es un coche pesado y la aerodinámica de un SUV no ayuda.
Sí, para los estándares actuales lo es. Con 192 Nm de par disponibles solo a altas 4500 rpm, este motor exige llevarlo alto de vueltas para que empuje. Comparado con un diésel o un gasolina turbo que "pegan al asiento" a 2000 rpm, el G4NL se siente anémico al adelantar o en subidas. Para una conducción familiar y tranquila es más que suficiente, pero no espere prestaciones deportivas.
Por la ausencia de una 6ª marcha en algunas cajas manuales más antiguas (aunque el Sportage V en general sí tiene 6 marchas) o por la propia naturaleza del automático, el motor gira a unas 3.000 - 3.200 rpm a 130 km/h. Eso significa más ruido en el habitáculo en comparación con los modelos turbo que crucerean a 2.000 rpm.
Este motor es ideal para la instalación de un sistema de GLP. Gracias a la inyección indirecta (MPI), se monta un sistema secuencial estándar (no es caro, el precio es mucho más bajo que en los motores GDI). Con GLP, los costes de uso se reducen prácticamente a la mitad y se acercan a los de un diésel, sin el riesgo de las averías caras típicas de los diésel. Es imprescindible elegir un sistema de calidad con conexión OBD para un ajuste preciso de la mezcla.
No compensa. En un motor atmosférico, con una repro se consiguen unos insignificantes 5 a 8 CV y quizá 5-10 Nm. No notará diferencia en la conducción. Es mejor invertir ese dinero en buenos neumáticos o en un mantenimiento riguroso.
Con este motor suele venir asociada una caja automática de 6 velocidades (6AT). Es un automático hidráulico clásico con convertidor de par. Más raramente se encuentra con cambio manual de 6 marchas.
El motor G4NL 2.0 MPI está pensado para el comprador conservador. Si el coche para usted es un medio para ir del punto A al punto B, quiere usarlo 10 años, planea instalar GLP y no quiere preocuparse por turbos, inyectores de 300 euros y filtros DPF, este es el motor adecuado para usted. Acepte el mayor consumo y la pereza como el precio a pagar por dormir tranquilo.
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