Cuando se habla de robustez y durabilidad en el mundo de las pickups y los grandes todoterrenos, el motor de 3,5 litros 2GR-FKS de Toyota se sitúa en lo más alto del ranking. Este propulsor atmosférico V6 es el heredero directo del célebre motor 2GR-FE, y se montó principalmente en vehículos pesados como la Toyota Tacoma III (incluido el restyling de 2020) en varias versiones de carrocería (Double Cab, Access Cab, con tracción trasera o 4WD). Se trata de un motor extremadamente refinado que combina el ciclo Atkinson y Otto para extraer unos sólidos 278 CV de sus 3,5 litros de cilindrada, intentando al mismo tiempo mantener un consumo razonable.
| Cilindrada | 3456 cc (3,5 L) |
| Potencia | 207 kW (278 CV) a 6000 rpm |
| Par máximo | 360 Nm a 4600 rpm |
| Código de motor | 2GR-FKS |
| Tipo de inyección | D-4S (Inyección directa + indirecta) |
| Tipo de sobrealimentación | Atmosférico (Naturally aspirated) |
| Combustible | Gasolina |
Este motor utiliza una robusta cadena de distribución en lugar de correa. La cadena es de altísima calidad y, con cambios de aceite regulares, no requiere sustitución. Por ello, no se realiza el clásico “gran servicio” a un kilometraje fijo. El estado de la cadena, tensores y patines se revisa de forma preventiva mediante diagnóstico y visualmente solo después de haber recorrido entre 250.000 y 300.000 km.
El 2GR-FKS es en general un auténtico tanque de motor, pero tiene algunos “detallitos” específicos:
En el motor caben unos 6,2 litros de aceite (con filtro). Toyota recomienda estrictamente aceite de grado 0W-20. Este aceite muy fluido es clave para el correcto funcionamiento del sistema VVT-i mencionado y para la protección en el arranque en frío. Se aconseja cambiarlo cada 10.000 a 15.000 km, según las condiciones de uso.
A diferencia de algunos motores de gasolina europeos que consumen un litro de aceite cada pocos miles de kilómetros, el 2GR-FKS está bastante bien sellado. El consumo de aceite entre servicios es despreciable en un motor en buen estado. Una pérdida de 0,3 a 0,5 litros cada 10.000 km en vehículos con mayor kilometraje se considera completamente normal y no requiere rellenar si el nivel en la varilla está cerca del máximo tras el cambio.
Al tratarse de un motor de gasolina, se utilizan bujías de iridio de alta calidad. Su vida útil es bastante larga y se cambian cada 90.000 a 120.000 km. La sustitución en la bancada trasera de cilindros (más cercana al habitáculo) es bastante poco accesible y los talleres cobrarán más mano de obra por este trabajo.
En las versiones con cambio automático (las más habituales), este motor no lleva volante bimasa, sino un clásico convertidor de par, lo que reduce los costes de mantenimiento. Sin embargo, si encuentras la versión más rara con cambio manual en la Tacoma, esta dispone de un volante de inercia masivo pensado para remolcar. La sustitución del kit completo de embrague en la versión manual es cara (depende del mercado).
Es una obra maestra de la ingeniería de Toyota. El motor utiliza el sistema D-4S (Direct-injection 4-stroke Superior), que cuenta con inyectores directos (en el cilindro) e inyectores indirectos (en el colector de admisión). ¿Por qué es importante? Porque los inyectores indirectos lavan las válvulas de admisión con gasolina, eliminando por completo el problema de acumulación de carbonilla que destroza los motores modernos con solo inyección directa. El sistema genera un característico “clic-clic” al ralentí que suena casi como un diésel: es el ruido normal de la bomba de alta presión y de los inyectores directos. Los inyectores son extremadamente duraderos y rara vez fallan.
Como clásico gasolina atmosférico de gran cilindrada, el 2GR-FKS no tiene turbocompresor (ni dos). ¡La vida útil no puede ser un problema cuando la pieza no existe! Tampoco dispone de filtro DPF ni sistema AdBlue, lo que lo hace inmune a las averías más caras que atormentan a los diésel modernos. Lleva una válvula EGR para la recirculación de gases, pero gracias a la combustión limpia y al sistema D-4S, se obstruye muy raramente.
No es un motor para quienes quieren ahorrar en combustible. Se monta en carrocerías pesadas y aerodinámicamente ineficientes (como las pickups). El consumo real en conducción urbana está entre 14 y 17 l/100 km. En carretera, a velocidades moderadas, puede bajar a 10–12 l/100 km, pero un pie pesado sobre el acelerador eleva fácilmente la media.
Esta es una queja frecuente de los conductores. Aunque en papel tiene 278 CV, el motor funciona en un ciclo combinado Atkinson/Otto para ser más eficiente. El par máximo de 360 Nm está disponible solo a unas altas 4600 rpm. En la práctica, a bajas revoluciones y en conducción urbana, el motor puede parecer bastante perezoso y torpe para una carrocería que supera las dos toneladas. Para extraer su verdadera potencia, hay que llevarlo a regímenes altos, momento en el que se vuelve muy ruidoso y agresivo.
En autopista, la Tacoma con este motor viaja cómodamente. A una velocidad de 130 km/h, en sexta marcha con la caja automática, el motor gira a unas relajadas 2200 a 2400 rpm. No obstante, debido a la pobre aerodinámica, a esas velocidades se percibe un ruido de viento elevado y el consumo aumenta de forma notable.
Si planeas comprar este motor para instalar GLP y conducir barato, piénsatelo de nuevo. Debido al complejo sistema D-4S con doble juego de inyectores, la instalación de GLP es extremadamente complicada y muy cara (depende del mercado). Se necesitan equipos de gas avanzados capaces de comunicarse con ambos tipos de inyección. Muchos talleres se niegan a montar GLP en estos motores, y una mala instalación puede destruir la bomba de alta presión y encender constantemente el testigo de “Check Engine”.
Al ser un motor atmosférico, un clásico “Stage 1” de reprogramación no aporta resultados espectaculares. Se pueden obtener de forma segura unos 15 a 20 CV adicionales y unos pocos Nm de par. Sin embargo, muchos propietarios realizan una reprogramación de la ECU no tanto por la potencia bruta, sino para corregir la respuesta del pedal del acelerador y solucionar la sensación de “pereza” a bajas revoluciones, lo que hace la conducción mucho más agradable.
La mayoría de los vehículos con el motor 2GR-FKS vienen equipados con una caja de cambios automática de 6 velocidades (denominación ECT-i, modelo AC60). Más raramente se puede encontrar con una caja de cambios manual de 6 velocidades muy robusta, principalmente en ciertos niveles de equipamiento de la Tacoma.
La caja automática es prácticamente indestructible mecánicamente, pero tiene un serio defecto de software que irrita a los conductores: el llamado “gear hunting” (búsqueda constante de marcha). Al conducir con control de crucero en autopista, ante la mínima pendiente o viento fuerte, la caja cambiará innecesaria y constantemente de sexta a quinta, e incluso a cuarta, para volver enseguida a la marcha superior. Esto genera ruido en el habitáculo y una sensación de tirones. El problema se soluciona de forma más eficaz con un “tuning” posterior del software de la caja. Las cajas manuales no presentan averías destacables, pero el tacto del cambio es “de camión”, duro y requiere mano firme.
Toyota suele publicitarla como una caja sellada con aceite “de por vida”. Desde el punto de vista de la mecánica, eso no existe. El aceite de la caja automática, junto con el filtro (se desmonta el cárter), debe cambiarse cada 60.000 a 80.000 km si se quiere que la caja funcione sin tirones durante más de medio millón de kilómetros.
Al comprar un coche de segunda mano con motor 2GR-FKS, no dejes que el vendedor te convenza de que el “clic-clic” es señal de un motor roto (es el funcionamiento normal de la bomba D-4S). Aun así, es imprescindible hacer lo siguiente:
El Toyota 2GR-FKS 3.5 V6 es un motor fenomenal para un grupo objetivo muy específico. Si buscas un SUV urbano económico, aléjate de él: el coste de combustible te arruinará. Sin embargo, si buscas una máquina de trabajo “old-school”, un vehículo para remolcar remolques pesados, para aventuras off-road y un motor que funcione sin problemas durante décadas a pesar de condiciones duras, este es uno de los V6 más fiables del mercado. La ausencia de turbo y de avanzadas restricciones ecológicas en el escape lo hacen a largo plazo más rentable que cualquier diésel moderno, a pesar de su mayor consumo en la gasolinera.
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