Lo más importante en breve (TL;DR):
Cuando Volvo pasó a su nueva plataforma de motores VEA (Volvo Engine Architecture), conocida también comercialmente como Drive-E, muchos aficionados lamentaron la desaparición de los antiguos cinco cilindros. Sin embargo, el motor con código B4204T26 demostró que un cuatro cilindros de dos litros puede ser un jugador muy serio. Lleva la denominación comercial T5 y entrega unos saludables 250 caballos de potencia junto con 350 Nm de par motor.
Este propulsor se montó en una amplia gama de vehículos basados en las arquitecturas SPA y CMA: desde ágiles berlinas como los S60 y V60, pasando por las lujosas S90 y V90, hasta los populares SUV XC60 y el masivo XC90. Su objetivo es ofrecer una conducción refinada, silenciosa y potente, adaptada a los estrictos estándares medioambientales actuales.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1969 cc (2.0 L) |
| Potencia | 184 kW (250 CV) |
| Par motor | 350 Nm |
| Código de motor | B4204T26 |
| Tipo de inyección | Inyección directa de gasolina (GDI) |
| Sobrealimentación | Turbo (Single Turbo) + intercooler |
A diferencia de muchos motores modernos que utilizan cadena, Volvo ha optado aquí por una correa de distribución. Aunque el fabricante en algunos casos marca intervalos de sustitución de hasta 150.000 km, los mecánicos con experiencia recomiendan encarecidamente hacer la distribución completa cada 100.000 a 120.000 km como máximo o cada 5 años. Si la correa se rompe, se produce una avería total del motor, con choque entre válvulas y pistones, y la reparación resulta extremadamente costosa (depende del mercado).
Este motor lleva unos 5,6 a 5,9 litros de aceite, y la graduación prescrita es estrictamente 0W-20 con las especificaciones Volvo correspondientes (por ejemplo, VCC RBS0-2AE). Debido a las tolerancias extremadamente ajustadas en el bloque del motor, el uso de un aceite más denso puede provocar problemas de lubricación en los árboles de levas y en el sistema de distribución variable.
El consumo de aceite entre dos servicios (que deberían hacerse cada 10.000 - 15.000 km, y no cada 30.000 km como marca la fábrica) suele ser mínimo. Una pérdida de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera completamente normal. Si observa un consumo mayor, la causa suele encontrarse en segmentos de pistón agarrotados, consecuencia de cambios de aceite poco frecuentes o de una conducción agresiva con el motor aún frío.
Al tratarse de un motor de gasolina potente, la calidad de la chispa es crucial. Las bujías se cambian cada 60.000 km. Los síntomas de bujías desgastadas incluyen tirones al acelerar, ralentí inestable y encendido del testigo Check Engine (fallos de encendido).
Uno de los problemas más conocidos de las primeras generaciones de motores VEA eran los cojinetes del eje de equilibrado (balance shafts). Aunque la versión B4204T26 está modernizada, sigue siendo importante prestar atención a un sonido característico de "aullido" (similar al de un compresor) procedente de la parte delantera del motor, especialmente en el arranque en frío.
El sistema dispone de inyección directa a alta presión. Los inyectores son fiables, pero sensibles a la gasolina de mala calidad. El principal inconveniente de la inyección directa en este motor es la acumulación de carbonilla (depósitos de carbón) en las válvulas de admisión, ya que la gasolina ya no pasa por ellas para limpiarlas. Después de 100.000 km puede notarse una pérdida de prestaciones, ligeras vibraciones al ralentí y un mayor consumo. La solución es el llamado walnut blasting (limpieza con cáscara de nuez), que es muy eficaz pero no barato (depende del mercado).
El motor utiliza un solo turbo (a diferencia de la versión T6, que lleva compresor y turbo). La vida útil del turbo es excelente y supera sin problema los 200.000 km, siempre que se cambie el aceite con regularidad y que no se apague el motor inmediatamente después de una conducción agresiva (necesita unos minutos al ralentí para que el aceite enfríe los cojinetes del rotor). Si se oye un "cascabeleo" al soltar el acelerador, probablemente el problema esté en la válvula wastegate del turbo.
Como se trata de un motor de gasolina, no lleva filtro DPF (reservado para los diésel) y, por tanto, tampoco sistema AdBlue, lo que evita los quebraderos de cabeza asociados a estos sistemas. No obstante, sí dispone de válvula EGR cuyos problemas son mucho menos frecuentes que en los diésel, así como (en las versiones más recientes Euro 6d-TEMP) de GPF/OPF (Gasoline Particulate Filter). El OPF se obstruye con menos frecuencia que un DPF, ya que los motores de gasolina trabajan con temperaturas de gases de escape más altas, pero una conducción urbana lenta y constante puede encender el testigo de advertencia.
Dado que en la mayoría de versiones va combinado exclusivamente con cambio automático, el motor no lleva un bimasa clásico en el sentido en que lo buscan los compradores de coches manuales, sino que utiliza un convertidor de par (convertidor hidráulico) y un plato flexible, mucho más duraderos.
Con sus 250 CV y 350 Nm, este motor ofrece unas prestaciones fantásticas en los modelos S60, V60 y XC60. La respuesta al acelerador es rápida y el coche se siente muy vivo. Sin embargo, en el masivo Volvo XC90 (con un peso superior a 2 toneladas) el motor desde luego no es perezoso, pero tiene que trabajar más en adelantamientos en subida, lo que repercute directamente en el consumo y en el nivel de ruido a plena carga.
En función del peso del vehículo y del tipo de tracción (FWD o AWD), el consumo puede variar considerablemente:
Aunque sobre el papel es posible, no se recomienda la instalación de GLP. Debido a la inyección directa, se requieren sistemas especializados que inyecten gas licuado directamente a través de los inyectores de gasolina, o sistemas combinados que consuman simultáneamente gasolina (para que los inyectores no se quemen en la culata). Estos equipos son muy caros (depende del mercado) y la inversión rara vez se amortiza si no se recorren kilometrajes muy elevados.
Este motor es una base excelente para una reprogramación (“chip tuning”). Una Stage 1 segura puede elevar la potencia a unos 280-300 CV y el par por encima de 400 Nm sin comprometer los componentes internos. Es importante recalcar que, antes de realizar esta modificación, el coche debe estar en perfecto estado mecánico y el aceite debe cambiarse como máximo cada 10.000 km. Además, Volvo ofrece oficialmente la optimización Polestar del software, que mejora la respuesta al acelerador y el funcionamiento del cambio sin anular la garantía de fábrica en los vehículos más nuevos.
Es casi imposible encontrar este motor combinado con caja de cambios manual en los vehículos más recientes de la plataforma SPA; el estándar es la caja automática Aisin de 8 velocidades (AW TG-81SC).
Aunque en muchos libros de mantenimiento figura que la caja lleva aceite “de por vida” (aceite que dura tanto como el vehículo), cualquier mecánico serio le dirá que eso es un truco de marketing. El aceite de la caja debe cambiarse cada 60.000 a 80.000 km. Se recomienda realizar el cambio con una máquina de intercambio dinámico para expulsar el aceite viejo también del convertidor.
Coste del servicio: No es barato (depende del mercado), pero es incomparablemente más económico que una reparación completa de la caja.
La caja es, en general, extremadamente robusta y fiable. Si aparecen problemas, los síntomas suelen ser tirones al pasar de P a D (Drive) o cambios bruscos de 2ª a 3ª marcha. La causa suele ser aceite viejo y recalentado que ha obstruido los conductos del bloque hidráulico (valve body). Si se cambia el aceite con regularidad, la caja supera sin dificultad los 300.000 km.
El motor Volvo B4204T26 (2.0 T5 250 CV) es una opción tecnológicamente moderna, refinada y segura para quien busque una conducción dinámica sin el “sonido de tractor” de un diésel. ¿A quién va dirigido? A conductores que no recorren kilometrajes anuales enormes (donde un diésel sería más rentable), valoran el silencio en el habitáculo y quieren una buena reserva de potencia en autopista. Dada la complejidad del propulsor y la precisión de la electrónica, el mantenimiento puede ser más caro; si no está dispuesto a invertir a tiempo en un servicio de nivel “premium”, plantéese alternativas más sencillas. No obstante, si se mantiene con regularidad utilizando aceites y consumibles de calidad, le servirá durante cientos de miles de kilómetros con un nivel de confort muy alto.
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