Cuando apareció a finales de los años noventa, el 2.5 TDI V6 con códigos AFB y AKN representaba la cúspide de la oferta diésel del Grupo Volkswagen. Instalado principalmente en berlinas y familiares más lujosos como el Audi A4 (B5), Audi A6 (C5) y Volkswagen Passat (B5), este motor ofrecía un par motor impresionante y un refinamiento típico de los V6. Sin embargo, el tiempo y el uso han demostrado que este pionero V6 diésel es uno de los motores más problemáticos de aquella época. Aunque ofrece un rendimiento excelente en autopista, sus defectos de diseño exigen un bolsillo profundo y un mecánico muy competente.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Códigos de motor | AFB, AKN |
| Cilindrada | 2496 cc |
| Potencia | 110 kW (150 CV) |
| Par motor | 310 Nm |
| Tipo de combustible | Diésel |
| Tipo de inyección | Directa, bomba rotativa Bosch VP44 |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable (VNT), intercooler |
Este motor utiliza correa de distribución, en realidad un sistema con varias correas, rodillos y tensores que mueven los árboles de levas y la bomba de alta presión. La “distribución completa” en este motor es una pesadilla para los profanos, ya que exige colocar la parte delantera del coche en la llamada “posición de servicio” (desmontar paragolpes, faros y radiador). Debido a su complejidad, el coste de esta operación es muy elevado (depende del mercado).
El mantenimiento grande se recomienda de fábrica cada 120.000 km, pero muchos mecánicos experimentados aconsejan acortar este intervalo a 90.000 km para prevenir la rotura de la correa, que provoca daños catastróficos en el motor (choque entre válvulas y pistones).
El principal punto débil de los motores AFB y AKN son los árboles de levas y los balancines. Debido al mal diseño del sistema de engrase en las culatas (los conductos de aceite son estrechos y se obstruyen fácilmente) y a un material inadecuado de los propios árboles, se produce un desgaste acelerado. Los síntomas son un funcionamiento más áspero, un fuerte “cascabeleo” en la parte superior del motor (ruido parecido a una máquina de coser), pérdida de potencia y, en casos extremos, los balancines pueden salirse de su alojamiento. Sustituir los cuatro árboles de levas, los balancines y los taqués hidráulicos es extremadamente caro.
En el motor caben aproximadamente 5,3 a 5,5 litros de aceite. Lo más importante en este motor es respetar estrictamente la graduación del aceite: normalmente se usa sintético 5W-40 (con especificación VW 505.00), que permite un engrase más rápido de los árboles de levas en arranque en frío. Usar aceites más espesos en invierno acelera notablemente la “muerte” de los árboles.
Es normal que un motor de estos años consuma algo de aceite. Una pérdida de 0,5 a 1 litro cada 10.000 km se considera aceptable y suele deberse a un ligero paso de aceite por el turbo o a evaporación a través de retenes de válvulas y segmentos desgastados. Cualquier consumo superior requiere diagnóstico.
Sí, todas las versiones con cambio manual llevan volante bimasa. Su función es amortiguar las fuertes vibraciones del V6 diésel. Los síntomas de fallo incluyen vibraciones intensas al ralentí, golpes al arrancar y parar el motor y tirones al iniciar la marcha. Sustituir el kit de embrague con volante bimasa es caro (depende del mercado).
Este motor no utiliza sistema “Common Rail” ni “Pumpe-Düse”, sino la bomba rotativa de alta presión Bosch VP44. Esta bomba es una fuente constante de estrés para cualquier propietario. Lo que más suele fallar es la electrónica (el módulo de control PSG5 montado en la propia bomba, que se sobrecalienta), pero también se daña la parte mecánica interna por combustible de mala calidad. Síntomas: el coche no quiere arrancar, se para en marcha o da tirones al acelerar.
En cuanto a los inyectores, suelen ser relativamente duraderos en comparación con la bomba. Un detalle específico es el llamado “inyector inteligente” (inyector con sensor de levantamiento de aguja) en el tercer cilindro. Su función es enviar a la ECU la información sobre el inicio de la inyección. Si falla, el motor entra en “modo seguro” y pierde potencia, y la reparación de este inyector en concreto es sensiblemente más cara que la de los otros cinco.
El motor lleva un único turbo de geometría variable (VNT). Su vida útil suele superar los 200.000 km, dependiendo del estilo de conducción y de la calidad del aceite. El problema más habitual aparece cuando las aletas de la geometría variable se atascan por la carbonilla (debido a conducir siempre a bajas revoluciones en ciudad). Entonces se produce sobrepresión y el motor entra en “limp-mode” (modo de protección) al acelerar sobre las 2500-3000 rpm. La reparación puede ir desde una limpieza relativamente económica hasta la reconstrucción completa del conjunto.
Dado que se trata de un motor de generación antigua, este modelo NO tiene filtro DPF ni sistema AdBlue, lo que es una preocupación menos. Sin embargo, sí dispone de válvula EGR, directamente responsable de ir llenando el motor de carbonilla. Su obstrucción provoca humo negro por el escape y falta de potencia a bajas revoluciones. Es absolutamente recomendable la limpieza periódica del colector de admisión y de la válvula EGR.
Si esperas la economía de un moderno 2.0 TDI, te decepcionarás. Debido a sus 6 cilindros, gran cilindrada y las carrocerías pesadas en las que se montaba:
Aunque 110 kW (150 CV) y 310 Nm suenan bien sobre el papel, en la práctica el motor puede parecer perezoso a bajas revoluciones antes de que el turbo cargue, especialmente en un pesado Audi A6 y aún más con cambio automático. El turbo tiene un retraso (“turbo lag”) apreciable. No obstante, cuando pasa de las 2000 rpm, empuja de forma muy suave y lineal.
En autopista: Este es su hábitat natural. A 130 km/h circula silencioso y sin esfuerzo. Con el cambio manual de 6 marchas, a 130 km/h el motor gira a unas 2300 a 2400 rpm, lo que reduce el ruido en el habitáculo y el consumo.
La reprogramación (Stage 1 remap) de este motor es algo habitual. Es posible aumentar con seguridad la potencia de 150 CV a unos 175 a 180 CV, y el par motor hasta unos 370 Nm. La ganancia se nota claramente, ya que el motor se vuelve bastante más vivo a bajas vueltas.
Sin embargo, hay un gran “PERO”: El aumento de potencia acorta drásticamente la vida de un volante bimasa ya castigado (en los manuales) y somete a un esfuerzo enorme a la bomba VP44. Si el coche tiene muchos kilómetros y no ha sido “refrescado”, reprogramar es el camino más rápido hacia la avería de la caja de cambios o de la bomba de alta presión.
Con este motor se montaron cajas de cambios manuales (de 5 y 6 marchas) y automáticas Tiptronic de 5 velocidades (fabricante ZF).
A diferencia de la manual, donde el cambio de aceite a veces se pasa por alto, en la Tiptronic el mantenimiento regular es absolutamente imprescindible. El aceite y el filtro de la caja DEBEN cambiarse cada 60.000 km. Si en un coche usado no se ha hecho, se recomienda extremar la precaución.
El motor 2.5 TDI V6 (AFB, AKN) no es un propulsor para compradores con presupuesto ajustado ni para quienes buscan un coche diésel barato para ciudad. Sus problemas con los árboles de levas y la bomba VP44 lo han marcado como uno de los motores más problemáticos en la historia del grupo VW/Audi.
Está destinado exclusivamente a auténticos amantes del sonido V6 diésel y a personas que recorren muchos kilómetros diarios por carretera abierta, pero solo a condición de encontrar una unidad en la que los defectos ya se hayan solucionado y se hayan montado árboles de levas revisados. En cualquier otro caso, la compra mucho más segura en estas generaciones de vehículos (A4 B5, A6 C5, Passat B5) será el legendario e indestructible 1.9 TDI.
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