Resumen de lo más importante (TL;DR):
Cuando se habla de un diésel V6 robusto y potente, el código ASB es uno de esos con los que cualquier mecánico experimentado se ha cruzado infinidad de veces. Se trata del motor 3.0 TDI de Audi que entrega 171 kW (233 CV) y unos contundentes 450 Nm de par máximo. Este motor fue la columna vertebral del segmento premium a mediados de los 2000 y se montó en auténticos pesos pesados y grandes ruteros como el Audi A4 (B7), A6 (C6), A6 Allroad e incluso en el lujoso Audi A8 (D3).
Su misión era clara: ofrecer a los conductores la potencia de un V8 de gasolina con la economía de un diésel, y todo ello en un conjunto que soporta con facilidad la tracción quattro. Aunque para su época era técnicamente muy avanzado, los años de uso han sacado a la luz sus puntos fuertes, pero también los "problemas de juventud" que pueden golpear el bolsillo del propietario si no tiene cuidado con lo que compra.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Código de motor | ASB |
| Cilindrada | 2967 cc (3,0 litros) |
| Potencia | 171 kW (233 CV) |
| Par máximo | 450 Nm |
| Tipo de combustible | Diésel |
| Sistema de inyección | Common Rail (inyectores piezoeléctricos) |
| Tipo de sobrealimentación | Turbo con geometría variable, intercooler |
| Accionamiento de los árboles de levas | Cadena (sistema complejo en la parte trasera del motor) |
El motor ASB no tiene una correa de distribución clásica, sino que utiliza un sistema de cuatro cadenas ubicadas en la parte trasera del motor (lado de la caja de cambios). Aunque la idea del fabricante era que las cadenas duraran tanto como el propio motor, en la práctica no es así. El mayor problema no son las cadenas en sí, sino los tensores hidráulicos y las guías. Con el tiempo se debilitan, pierden presión de aceite y, en el arranque en frío, se escucha un característico "cascabeleo" de metal contra metal que dura de 2 a 4 segundos.
Aunque muchos circulan con este síntoma durante años, el riesgo de que la distribución salte aumenta. La intervención de distribución completa (cambio de todo el sistema) se suele hacer cuando aparece un cascabeleo constante, normalmente entre los 200.000 km y 250.000 km. El coste es muy alto (Depende del mercado) porque la mecánica obliga a sacar todo el motor del coche o a desmontar por completo la caja de cambios para acceder a la parte trasera del cigüeñal.
Debido a la complejidad de la distribución, los taqués hidráulicos y el turbo, este V6 es extremadamente sensible a la calidad de la lubricación. El sistema lleva unos 8,2 litros de aceite. Es obligatoria la graduación 5W-30 que cumpla la norma VW 507.00 (debido a la presencia del filtro DPF).
En cuanto al consumo de aceite entre servicios (que se recomiendan cada 10.000 a 15.000 km, nunca con intervalos "LongLife" de 30.000 km), el ASB no es conocido por ser un gran consumidor en comparación con los TFSI de gasolina. Un consumo de unos 0,1 a 0,2 litros cada 1000 km se considera totalmente normal. Si consume mucho más, el problema suele estar en un turbo desgastado o en segmentos de pistón en mal estado.
Uno de los fallos más frecuentes en este motor está relacionado con los colectores de admisión. En su interior hay mariposas de plástico que regulan el flujo de aire. El hollín procedente de la válvula EGR se adhiere a ellas, dificultando su movimiento, lo que provoca el desgaste de las bieletas y la avería del motor eléctrico que las acciona. El síntoma es el encendido del testigo de motor, pérdida de potencia, y la solución puede ser sustituir los colectores completos, lo cual es caro (Depende del mercado), o anularlas por software y eliminarlas físicamente, algo que muchos propietarios hacen.
El ASB utiliza un sistema de inyección Bosch Common Rail con inyectores piezoeléctricos. Estos inyectores proporcionan unas prestaciones fantásticas y un funcionamiento silencioso, pero tienen una vida útil limitada, normalmente alrededor de 200.000 a 250.000 km. El problema aparece cuando las puntas de los inyectores se queman o se dañan y empiezan a inyectar demasiado combustible en el cilindro.
Los síntomas de inyectores en mal estado son: humo blanco por el escape (especialmente al ralentí con el motor caliente), funcionamiento irregular, arranque difícil y aumento del nivel de aceite en el cárter (el diésel pasa junto a los segmentos y se mezcla con el aceite). La reparación/reconstrucción de inyectores piezoeléctricos es muy cara (Depende del mercado), por lo que comprobar los inyectores mediante diagnosis (medición de correcciones) es obligatorio antes de comprar.
El motor está equipado con un solo turbocompresor de geometría variable (VGT). El propio turbo es muy resistente y, con cambios de aceite regulares, supera sin problemas los 300.000 km. Lo que falla con más frecuencia es su actuador electrónico, que controla los álabes de la geometría. Cuando se avería, el coche pierde potencia y entra en "modo seguro" (Limp mode).
Este modelo pertenece a la generación en la que el filtro DPF (filtro de partículas) se convirtió en estándar (junto con la válvula EGR). Si el coche se utiliza exclusivamente en ciudad y en trayectos cortos, el DPF no llega a alcanzar la temperatura de funcionamiento (más de 600 °C) necesaria para realizar la regeneración, por lo que se obstruye rápidamente. El problema asociado es también la obstrucción de la válvula EGR.
La buena noticia para los propietarios es que este motor no utiliza sistema AdBlue, ya que cumple la normativa Euro 4 (en algunas variantes primeros Euro 5) sin necesidad de inyección de urea, evitando así serios quebraderos de cabeza con bombas y calentadores del líquido AdBlue.
Teniendo en cuenta que el motor mueve más de 1,8 toneladas en el A6, y cerca de 2 toneladas en el A8, no se puede esperar el consumo de un pequeño utilitario urbano. El consumo real en tráfico urbano denso se sitúa entre 10 y 13 l/100 km.
¿Es un motor "perezoso"? En absoluto. Con 450 Nm de par disponibles ya a bajas revoluciones, cualquier adelantamiento es fluido y sin esfuerzo. En la carrocería más ligera del Audi A4, este motor convierte el coche en una máquina bastante deportiva.
El terreno ideal para el 3.0 TDI ASB es la carretera abierta. En autopista, a 130 km/h en sexta, el cuentarrevoluciones se sitúa apenas por encima de las 2000 rpm. En ese régimen el motor "susurra", y el consumo baja a unos muy respetables 7 a 8 l/100 km, dependiendo de la carrocería y del tipo de tracción.
Este motor diésel es extremadamente agradecido para aumentar la potencia mediante electrónica. Un Stage 1 chiptuning seguro puede elevar la potencia desde los 233 CV de serie hasta unos impresionantes 275 a 290 CV, y el par puede llegar hasta los 550 Nm.
No obstante, los especialistas aconsejan prudencia: antes de reprogramar, el motor debe estar en perfecto estado. Esto significa que los inyectores deben tener buenas correcciones, el DPF no debe estar obstruido y la cadena debe estar en buen estado. El aumento del par acorta drásticamente la vida del cambio Tiptronic si se acelera con brusquedad desde parado.
El motor ASB se combinó exclusivamente con cajas de cambios robustas debido a su elevado par, casi siempre en conjunto con la legendaria tracción quattro.
La mayoría de estos motores va asociada al ZF 6HP Tiptronic de 6 velocidades, un cambio automático clásico con convertidor de par (convertidor hidráulico). Se trata de una caja muy robusta. Sin embargo, requiere un mantenimiento regular. Audi afirmaba en su día que el aceite era "de por vida" (Lifetime), lo cual es un mito. El aceite (unos 6-7 litros por cambio) y el filtro del fondo del cárter de la caja deben sustituirse cada 60.000 a 80.000 km.
Las averías más frecuentes del Tiptronic son los golpes al cambiar de marchas cortas a largas (sobre todo de 2ª a 3ª o de 3ª a 4ª), lo que indica válvulas sucias en la mecatrónica. Asimismo, las oscilaciones de revoluciones a velocidad constante indican que el convertidor de par está desgastado y necesita reparación, lo cual es caro (Depende del mercado). El Tiptronic no tiene un volante bimasa clásico como los cambios manuales, sino que esa función de absorción de tirones la realiza precisamente el convertidor.
Si encuentras una unidad (normalmente A4 o más raramente A6) con cambio manual de 6 velocidades, debes saber que la caja en sí no suele dar problemas y es prácticamente indestructible. Sin embargo, está unida al motor mediante un volante bimasa. Dado que debe soportar 450 Nm de par, el volante bimasa es masivo, y su sustitución en conjunto con el disco y el plato de embrague es cara (Depende del mercado). Un cascabeleo al apagar el motor y vibraciones al ralentí son síntomas claros de que el volante bimasa ha llegado al final de su vida útil.
Comprar un Audi de segunda mano con motor ASB conlleva ciertos riesgos, ya que la mayoría de estos coches hoy en día tiene más de 300.000 km recorridos (independientemente de lo que marque el cuadro). Esto es lo que debes comprobar sí o sí antes de comprar:
Conclusión: ¿Para quién es este motor?
El Audi 3.0 TDI ASB de 233 CV no es un coche para llevar a los niños al colegio o para ir de semáforo en semáforo. Su mantenimiento, el coste del impuesto/registro (por la cilindrada cercana a los 3,0 litros), la cantidad de aceite y los componentes de gran tamaño requieren un bolsillo más profundo y la disposición del propietario a asumir posibles intervenciones caras (cadena, inyectores).
Sin embargo, si viajas con frecuencia por carretera, usas a menudo la autopista y valoras poder adelantar con seguridad en cualquier momento, este V6 TDI con tracción quattro te ofrecerá un confort, seguridad y una sonrisa al volante que pocos cuatro cilindros pueden igualar. Con un mantenimiento de calidad en manos de un mecánico de confianza, sigue siendo uno de los mejores motores de su época.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.