El motor con código BDV representa un ejemplo clásico de la ingeniería de Audi de finales de los noventa y principios de los dos mil. Se trata de un V6 de gasolina de 2,4 litros con 30 válvulas (5 válvulas por cilindro), que entrega 125 kW (170 CV). Este propulsor se montaba principalmente en los modelos Audi A4 (B6) y en el restyling del Audi A6 (C5). No está diseñado para ser un "coche de carreras" de calle, sino un crucero cómodo y muy fiable. Por su suavidad de funcionamiento, es muy apreciado entre los conductores que valoran el silencio en el habitáculo y la aceleración lineal, pero su mantenimiento exige conocer los fallos específicos que conlleva la arquitectura V6.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2393 cc |
| Potencia | 125 kW (170 CV) |
| Par máximo | 230 Nm |
| Código de motor | BDV |
| Tipo de inyección | Inyección indirecta (MPI) |
| Sistema de sobrealimentación | Atmosférico (sin turbo) |
Este motor utiliza un sistema de distribución combinado. La transmisión principal del cigüeñal a los árboles de levas se realiza mediante una correa dentada. Sin embargo, en la parte trasera de las culatas hay cadenas cortas que conectan los árboles de levas de admisión y escape, junto con tensores hidráulicos. Precisamente esos tensores de la cadena de los árboles de levas son uno de los puntos más débiles. Con el tiempo, los patines plásticos se desgastan y la hidráulica pierde eficacia, lo que se traduce en un traqueteo metálico al arrancar en frío. Sustituir estos tensores es muy caro (depende del mercado) porque requiere desmontar las tapas de válvulas y liberar los árboles de levas.
La distribución completa, según las especificaciones de fábrica, se realiza cada 90.000 a 120.000 km o cada 5 años. Es muy importante aprovechar esa intervención para cambiar la bomba de agua y el termostato. En este motor, el termostato se encuentra detrás de la correa de distribución, por lo que cualquier intervención posterior exige volver a desmontar todo el frontal del coche ("quitar el morro"), lo que incrementa drásticamente el coste de mano de obra.
En el motor BDV entran alrededor de 5,7 a 6,0 litros de aceite. Se recomienda el uso de aceite sintético total de grado 5W-40 (con norma VW 502.00) para garantizar una lubricación adecuada de los sensibles taqués hidráulicos y tensores. Estos motores consumen aceite de forma habitual. Un consumo de 0,3 a 0,5 litros cada 1000 km se considera normal en uso para los V6 30V con mayor kilometraje. La causa suele estar en los retenes de válvula gastados y en los segmentos. Además, el motor es tristemente célebre por las fugas externas de aceite. Las juntas de tapa de válvulas y los retenes de los árboles de levas suelen ceder debido a las altas temperaturas (que rondan habitualmente los 90-100 °C en el vano motor), lo que provoca que el aceite caiga sobre los colectores de escape, generando un característico olor a quemado en el habitáculo cuando se está parado en un semáforo.
Al tratarse de un motor de gasolina, el cambio regular de bujías es clave. Se sustituyen cada 60.000 km. El motor utiliza un sistema con bobinas (a menudo módulos de encendido integrados o bobinas individuales según el año exacto de fabricación), que pueden fallar con la edad y el calor, manifestándose en tirones del motor y pérdida de potencia (funcionamiento en 5 cilindros).
El BDV utiliza el clásico sistema de inyección multipunto (MPI) indirecta de gasolina. Los inyectores son muy fiables y rara vez dan problemas, a diferencia de los modernos sistemas FSI/TFSI. Es suficiente limpiarlos de vez en cuando por ultrasonidos si el coche pasa mucho tiempo parado o se utiliza únicamente en trayectos cortos.
Al ser un motor de gasolina atmosférico, este motor no lleva turbo, ni filtro de partículas (DPF), ni utiliza AdBlue. Tampoco tiene la típica válvula EGR problemática que vemos en los diésel, aunque sí dispone de sistema de inyección secundaria de aire (Secondary Air Injection) y catalizadores. Con muchos kilómetros, los catalizadores pueden obstruirse o desintegrarse, lo que enciende el testigo "Check Engine" debido a errores en las sondas lambda (el motor lleva 4).
No hay que hacerse ilusiones: el 2.4 V6 es un motor "sediento". En conducción urbana con tráfico denso, el consumo se sitúa entre 13 y 15 l/100 km. Si va asociado a una caja automática o a la tracción Quattro, esa cifra puede llegar a 16 litros. En carretera abierta la situación mejora notablemente, con un consumo de unos 8 a 9 l/100 km.
Con 170 CV y 230 Nm de par, el BDV ofrece una experiencia distinta según la carrocería. En un Audi A4 más ligero, las prestaciones son bastante correctas. Sin embargo, en un Audi A6 más pesado (especialmente el Avant con tracción Quattro), el motor puede parecer algo perezoso a bajas revoluciones. Su carácter atmosférico implica que el par máximo lo entrega alrededor de las 3200 rpm, así que para adelantamientos serios hay que llevarlo alto de vueltas. En autopista es brillante; a 130 km/h el motor gira en sexta (o quinta) a unas 3000 a 3200 rpm, con un nivel de ruido en el habitáculo muy bajo.
Gracias a la inyección MPI, el BDV es absolutamente ideal para la instalación de un sistema secuencial de GLP. Tolera muy bien el gas, no castiga las válvulas (con un buen ajuste de mapa) y la inversión se amortiza muy rápido, convirtiendo a este "tragón" V6 en un coche económico para largos recorridos. El precio de un equipo de GLP de calidad para un seis cilindros es moderadamente elevado (depende del mercado).
En cuanto al aumento de potencia por software (Stage 1 chiptuning), la respuesta es breve: No compensa. Extraer potencia de un motor atmosférico solo optimizando mapas aporta como máximo 10 a 12 CV y unos pocos Nm de par, algo prácticamente imperceptible en la conducción. Es mejor reservar ese dinero para el mantenimiento regular.
La elección de la caja de cambios en este modelo suele ser más importante que el propio estado del motor. El BDV se combinaba con tres tipos de transmisión, según si el vehículo equipa tracción delantera (FWD) o tracción total Quattro.
Las cajas de cambios manuales son extremadamente robustas y rara vez se averían. Sin embargo, es importante señalar que este modelo lleva volante bimasa, a pesar de ser de gasolina. Debido al peso del vehículo y al par motor, el volante bimasa sufre con el tiempo. Cuando se agota su vida útil (síntomas: vibraciones al iniciar la marcha, golpes al apagar el motor), la sustitución del kit completo de embrague y volante bimasa es bastante cara (depende del mercado). Se recomienda cambiar el aceite de la caja manual aproximadamente cada 100.000 km como medida preventiva.
Si el modelo tiene tracción Quattro y cambio automático, se trata del Tiptronic (ZF 5HP19). Es una caja automática clásica con convertidor de par. Es muy fiable si se mantiene correctamente. El aceite y el filtro deben cambiarse cada 60.000 km. Las averías más comunes son las fugas de aceite por el retén del selector y, con kilometrajes muy altos, el desgaste del convertidor de par (el coche vibra alrededor de 60-80 km/h). La reparación del convertidor tiene un coste moderado (depende del mercado).
Las versiones con tracción delantera y cambio automático montan la caja Multitronic (CVT). Esta caja es el mayor punto débil de estos coches. Funciona con un sistema de transmisión continuamente variable mediante cadena. Es muy sensible al par elevado y al mantenimiento deficiente (el aceite debe cambiarse estrictamente cada 60.000 km). Los síntomas de avería incluyen tirones al iniciar la marcha, variaciones de régimen a velocidad constante y la imposibilidad de moverse marcha atrás cuando la caja está caliente. También suele fallar la unidad de control electrónica (TCM) integrada en la caja. La reparación o reconstrucción completa del Multitronic es muy cara (depende del mercado) y a menudo supera el valor actual del propio vehículo.
El motor 2.4 V6 30V (BDV) está destinado a un público muy concreto. No lo comprará alguien que busque bajos costes de matriculación y uso urbano. Este motor exige un conductor que valore la entrega lineal de potencia, una mecánica robusta (dejando a un lado las conocidas fugas) y el sonido refinado de una mecánica V6. Si encuentra una unidad con caja manual o Tiptronic (Quattro), con un sistema de GLP bien instalado, obtendrá una berlina (o familiar) muy cómoda y asequible para largos viajes. Por otro lado, conviene evitar las versiones FWD con cambio Multitronic a toda costa, para que un coche usado barato no se convierta en una pesadilla financiera.
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