Lo más importante en breve (TL;DR):
Cuando se habla de BMW de los noventa y principios de los dos mil, el seis cilindros en línea es la primera asociación. El motor M52B25 de 2,5 litros y 125 kW (170 CV) se montó en algunas de las carrocerías más queridas del fabricante bávaro: la Serie 3 (E36 y los primeros E46) y la Serie 5 (E39). Es importante destacar que existe una diferencia entre las versiones tempranas (M52), que tienen un solo VANOS (solo en el árbol de levas de admisión), y las versiones técnicamente mejoradas (M52TU) montadas en el E46 y en los E39 posteriores, que disponen de doble VANOS. Este motor representa un compromiso perfecto entre prestaciones, durabilidad y suavidad de funcionamiento.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2494 cc |
| Potencia | 125 kW (170 CV) |
| Par motor | 245 Nm |
| Códigos de motor | M52B25 (E36, primeros E39), M52TUB25 (E46, E39 desde el 98) |
| Tipo de inyección | Inyección indirecta (EFI multipunto) |
| Tipo de alimentación | Motor atmosférico (Naturally aspirated) |
La serie M52 fue diseñada para durar, pero los años pasan factura. Este motor utiliza cadena de distribución para accionar los árboles de levas. Esto significa que el típico “gran servicio” (cambio de correa, tensor y rodillos) no se realiza a un kilometraje estricto. La cadena es extremadamente resistente y solo se cambia cuando empieza a hacer ruido (normalmente muy por encima de los 300.000 km). Sin embargo, alrededor de los 100.000 km se hace lo que muchos llaman el “pequeño gran servicio”: cambio de correas auxiliares, tensores, rodillos y bomba de agua.
En el cárter del M52B25 caben 6,5 litros de aceite. La graduación recomendada suele ser 5W-40 o 10W-40 (total o semisintético, según el kilometraje y las condiciones climáticas). ¿Consume aceite? Sí, y es completamente normal para esta generación de motores BMW. La tolerancia ronda 0,5 a 1 litro cada 10.000 km. No obstante, si el motor “bebe” aceite en exceso, el problema suele estar en la válvula CCV (separador de vapores de aceite) obstruida, en las juntas de la tapa de válvulas que pierden, o en los retenes de válvula endurecidos y segmentos desgastados.
Al tratarse de un motor de gasolina, las bujías se cambian cada 40.000 a 60.000 km. El motor utiliza una bobina por cada uno de los seis cilindros. Cuando el motor empieza a tironear o a funcionar irregularmente al ralentí, la causa suele ser una bobina fatigada o una pipeta agrietada que deriva la corriente a masa.
El mayor defecto del M52 es, sin duda, el sistema de refrigeración. La bomba de agua original viene con un impulsor de plástico que, tras años sometido a altas temperaturas, se vuelve quebradizo, se desintegra y provoca un sobrecalentamiento inmediato del motor. Se recomienda montar una bomba con impulsor metálico. Además, el vaso de expansión y la carcasa del termostato (de plástico) son propensos a agrietarse.
El otro problema típico es el sistema VANOS. Las juntas internas de la unidad VANOS pierden elasticidad con el tiempo. Los síntomas de un VANOS deteriorado son la “pereza” del motor a bajas revoluciones (falta de par por debajo de 3000 rpm), ralentí inestable y un traqueteo en la parte frontal de la tapa de válvulas (el famoso “VANOS rattle”). Por suerte, la reparación consiste en sustituir el juego de juntas de teflón, algo que no resulta excesivamente caro.
El sistema de inyección de combustible es indirecto (multipunto). Esta es una excelente noticia, ya que los inyectores de gasolina de este motor son extremadamente duraderos y rara vez dan problemas. Si se obstruyen por combustible de mala calidad, una limpieza por ultrasonidos suele ser más que suficiente.
Al ser un motor atmosférico de la vieja escuela, no tiene turbocompresor, no tiene filtro DPF, no tiene una válvula EGR complicada (en el sentido de los diésel modernos) ni sistema AdBlue. De este modo, se evitan las averías más caras que aquejan a los motores actuales. No obstante, sí equipa sondas lambda y catalizadores que pueden agotarse y encender el testigo de “Check Engine”.
El seis cilindros en línea es sediento, conviene decirlo claramente. El consumo real en tráfico urbano intenso se sitúa entre 12 y 14 litros cada 100 km. En carretera abierta la situación mejora notablemente. En autopista, a una velocidad de crucero de 130 km/h, el consumo baja hasta unos 8 l/100 km. A esta velocidad, dependiendo de la relación del diferencial, el motor gira en torno a 3200 a 3500 rpm, pero el aislamiento acústico es muy bueno y el motor funciona suave y silencioso, sin esfuerzo aparente.
¿Es un motor “perezoso”? Depende exclusivamente de la carrocería en la que esté montado. En los modelos de la Serie 3 (E36 Compact, Coupé y Berlina), los 170 CV y 245 Nm son más que suficientes para una conducción muy dinámica y deportiva. Sin embargo, si va montado en la más pesada Serie 5 (E39 Touring), el motor puede parecer algo anémico a bajas revoluciones al salir desde parado, requiriendo cambios de marcha más frecuentes y mantenerlo más alto de vueltas para sacar todo su potencial.
Este es un motor ideal para la instalación de un sistema de GLP. El colector de admisión de aluminio (o plástico en los más modernos) se perfora fácilmente, y las válvulas son muy resistentes, por lo que no hay riesgo de que se quemen siempre que se monte un equipo secuencial de calidad. Con GLP, la utilización diaria de este motor tragón se vuelve muy económica y totalmente justificable.
En cuanto a modificaciones y reprogramación (Stage 1), al tratarse de un motor atmosférico, el potencial de ganancia de potencia solo mediante mapa es mínimo. Con una optimización de la gestión electrónica se pueden obtener como mucho 10 a 12 CV adicionales y una respuesta del acelerador ligeramente mejor. Aumentos de potencia más significativos requieren modificaciones mecánicas (por ejemplo, montar el colector de admisión del motor M50B25 en los E36), pero eso ya se sale del marco del mantenimiento habitual.
El M52B25 se combinó con excelentes cajas de cambio manuales de cinco velocidades (Getrag o ZF) y con distintas cajas automáticas (ZF 5HP de cinco marchas o GM en algunas especificaciones).
Las cajas manuales son prácticamente indestructibles. El problema más habitual es el desgaste del mecanismo del selector de marchas (casquillos de plástico), lo que provoca que la palanca tenga mucho “juego” y resulte imprecisa. Es importante saber que sí, las versiones manuales de este motor llevan volante bimasa. El cambio del kit de embrague y del volante bimasa es una intervención bastante costosa (según el mercado), ya que ambas piezas se sustituyen en conjunto para evitar vibraciones en el cigüeñal. El aceite de la caja manual, aunque el fabricante lo declare “de por vida”, conviene cambiarlo cada 80.000 a 100.000 km para alargar la vida de los sincronizadores.
Las cajas automáticas son fiables, pero solo si se han mantenido correctamente. Si notas tirones al engranar “D” o “R”, o que el cambio estira demasiado las marchas antes de subir de velocidad, la sospecha recae en el aceite degradado, el filtro o el cuerpo de válvulas (convertidor). El aceite de la caja automática debe cambiarse sí o sí cada 60.000 a 80.000 km. El mantenimiento periódico de la caja no es caro, pero una reparación por falta de cuidados puede resultar muy costosa.
Antes de comprar cualquier BMW con este motor, debes revisar detenidamente lo siguiente:
Conclusión: ¿Para quién es el M52B25?
Este motor es ideal para aficionados a la conducción que valoran una mecánica de calidad, el sonido superior de un seis cilindros y una entrega de potencia lineal. Aunque requiere más combustible, la ausencia de elementos modernos y caros (turbo, DPF, inyectores de alta presión) lo hace a largo plazo más rentable que muchos diésel más modernos. Lo aprovecharán mejor los entusiastas dispuestos a montar GLP y a mantener de forma preventiva el sistema de refrigeración.
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