Cuando se trata de vehículos enormes como el Ford Expedition, Explorer o el legendario pick-up F-150, durante décadas se consideró que "no hay sustituto para la cilindrada". Sin embargo, Ford con su tecnología EcoBoost cambió las reglas del juego. En concreto, el potente 3.5 V6 EcoBoost con 400 CV (y el 3.0 V6 en algunas versiones del Explorer con potencia similar) está diseñado para ofrecer el par de un diésel potente, la fuerza de un clásico V8 de gasolina, y todo ello con una cilindrada mucho menor. Se monta en los vehículos más exigentes y pesados, lo que significa que trabaja bajo esfuerzo constante, y eso trae consigo desafíos específicos en cuanto al mantenimiento.
| Especificación | Dato |
|---|---|
| Cilindrada del motor | 3497 cc (3.5L) / Existe también una variante 3.0L en el Explorer |
| Potencia | 298 kW (400 CV) |
| Par motor | 678 Nm |
| Tipo de inyección | Directa (GDI) / Los modelos Gen 2 usan inyección combinada (Multipunto + Directa) |
| Tipo de sobrealimentación | Twin-Turbo, Intercooler |
| Tipo de combustible | Gasolina |
Este motor EcoBoost lleva cadena de distribución, no correa dentada. Precisamente ahí se encuentra uno de sus problemas más conocidos. Las averías más frecuentes en este motor están relacionadas con los variadores de fase de los árboles de levas (Cam Phasers) y el estiramiento de la propia cadena. El conductor lo notará como un ruido metálico muy marcado (cascabeleo) en el arranque en frío, que dura unos segundos hasta que sube la presión de aceite. Ignorar este ruido provoca daños en el motor.
Por ello no existe un intervalo estrictamente definido para el “gran mantenimiento”, pero en la práctica el cambio de la cadena de distribución con variadores, tensores y patines suele ser necesario entre los 150.000 y 200.000 km. Es un trabajo complejo y el coste es muy elevado (depende del mercado).
En el motor caben alrededor de 5,7 a 6,0 litros de aceite (según el cárter y el modelo específico). Se recomienda exclusivamente aceite totalmente sintético 5W-30 que cumpla las exigentes especificaciones de Ford para motores turbo de gasolina. Cambie el aceite como máximo cada 10.000 km, ya que el motor está expuesto a temperaturas enormes procedentes de los dos turbos. En cuanto al consumo de aceite, es normal que consuma entre 0,5 y 1 litro entre cambios, especialmente si conduce con mucha carga o remolcando.
Dado que se trata de un motor de gasolina de altas prestaciones, las bujías son extremadamente importantes. Se recomienda cambiarlas estrictamente cada 60.000 km. El motivo de un intervalo tan corto es que el sistema Twin-Turbo genera una presión enorme en los cilindros. Si la separación del electrodo de la bujía (gap) aumenta mínimamente por el desgaste, el “boost” literalmente apaga la chispa, lo que el conductor nota como tirones, pérdida de potencia (misfire) y encendido del testigo Check Engine al acelerar con fuerza.
Muchos compradores se asustan por las posibles averías en los grandes SUV y pick-ups. La primera pregunta suele ser ¿lleva volante bimasa? Teniendo en cuenta que este motor se acopla exclusivamente a cajas automáticas con convertidor de par (Torque Converter / Wandler), no tiene un volante bimasa clásico que tantos dolores de cabeza da a los propietarios de diésel manuales. En su lugar lleva un plato flexplate y el mencionado convertidor, una solución extremadamente robusta.
El sistema de inyección en las primeras generaciones era exclusivamente directa (GDI). Su principal problema era la acumulación de hollín y carbonilla en las válvulas de admisión, ya que el combustible no las lavaba. Esto se solucionaba con una limpieza mecánica (por ejemplo, chorreado con cáscara de nuez – walnut blasting). Afortunadamente, los modelos posteriores a 2017 (Gen 2 EcoBoost) incorporan inyección combinada (un inyector directo al cilindro y otro en el colector de admisión por cilindro). Este sistema es mucho más fiable, los inyectores por lo general no dan problemas y las válvulas de admisión se mantienen limpias. Por supuesto, si se reposta combustible de mala calidad se puede obstruir el sistema.
El motor cuenta con dos turbocompresores (Twin-Turbo). Su vida útil está muy ligada a la regularidad del cambio de aceite y al enfriamiento tras una conducción exigente. De media, los turbos superan sin problema los 200.000+ km. Una avería frecuente pero menos grave en los turbos es el traqueteo de las pequeñas palancas del “wastegate” (válvula de descarga) debido al desgaste mecánico de los casquillos, lo que genera un sonido de cascabeleo molesto al soltar el acelerador.
Al tratarse de un motor de gasolina, no lleva filtro DPF ni requiere AdBlue. De este modo se evitan todos los problemas relacionados con la regeneración y los sistemas SCR. Sin embargo, dispone de funciones EGR y de un complejo sistema PCV (ventilación del cárter) cuyos válvulas deben revisarse, ya que si se obstruyen aumenta la presión en el bloque y el aceite puede salir por los retenes.
Si le preocupa que este motor sea “perezoso” para moles de 2,5 toneladas como el F-150 o el Expedition, esa preocupación es totalmente infundada. Con sus enormes 678 Nm de par disponibles a un régimen relativamente bajo, este motor empuja con una fuerza sorprendente. Las aceleraciones están al nivel de coches deportivos y la conducción es muy dinámica independientemente de la carga o del remolque.
Sin embargo, esa potencia tiene su precio. El consumo real en conducción urbana para vehículos tan pesados se sitúa entre 15 y hasta 20 l/100 km, dependiendo de lo que se pise el acelerador y de las condiciones del tráfico (atascos, arranca-para). En carretera y autopista, la situación cambia drásticamente a mejor. Gracias a la caja de 10 marchas, a 130 km/h el motor “cruza” relajado a solo 1.800 a 2.000 rpm. En esas condiciones, el consumo puede bajar a unos razonables 10 a 12 l/100 km.
Debido a su diseño específico, no se recomienda en absoluto la instalación de GLP en este motor. El sistema de inyección directa, las altas presiones en los cilindros, las enormes temperaturas generadas por los dos turbos y (en los modelos más nuevos) un sistema con hasta 12 inyectores convierten la conversión a gas en una auténtica pesadilla tecnológica. La instalación sería extremadamente cara (depende del mercado), existiría un riesgo constante de quemar válvulas y el sistema difícilmente funcionaría sin tirones y sin encender el testigo de Check Engine.
Por otro lado, para los amantes de las prestaciones, este es uno de los motores más agradecidos para una reprogramación (“chip tuning”, Remap/Stage 1). De fábrica, el motor viene bastante conservador. Con una simple lectura y carga de un mapa de calidad a través del puerto OBD, el motor puede ganar de forma segura entre 50 y 80 CV adicionales y más de 100 Nm de par. No obstante, si se decide por este paso, debe saber que es obligatorio reducir el gap de las bujías según la recomendación del preparador y acortar el intervalo de cambio de aceite a un máximo de 8.000 km, para que el cigüeñal y los cojinetes soporten el par adicional.
Con los motores 3.5 y 3.0 EcoBoost (400 CV) en los modelos mencionados no se ofrece caja de cambios manual. La única opción es la moderna caja automática 10R80 de 10 marchas, desarrollada por Ford en colaboración con General Motors.
Esta caja es excelente para mantener el motor en su régimen óptimo de funcionamiento y reducir el consumo en autopista, pero tiene algunos inconvenientes específicos. Las averías o quejas más frecuentes de los conductores se refieren a cambios de marcha bruscos, especialmente entre 1ª y 3ª o entre 3ª y 5ª (a menudo en conducción lenta por ciudad). Los síntomas se manifiestan como golpes, tirones o “dudas” de la caja sobre qué marcha seleccionar. Las causas pueden ser dos: un problema de software (se soluciona actualizando la calibración en un servicio oficial) o un problema mecánico interno en la mecatrónica, concretamente el atasco de válvulas (cuerpo de válvulas o “Valve Body”).
Como ya hemos mencionado, el sistema no lleva volante bimasa por el que tendría que desembolsar una gran suma de dinero. En lugar de un kit de embrague clásico, aquí hay embragues internos (lamelas) dentro de la caja automática y un convertidor de par hidrodinámico. Para que la caja dure y cambie de marcha sin tirones, es absolutamente imprescindible cambiar el aceite ATF y el filtro de la caja cada 60.000 y como máximo cada 80.000 km. Descuidar el cambio de aceite provoca la contaminación de las válvulas con limaduras y la avería total de la unidad, una reparación que entra en la categoría de muy cara (depende del mercado).
A la hora de comprar un Ford con este motor 3.5 (o 3.0) EcoBoost, sus mejores aliados son un motor completamente frío y una buena diagnosis. ¿Qué hay que comprobar exactamente?
Conclusión: ¿A quién va dirigido este motor?
El Ford 3.5 V6 EcoBoost (400 CV) es un conjunto mecánico excelente para conductores que necesitan una potencia extrema para remolcar cargas pesadas o transportar a muchas personas con comodidad (Expedition), manteniendo altas velocidades en autopista y sin preocuparse demasiado por el elevado consumo en ciudad. No es un coche “urbano” económico para el día a día. Es fiable siempre que se le proporcione un mantenimiento meticuloso con aceites sintéticos de primera calidad, cambios frecuentes de bujías y la disposición a invertir en el cambio de la cadena de distribución a partir de los 150.000 km. Si se le cuida así, disfrutará de unas prestaciones increíbles que dejan atrás, con autoridad, a muchos motores V8.
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