El motor con código YMCB pertenece a la moderna generación de motores diésel 2.0 EcoBlue de Ford. Este motor fue desarrollado como sucesor del célebre 2.0 TDCi (DW10). El objetivo era cumplir las estrictas normas medioambientales Euro 6, reducir la fricción interna y aumentar la eficiencia. Se monta principalmente en vehículos grandes y pesados como el Ford Edge II, Ford Galaxy III y Ford S-MAX II. Dado que estos automóviles están diseñados para transportar a varios pasajeros y realizar viajes largos, el motor de 150 caballos de potencia representa la opción básica pero racional, centrada ante todo en un generoso par motor y en la economía de consumo en carretera.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 1997 cc |
| Potencia | 110 kW (150 CV) |
| Par motor | 370 Nm |
| Código de motor | YMCB |
| Tipo de inyección | Inyección directa (Common Rail, Piezo) |
| Tipo de sobrealimentación | Turbo de geometría variable, intercooler |
Esta es la característica técnica más importante, y al mismo tiempo el mayor posible punto débil de este motor. El YMCB 2.0 EcoBlue no lleva cadena, sino una correa dentada sumergida en el aceite de motor. El objetivo de este diseño era reducir el ruido y la fricción. Sin embargo, en la práctica, si se utiliza una especificación de aceite incorrecta o se excede el intervalo de cambio, el material de la correa empieza a desintegrarse. Esas pequeñas partículas de goma caen al cárter y obstruyen la rejilla de la bomba de aceite. Síntoma: se enciende el testigo de presión de aceite, lo que, si se ignora, conduce a la destrucción total del motor. Por ello se recomienda acortar el intervalo del cambio de distribución a unos 120.000–150.000 km (aunque el fabricante a menudo indica más), y revisar visualmente el estado de la correa a través del tapón de llenado de aceite.
En este motor entran aproximadamente 6,1 litros de aceite. La graduación que se debe utilizar sí o sí es 0W-30, respetando estrictamente la norma Ford WSS-M2C950-A. Cualquier experimento con otros aceites es una sentencia de muerte para la correa de distribución. En cuanto al consumo de aceite, estos motores no son conocidos por “gastar” aceite. Un consumo ligero de unos 0,2 a 0,5 litros cada 10.000 km se considera totalmente normal, especialmente en unidades que circulan a menudo a altas velocidades por autopista.
El sistema de inyección de alta presión es excelente, pero sensible a la suciedad. Los inyectores suelen durar más de 200.000 km sin problemas siempre que se cambie el filtro de combustible con regularidad (en cada segundo mantenimiento básico) y se utilice gasóleo de calidad. Los primeros síntomas de inyectores desgastados son: funcionamiento irregular en arranque en frío, sonido áspero al acelerar con fuerza (el típico “golpeteo”) y aumento de humo negro o blanco por el escape.
Sí, este motor monta volante bimasa (en las versiones con cambio manual; en las automáticas existe un sistema similar de amortiguación de vibraciones integrado en el convertidor de par o en el doble embrague, según el tipo exacto de caja). Su vida útil ronda los 150.000–200.000 km. Los síntomas de desgaste incluyen vibraciones al ralentí, ruido metálico al apagar el motor y dificultad para engranar las marchas. La sustitución del kit completo de embrague con volante bimasa es costosa (depende del mercado), por lo que conviene prestarle atención a este punto a la hora de comprar.
El motor dispone de un único turbocompresor de geometría variable (VGT). Si la lubricación es correcta (rejilla de la bomba de aceite limpia), el turbo puede durar más que el propio vehículo. No obstante, conducir constantemente a bajas revoluciones puede provocar que se acumulen restos de hollín en las paletas de la geometría variable. Los síntomas de problemas son silbidos al acelerar, paso del motor a “modo seguro” (pérdida de potencia) y presencia de aceite en los manguitos del intercooler. La reparación del turbo tiene un coste de bajo a moderado (depende del mercado).
Como motor Euro 6, el YMCB 2.0 EcoBlue cuenta con un completo paquete de sistemas anticontaminación. El filtro DPF y la válvula EGR sufren si el coche no sale de la ciudad. Una EGR obstruida provoca tirones a bajas revoluciones y pérdida de potencia, mientras que un DPF taponado se manifiesta con intentos de regeneración frecuentes (ventilador encendido y régimen de ralentí elevado).
El sistema AdBlue (catalizador SCR) es otro tema aparte. Es propenso a fallos en el sensor de nivel de líquido, en la bomba de AdBlue y en el calentador del depósito en invierno (el AdBlue cristaliza a bajas temperaturas). La reparación del módulo del depósito es muy costosa (depende del mercado), y el conductor lo nota por un aviso en el cuadro que, tras cierto número de kilómetros, impide volver a arrancar el motor.
Los modelos en los que se monta (Galaxy, S-MAX, Edge) son grandes y pesados (a menudo cerca o por encima de 1,8 toneladas, más tracción total AWD en algunas versiones). Con 150 CV el motor no es deportivo, pero tampoco “perezoso” gracias al elevado par de 370 Nm disponible ya a bajas revoluciones. Permite adelantamientos seguros, aunque con el coche completamente cargado (7 pasajeros) puede mostrar cierta falta de aliento en subidas pronunciadas si lo comparamos con las versiones más potentes de 190 CV.
En un uso exclusivamente urbano con tráfico denso, el consumo real se sitúa entre 8,0 y 10,0 l/100 km, dependiendo del peso del vehículo y de la caja de cambios. En carretera la situación cambia. En autopista, a 130 km/h constantes, el motor suele girar relajado a 2000–2200 rpm, devora kilómetros sin esfuerzo y el consumo baja a unos muy razonables 6,5–7,5 l/100 km.
Este bloque motor es muy robusto y comparte base con variantes más potentes dentro de la gama EcoBlue. Mediante una optimización electrónica (Stage 1), la potencia puede pasar de 150 CV a unos 180–190 CV, mientras que el par aumenta hasta 420–440 Nm. El vehículo se vuelve notablemente más ágil. Sin embargo, es imprescindible prestar atención al estado de la caja automática y del filtro DPF antes de la reprogramación, ya que serán los primeros en sufrir las consecuencias del aumento de carga y de la mayor temperatura de los gases de escape.
Con el motor YMCB se montaron cajas de cambios manuales de 6 velocidades o modernas cajas automáticas de 8 velocidades (que sustituyeron a las antiguas Powershift de doble embrague en estos años/restylings). También es posible encontrar combinaciones con tracción total AWD.
Las cajas manuales son mecánicamente muy robustas y no suelen dar problemas. Como mantenimiento preventivo, conviene cambiar el aceite sobre los 100.000 km, aunque casi nadie lo hace. El principal gasto aquí es el kit de embrague y el volante bimasa alrededor de los 150.000 km.
Las cajas automáticas de 8 velocidades ofrecen un alto nivel de confort, pero requieren un mantenimiento sin concesiones. ¡Es obligatorio cambiar el aceite como máximo cada 60.000 km! Si se descuida este punto, sufre el cuerpo de válvulas (hidrobloque), lo que el conductor nota como tirones al pasar de “P” a “D” o “R”, así como cambios bruscos en marchas cortas. La reparación de una automática dañada es extremadamente costosa (depende del mercado).
Comprar un coche de segunda mano con motor 2.0 EcoBlue requiere cabeza fría y una revisión detallada. Es imprescindible seguir estos pasos:
El motor YMCB 2.0 EcoBlue (150 CV) es un propulsor moderno, silencioso y elástico, creado para la carretera y la conducción por autopista. Mueve muy bien coches pesados y recompensa al conductor con un consumo aceptable. Sin embargo, debido a la arquitectura específica de la “correa en aceite” y al complejo sistema Euro 6 (AdBlue, DPF), no es un motor para quien no se toma en serio el mantenimiento periódico. Tampoco es una buena elección si necesita un coche solo para trayectos cortos de casa al trabajo o al colegio en ciudad. Un ejemplar bien mantenido le servirá fielmente, mientras que uno descuidado vaciará su cartera en muy poco tiempo.
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