El motor con código A20DTR representaba la cima de la gama diésel para los modelos Opel de clase media y alta. Desarrollado en colaboración con Fiat, este 2.0 CDTI recibió una importante mejora gracias a la tecnología BiTurbo. Se montó en modelos pesados como el Astra J, Insignia A, Zafira C y Cascada. Teniendo en cuenta que los vehículos basados en las plataformas Epsilon II y Delta II de GM eran conocidos por su peso por encima de la media, los motores diésel estándar a menudo sufrían de falta de empuje a bajas revoluciones. El A20DTR resuelve este problema utilizando un turbocompresor pequeño para bajas rpm y uno grande para altas, logrando así una entrega de potencia lineal que recuerda a los motores atmosféricos de gran cilindrada. Sin embargo, esta tecnología también trae consigo requisitos específicos en cuanto a mantenimiento, por lo que antes de comprar es imprescindible conocer bien sus puntos débiles.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Código de motor | A20DTR |
| Cilindrada | 1956 cc |
| Potencia | 143 kW (195 CV) |
| Par motor | 400 Nm |
| Tipo de combustible e inyección | Diésel, inyección Common Rail |
| Sobrealimentación | BiTurbo (dos turbocompresores secuenciales), Intercooler |
Una de las primeras preguntas que hace cualquier mecánico es si el motor lleva correa de distribución o cadena. En el A20DTR la situación es mixta. La distribución principal la mueve una correa dentada, mientras que los árboles de levas dentro de la culata están unidos por una cadena corta. El intervalo recomendado por el fabricante para la “distribución completa” suele ser un optimista de 150.000 km, pero la práctica es clara: la distribución debe hacerse obligatoriamente entre 100.000 y 120.000 km. La rotura de la correa conduce a una avería total del motor. La vida útil de la pequeña cadena en la culata depende de la calidad del aceite, y el síntoma de desgaste es un traqueteo metálico al arrancar en frío.
En cuanto al aceite, en este motor entran algo menos de 4,5 litros de aceite, y la recomendación estricta es la graduación 5W-30 que cumpla la especificación GM Dexos 2. En lo referente al consumo de aceite entre servicios, normalmente es mínimo. Un motor en buen estado no debería consumir más de 0,5 litros cada 10.000 km. Si nota humo azulado y una bajada rápida del nivel de aceite, el problema suele estar en las juntas de los turbocompresores o en los propios segmentos de los pistones.
Se trata de la avería más crítica, que este motor comparte con su hermano menor (A20DTH). La junta (de goma) que une el tubo de aspiración de aceite en el cárter con la bomba de aceite pierde elasticidad con el tiempo. El síntoma es un breve aviso en el cuadro de instrumentos “Low Oil Pressure” (baja presión de aceite) exclusivamente por la mañana al primer arranque, especialmente cuando la temperatura exterior está por debajo de 5 °C. Si ignora este aviso, los cojinetes del cigüeñal se quedan sin lubricación, el motor se gripa y llega una reparación general muy costosa (depende del mercado). Recomendación: en cada segundo o tercer servicio menor (o de forma preventiva en cuanto compre el coche de segunda mano), baje el cárter y cambie esta junta. La junta en sí es barata, pero salva el motor.
El sistema de inyección del A20DTR utiliza un sistema Common Rail de alta presión. Los inyectores (normalmente Bosch o Denso, según la serie exacta) son bastante robustos y duraderos. Con cambios regulares del filtro de combustible y evitando gasolineras de dudosa calidad, los inyectores superan sin problema los 250.000 km. No obstante, cuando fallan, la reparación es compleja y los inyectores nuevos son muy caros (depende del mercado). Los síntomas de inyectores en mal estado son un ralentí inestable, aumento del humo negro a plena carga y arranques difíciles.
La característica principal de este motor son sus dos turbocompresores (sistema BiTurbo). Uno pequeño, encargado de las revoluciones hasta unas 1.500 rpm, y otro más grande que entra en funcionamiento a regímenes más altos. El paso de uno a otro lo regula un complejo sistema de válvulas de vacío y compuertas. Los propios turbocompresores rara vez fallan antes de los 200.000 km si la lubricación es correcta, pero los manguitos del intercooler, tubos de vacío y electroválvulas son propensos a agrietarse o romperse. Las averías se manifiestan con una pérdida brusca de potencia (“modo emergencia” o limp mode) y el encendido del testigo “check engine”. Sustituir o reparar todo el conjunto BiTurbo es muy caro (depende del mercado).
En cuanto a emisiones, todos los A20DTR llevan filtro de partículas (DPF) y válvula EGR. El DPF es la víctima típica de la conducción urbana. Si el coche se usa mayoritariamente en ciudad, hay que contar con regeneraciones frecuentes y un posible taponamiento. La válvula EGR, junto con su enfriador, también acumula hollín, y la tapa plástica del enfriador de la EGR puede agrietarse, lo que provoca pérdida de refrigerante (anticongelante). Dado que el A20DTR cumple la normativa Euro 5 (en transición hacia Euro 6 en los últimos años de producción), las primeras unidades no llevan sistema AdBlue, lo que es una preocupación menos. Si se encuentra con las últimas series de Insignia con este motor, previas al restyling, que puedan llevar catalizador SCR (AdBlue), son frecuentes los problemas con la bomba y la resistencia en el depósito de aditivo, y la sustitución de todo el módulo es cara (depende del mercado).
Si espera que un diésel gaste “cinco litros en ciudad”, el A20DTR le va a decepcionar. Los vehículos en los que se monta (por ejemplo, el Insignia familiar) superan con facilidad los 1.700 kg de peso. Por ello, el consumo real en ciudad está entre 8,0 y 9,5 l/100 km, dependiendo del estilo de conducción y del tipo de cambio. Sin embargo, su terreno natural es la autopista.
Gracias a su enorme par de 400 Nm, este motor no es en absoluto perezoso. La sensación de peso de la carrocería queda prácticamente oculta por la respuesta inmediata del turbo pequeño, de modo que no hay el típico “retraso del diésel” (turbo lag) al salir de un semáforo. En autopista, a 130 km/h en sexta marcha, el motor gira a muy bajas revoluciones (alrededor de 2.100 - 2.200 rpm), en silencio, con un consumo que baja a unos 6,0 a 6,5 l/100 km. Los adelantamientos son muy seguros incluso con el coche cargado y en subida.
Los propietarios recurren a menudo al “chiptuning” (reprogramación de la centralita – Stage 1). El motor A20DTR responde muy bien a las mejoras por software. Con una buena cartografía, es seguro subirlo hasta unos 225 a 235 CV y cerca de 460 Nm de par. Internamente, el motor puede soportar esta carga, pero las principales limitaciones son el filtro DPF (que se llenará más rápido si el mapa inyecta demasiado combustible) y el sistema de transmisión.
El A20DTR se combina bien con una caja manual de seis velocidades (la conocida F40) o con una caja automática de seis velocidades (Aisin AF40). Algunos modelos Insignia también ofrecen tracción a las cuatro ruedas (AWD) mediante un acoplamiento Haldex.
La F40 es una de las cajas más resistentes del mercado europeo, diseñada para soportar un par elevado. Su única “pega” es un cambio algo brusco y duro de primera a segunda, especialmente con el aceite frío. Todos los modelos con cambio manual montan volante bimasa. Debido al peso del vehículo y a los 400 Nm, el kit de embrague con volante bimasa se desgasta relativamente rápido si se conduce con el pie pesado. Los síntomas son vibraciones en el pedal de embrague al iniciar la marcha, sacudidas de la carrocería al apagar el motor y patinamiento del embrague al acelerar. El coste de la sustitución completa (bimasa, disco, maza y cojinete de empuje) es elevado (depende del mercado).
Esta caja utiliza un convertidor de par clásico (torque converter), lo que significa que no lleva volante bimasa ni embrague seco como las cajas manuales o las automáticas de doble embrague (DSG). La caja es bastante cómoda, aunque algo más lenta. Los problemas más frecuentes se deben a la falta de mantenimiento. El aceite de la caja debe cambiarse cada 60.000 km. Si no se hace, el bloque hidráulico se obstruye con limaduras, lo que provoca tirones bruscos al pasar de “D” a “R”, o golpes al reducir de tercera a segunda durante la deceleración. La reparación de la caja automática es muy cara (depende del mercado).
Antes de sacar el dinero para un Insignia o un Astra con motor A20DTR, es imprescindible que haga lo siguiente:
El Opel A20DTR 2.0 BiTurbo es un motor excelente, potente y muy elástico, diseñado de forma fantástica para largos viajes por vías rápidas. Ofrece un confort y una reserva de potencia que los diésel más pequeños simplemente no tienen. Sin embargo, no es un motor para quien busque costes de mantenimiento mínimos ni para conductores que usan el coche solo para ir al supermercado y volver. Si está dispuesto a asumir una inversión inicial (cambio preventivo de la junta de la bomba de aceite y revisión de los manguitos del sistema BiTurbo) y recorre muchos kilómetros, el A20DTR le servirá fielmente, con un alto nivel de confort en carretera.
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