El motor 1.6 CRDi con código D4FB y una potencia de 128 CV es una de las mecánicas más importantes en la historia del grupo Hyundai–Kia. Desarrollado en el centro de I+D en Alemania, este motor fue diseñado con un objetivo claro: arrebatar clientes a los dominantes diésel europeos. Se montó en una amplia gama de vehículos, desde el urbano Hyundai i20, pasando por los populares compactos i30 y Kia Cee'd, hasta modelos más específicos como el Kia Soul y el Venga. Con los años, este propulsor se ha ganado la reputación de ser una auténtica “mula de carga”: un motor que, con un mantenimiento regular, recorre sin problemas kilometrajes muy elevados.
| Parámetro | Especificación |
|---|---|
| Cilindrada | 1582 cc |
| Potencia máxima | 94 kW (128 CV) |
| Par máximo | 260 Nm |
| Código de motor | D4FB |
| Tipo de inyección | Common Rail (Bosch) |
| Sobrealimentación | Turbo (VGT de geometría variable), intercooler |
Este motor utiliza cadena de distribución. Es una noticia excelente para los propietarios, ya que la cadena reduce notablemente los costes de mantenimiento durante los primeros cientos de miles de kilómetros. A diferencia de la correa dentada, que puede romperse sin previo aviso, la cadena del D4FB suele primero “estirarse” y empezar a sonar (sobre todo en frío) antes de provocar una avería grave. En la práctica, la cadena soporta sin problemas más de 200.000 km, y a menudo bastante más, siempre que se cambie el aceite con regularidad.
El motor D4FB es mecánicamente muy robusto, y las averías de cigüeñal o las fisuras en la culata son realmente poco habituales. Los problemas más frecuentes proceden de los sistemas anticontaminación y de los periféricos. La válvula EGR tiende a acumular carbonilla, lo que provoca tirones al acelerar y pérdida de potencia (se enciende el testigo de Check Engine). Además, debido a la suciedad acumulada en el colector de admisión, el motor puede perder elasticidad. En ocasiones aparecen fallos en el sensor de presión de combustible del raíl común, lo que causa paradas del motor en marcha o dificultad de arranque.
Dado que el motor lleva cadena, no existe un “gran servicio” clásico a un kilometraje fijo (por ejemplo, a los 100.000 km). No obstante, se recomienda sustituir la correa auxiliar (PK), el tensor, los rodillos y la bomba de agua cada 100.000 a 120.000 km. El estado de la cadena debe comprobarse mediante diagnosis (ángulo del árbol de levas respecto al cigüeñal) y escuchando posibles ruidos después de haber superado los 200.000 km.
En el cárter de este motor caben exactamente 5,3 litros de aceite. Es obligatorio usar aceite totalmente sintético de grado 5W-30 que cumpla la norma ACEA C3. Esta norma es crucial porque se trata de un aceite “Low SAPS” con bajo contenido en cenizas, que no obstruye el filtro DPF. Un motor D4FB en buen estado no debería consumir cantidades significativas de aceite entre cambios (cada 10.000 - 15.000 km). Un consumo de 200 a 500 ml entre servicios es normal, principalmente por evaporación y lubricación del eje del turbo. Si el motor empieza de repente a consumir más de 1 litro cada 10.000 km, se debe sospechar de los segmentos o de los retenes de válvulas, aunque la causa más frecuente suele ser un turbo en mal estado.
El sistema de inyección está firmado por el prestigioso fabricante Bosch. Los inyectores de este motor han demostrado ser excelentes. Con el uso de gasóleo adecuado y cambios regulares del filtro de combustible, los inyectores pueden superar los 250.000 km. Cuando empiezan a fallar, el conductor notará un ralentí inestable, un sonido más “martilleante” en frío, humo negro al acelerar (debido a un exceso de combustible) y un aumento del consumo.
Sí, la versión de 128 CV, gracias a su generoso par de 260 Nm, está equipada con volante bimasa (especialmente en combinación con la caja manual de 6 marchas). Su función es reducir las vibraciones del diésel y proteger la caja de cambios. La sustitución del kit de embrague y del bimasa es inevitable en los coches de segunda mano y suele ser necesaria entre los 150.000 y 200.000 km. El coste de esta intervención es medio a alto (depende del mercado), pero está en la media del segmento.
El motor utiliza un turbo de geometría variable (VGT). Las paletas del turbo se ajustan para que el motor empuje desde bajas revoluciones. La vida útil del turbo suele superar los 200.000 km. Sus mayores enemigos son el aceite de mala calidad y apagar el motor muy caliente justo después de exigirle en autopista (el aceite en el turbo se quema y forma carbonilla). Hoy en día, el precio de la reparación del turbo es bastante asumible y se considera un mantenimiento habitual: no es especialmente caro (depende del mercado).
Todos los modelos de 128 CV cumplen la normativa Euro 5 (algunos incluso superior), lo que significa que montan filtro DPF (filtro de partículas) y válvula EGR. El DPF requiere condiciones específicas para regenerarse: conducción a régimen constante (unos 2500 rpm) durante al menos 20 minutos. La circulación urbana con atascos (arranca–para) interrumpe estos procesos, lo que provoca un aumento del nivel de aceite en el cárter (debido al gasóleo no quemado que escurre por los cilindros) y la obstrucción total del filtro. La limpieza del DPF en talleres especializados soluciona el problema y no es excesivamente cara (depende del mercado).
Las versiones del motor D4FB de 128 CV (en su mayoría Euro 5) no disponen de sistema AdBlue (tecnología SCR). Esto es una gran ventaja para los propietarios, ya que las bombas, inyectores y depósitos de AdBlue en los vehículos Euro 6 más modernos suelen causar grandes quebraderos de cabeza y reparaciones muy costosas. La ausencia de este sistema hace que este motor sea mucho más económico de mantener a largo plazo.
En condiciones duras de circulación urbana, con paradas frecuentes y arranques en frío, el consumo real se sitúa entre 6,5 y 7,5 l/100 km. La instalación de este motor en vehículos más pesados (por ejemplo, Kia Carens, Venga o i30 familiar) combinados con caja automática puede elevar esta cifra hasta unos 8,5 litros, lo cual sigue siendo aceptable.
Con sus 128 CV y 260 Nm, este motor ofrece excelentes prestaciones y en absoluto puede calificarse de “perezoso”. En el Hyundai i20 se convierte en un auténtico pequeño cohete. En los compactos (Cee'd, i30) permite adelantamientos seguros incluso con el coche cargado. Solo en modelos más “cuadrados” como el Kia Soul, a velocidades altas, la aerodinámica pasa factura y el motor parece algo más forzado debido a la gran resistencia al aire.
Este propulsor brilla en carretera abierta. Gracias a la bien escalonada caja de seis marchas, a 130 km/h el motor gira a unas relajadas 2500 a 2600 rpm. A esta velocidad el ruido en el habitáculo es mínimo y el consumo ronda unos moderados 5,5 l/100 km.
Este motor es muy agradecido para una ligera potenciación por software (chiptuning / Stage 1). Debido a la amplia reserva de serie, es seguro elevarlo hasta unos 155 - 160 CV y alrededor de 320 Nm de par. El factor limitante no es el conjunto motor (pistones y cigüeñal), sino el embrague y el volante bimasa. Los preparadores suelen ajustar el mapa para que el par no llegue de golpe a muy bajas revoluciones, con el fin de proteger el bimasa. Tras una reprogramación Stage 1, los conductores reportan una respuesta al acelerador mucho mejor y adelantamientos más fáciles, mientras que el consumo, en conducción normal, se mantiene igual o incluso baja ligeramente.
Con el 1.6 CRDi de 128 CV se montaron:
1. Caja de cambios manual de seis marchas: Extremadamente fiable y precisa. Las averías son poco frecuentes y, si la caja rasca al meter primera o segunda, el problema suele estar en los sincronizadores debido al trato brusco de un propietario anterior o a un embrague desgastado que ya no desembraga por completo.
2. Cambio automático clásico (convertidor de par): Estas cajas con convertidor de par (generalmente de 6 marchas) son muy duraderas si se mantienen correctamente. Cuando fallan, lo más habitual son los tirones al cambiar (golpes), consecuencia de un bloque hidráulico (solenoides) obstruido por aceite viejo lleno de limaduras.
Aunque el fabricante suele indicar que el aceite de la caja manual es “de por vida” (lifetime), cualquier mecánico con experiencia le recomendará cambiarlo cada 100.000 km. El coste del aceite es insignificante y protege rodamientos y sincronizadores. En el cambio automático la cosa es mucho más seria: es obligatorio cambiar el aceite cada 60.000 km. Debe hacerse exclusivamente el llamado “cambio dinámico”, en el que una máquina expulsa bajo presión todo el aceite viejo del convertidor y del radiador, tras lo cual se sustituye el filtro. Si se omite este mantenimiento, la reparación de la caja automática resulta muy costosa (depende del mercado).
Al comprar un coche con motor D4FB, preste atención a lo siguiente:
El motor 1.6 CRDi D4FB (128 CV) es una de las compras más inteligentes dentro de los diésel de segunda mano. En cuanto a fiabilidad, puede medirse sin complejos con los famosos 1.6 TDI o 1.6 HDi europeos, e incluso superarlos en lo que respecta a la durabilidad de la cadena y del sistema de inyección. Este motor está pensado para conductores que recorren muchos kilómetros, viajan a menudo por carretera y buscan un coche duradero con unos costes de mantenimiento razonables. Si su uso se limita exclusivamente a trayectos urbanos de hasta 3 kilómetros, evite este (y cualquier otro) diésel moderno, porque sufrirá problemas con la válvula EGR y el filtro DPF. En cualquier otro escenario, este diésel coreano merece todas las recomendaciones.
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