Cuando escucha 1.6 CRDi, probablemente piense de inmediato en la antigua generación “U2” de motores que ha recorrido cientos de miles de kilómetros como taxi por toda Europa, con ese sonido característico de la cadena de distribución. Sin embargo, la denominación D4FE marca una era completamente nueva: la familia Smartstream. Montado desde 2018 (con varios restylings), este motor fue diseñado con un objetivo: cumplir las estrictas normas Euro 6d-Temp y Euro 6d. Para lograrlo, los ingenieros aligeraron el bloque, cambiaron el sistema de distribución e incorporaron avanzados sistemas de tratamiento de gases de escape. El resultado es un propulsor más suave, silencioso, pero también mecánicamente más complejo.
| Parámetro | Especificación |
|---|---|
| Cilindrada | 1598 cc |
| Potencia | 85 kW (115 CV) |
| Par motor | 280 Nm (a 1500 - 2750 rpm) |
| Código de motor | D4FE (Smartstream D 1.6) |
| Tipo de inyección | Directa (Common Rail) |
| Sobrealimentación | Turbo (VGT), intercooler |
Como ya he mencionado, esto sorprende a muchos aficionados a los coches coreanos: el D4FE utiliza correa de distribución. Los ingenieros eliminaron la cadena para reducir la fricción y el ruido del motor. Se trata de una correa moderna de alta durabilidad, pero a diferencia de la cadena, que (teóricamente) duraba hasta que se estiraba y empezaba a sonar, la correa exige respetar estrictamente los intervalos de sustitución para evitar su rotura y la consiguiente avería catastrófica por choque de válvulas y pistones.
Aunque el fabricante en algunos casos indica intervalos extremadamente largos, la experiencia de los talleres dice otra cosa. La distribución completa (sustitución de correa, tensores, rodillos y bomba de agua) debe hacerse a los 120.000 y como máximo 150.000 km o cada 5 a 6 años, según lo que ocurra antes. El coste de esta intervención está en la media del segmento: no es barato, pero tampoco exageradamente caro (depende del mercado).
En el cárter de este motor caben exactamente 4,4 a 4,7 litros de aceite (según el filtro y la capacidad de los conductos). La marca recomienda principalmente aceite sintético 0W-20 ACEA C5 para reducir al máximo el consumo de combustible (ecología). Si el vehículo ya tiene un kilometraje elevado, muchos talleres optan por 5W-30 ACEA C3 (¡imprescindible C3 por el filtro DPF!).
En cuanto al consumo de aceite, el D4FE está muy bien sellado. De un cambio a otro (cada 15.000 km o una vez al año), la caída del nivel en la varilla es mínima. Un consumo de unos 0,2 a 0,5 litros cada 10.000 km se considera totalmente normal. Si el motor consume más de un litro entre servicios, el problema suele estar en los retenes de válvulas o en fugas por el turbo.
El sistema de inyección de este motor es muy refinado. Los inyectores suelen durar mucho, a menudo más de 200.000 a 250.000 km con combustible de calidad y cambios regulares del filtro de gasóleo. Cuando los inyectores empiezan a fallar, los síntomas son dificultades de arranque en frío, ralentí inestable (el motor “titubea”), humo negro a plena carga (si el DPF no alcanza a retenerlo todo) o un característico ruido de golpeteo (como una máquina de coser) al acelerar.
Sí, el motor D4FE lleva volante bimasa, tanto si va asociado a caja manual como automática. Su función es amortiguar las vibraciones torsionales, muy presentes en este diésel a bajas revoluciones. El coste de sustitución (kit de embrague + bimasa) es caro a muy caro (depende del mercado), por lo que al comprar un usado conviene escuchar si el motor “golpea” al apagarse o si da tirones fuertes al iniciar la marcha.
Está equipado con un solo turbo VGT (turbo de geometría variable). La vida útil del turbo suele ir pareja a la del motor (fácilmente más de 200.000 km) si se cambia el aceite a tiempo y no se apaga el motor inmediatamente después de exigirlo fuerte en autopista. La fuga de aceite hacia la admisión es el signo más habitual de que el turbo está listo para una reparación.
Aquí llegamos a los puntos más delicados:
Aquí está el verdadero punto fuerte de los motores Smartstream. En condiciones urbanas (en modelos i30 o Ceed), el consumo real ronda los 5,5 a 6,5 l/100 km. En SUV (Tucson/Sportage) hay que sumar aproximadamente 1 litro más debido al mayor peso y peor aerodinámica.
Depende del vehículo en el que vaya montado. Con 115 CV y 280 Nm, en un i30 o un Kia Ceed el motor es muy ágil, sube bien las cuestas y para el uso diario no notará falta de potencia. Sin embargo, si este propulsor se compra en un Tucson o Sportage, hay que contar con cierta “pereza”, especialmente en adelantamientos en carreteras secundarias cuando el coche va cargado de equipaje y con todos los asientos ocupados.
Este es un motor nacido para “cruzar kilómetros”. A 130 km/h, según la caja de cambios, gira a unas agradables 2.200 a 2.400 rpm. En el habitáculo el ruido es muy bajo y el consumo a esa velocidad rara vez supera los 6 l/100 km.
Debido a que el bloque y el turbo tienen un buen margen de seguridad, este motor se reprograma (remap) con frecuencia y de forma segura. Una modificación Stage 1 de software suele elevarlo de 115 CV a unos 140-150 CV, y el par aumenta hasta unos impresionantes 330-340 Nm. El coche se vuelve notablemente más vivo y se defiende mejor del peso de la carrocería en las versiones SUV. Nota: Esta modificación debe hacerla un preparador de confianza, ya que un enriquecimiento excesivo de la mezcla provoca un rápido taponamiento del filtro DPF.
Este motor se combina con una caja manual de 6 velocidades o con un cambio automático DCT de 7 velocidades y doble embrague (DCT - Dual Clutch Transmission).
En la caja manual, el aceite debería cambiarse de forma preventiva cada 80.000 a 100.000 km. En la DCT de 7 marchas, aunque muchos afirman que “no se toca”, la práctica recomienda cambiar el aceite de la parte de engranajes cada 60.000 km para preservar los rodamientos, y además es conveniente realizar de vez en cuando una calibración de los embragues mediante diagnosis.
El motor 1.6 CRDi D4FE (115 CV) es una opción ideal para conductores que recorren más de 20.000 km al año, la mayoría en carretera y vías rápidas. En los i30 y Ceed familiares ofrece un equilibrio perfecto entre economía y prestaciones. Sin embargo, si vive en una gran ciudad y solo utiliza el coche para trayectos cortos de casa al trabajo y vuelta, este motor le “castigará” con problemas de DPF, EGR y sistema AdBlue. En ese caso, es mejor opción un motor de gasolina turbo del mismo grupo.
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