El motor con código G4FA, de 1,4 litros de cilindrada y una potencia de 80 kW (109 CV), es uno de los propulsores más importantes en la historia del grupo Hyundai-Kia. Forma parte de la conocida familia de motores “Gamma” y se montó de forma masiva en las primeras generaciones de los modelos Hyundai i30 y Kia Cee'd, así como en el Kia Rio (tercera generación). Su filosofía principal es la sencillez: aspiración atmosférica, inyección de gasolina en el colector de admisión (MPI) y ausencia de electrónica innecesaria. Precisamente por eso es una elección muy popular entre quienes compran coches usados y buscan un vehículo fiable con costes previsibles; sin embargo, tiene algunos “defectos de juventud” a los que cualquier comprador serio debe prestar atención.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Código de motor | G4FA (Gamma) |
| Cilindrada | 1396 cc |
| Potencia | 80 kW (109 CV) a 6200 rpm |
| Par motor | 137 Nm a 4200 rpm |
| Tipo de combustible | Gasolina |
| Tipo de inyección | MPI (Multi-Point Injection - en el colector de admisión) |
| Tipo de sobrealimentación | Aspiración atmosférica (sin turbo) |
| Sistema de distribución | Cadena, DOHC, 16V, CVVT |
Al abrir el capó, nos encontramos con un vano motor bastante despejado y lógicamente distribuido. El motor G4FA utiliza cadena de distribución, no correa dentada. En teoría, la cadena debería ser duradera, pero en la práctica, en estos motores (especialmente en los primeros años hasta 2010), el estiramiento de la cadena es una de las averías más frecuentes. Los síntomas son un ruido metálico y traqueteo en el arranque en frío que desaparece a los pocos segundos, cuando sube la presión de aceite. Si se ignora el problema, la cadena puede saltar, lo que provoca el choque de válvulas y pistones.
¿Cuándo se hace la “revisión grande”? Teniendo en cuenta que el motor lleva cadena, no existe una “revisión grande” clásica a un kilometraje estrictamente fijado. Lo habitual es comprobar el estado de la cadena, el tensor y las guías sobre los 150.000 a 200.000 km y sustituirlos si es necesario. Al mismo tiempo se cambia la correa de servicios con los rodillos y la bomba de agua.
La capacidad del cárter es modesta, de 3,3 litros de aceite. La graduación recomendada suele ser 5W-30 o 5W-40. La poca capacidad implica que el aceite se ensucia más rápido, por lo que los mecánicos recomiendan encarecidamente hacer el cambio de aceite y filtros como máximo cada 10.000 a 12.000 km, nunca a 20.000 km. La cadena mencionada sufre precisamente por revisiones descuidadas.
En cuanto al consumo de aceite, una unidad en buen estado no debería consumir más de 0,1 - 0,2 litros cada 1.000 km. Sin embargo, este motor tiene un serio defecto de diseño: el catalizador. Está situado demasiado cerca del colector de escape. Con el tiempo (a menudo por culpa de combustible de mala calidad o fallos de encendido), el panal cerámico del catalizador empieza a desintegrarse. Debido a la contrapresión en el escape, el motor puede aspirar ese polvo cerámico afilado de vuelta a los cilindros. Esto provoca graves daños (rayaduras profundas) en las paredes de los cilindros, se estropean los segmentos y el resultado es un consumo de aceite drástico (más de 1 l/1000 km) y pérdida de compresión. La solución suele ser una reparación general del motor.
Al tratarse de un gasolina “puro”, el mantenimiento es sencillo. Las bujías se cambian aproximadamente cada 40.000 a 60.000 km para las estándar de cobre/níquel, aunque muchos propietarios montan bujías de iridio que pueden durar hasta 100.000 km. Cámbielas a tiempo para proteger las bobinas de encendido.
La buena noticia para su bolsillo es que el motor G4FA no lleva volante bimasa. Está equipado con un volante de inercia clásico y fijo, de modo que el posible golpe al presupuesto al sustituir el kit de embrague se reduce considerablemente.
El sistema de inyección es el clásico MPI (Multi-Point Injection). A diferencia de los motores GDI (inyección directa) más modernos, aquí no hay problemas de acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión, ya que la gasolina pasa por las válvulas y las limpia. Los inyectores son muy fiables, rara vez se estropean y, si se obstruyen, la limpieza en cuba de ultrasonidos es rápida, eficaz y no es cara (depende del mercado).
¿Le preocupan los sistemas ecológicos modernos? No hace falta. Este modelo no tiene turbocompresor (por lo tanto, tampoco las averías asociadas a él), no tiene filtro DPF (reservado solo para los diésel) y, por supuesto, no tiene sistema AdBlue. Aunque dispone de un sistema de recirculación de gases de escape, no lleva la típica válvula EGR problemática que ahoga a los diésel, sino que esto se gestiona a través del sistema de distribución variable (CVVT).
En el uso diario, este motor es el típico gasolina atmosférico “juguetón” al que le hacen falta revoluciones altas para correr. El par relativamente modesto de 137 Nm solo está disponible a 4.200 rpm.
¿Es un motor “perezoso”? Si lo llevamos en un Kia Rio más ligero, se defiende bien. Sin embargo, en modelos más pesados como el Hyundai i30 CW (familiar) o el Kia Cee'd SW, el motor se queda claramente corto de potencia. Al adelantar o subir pendientes con el coche cargado y el aire acondicionado encendido, habrá que reducir una o dos marchas y pisar el acelerador a fondo.
Los consumos se mueven en estos rangos:
Debido al consumo en ciudad, muchos propietarios se plantean instalar GLP. ¿Es adecuado el G4FA para funcionar con gas? La respuesta es: Sí, pero con mucha precaución.
La principal trampa de este motor es que no tiene taqués hidráulicos. La holgura de las válvulas se ajusta mecánicamente (mediante pastillas/vasos). Circular con GLP eleva la temperatura en la cámara de combustión, lo que acelera el desgaste de los asientos de válvula. Si no se revisan las holguras de válvulas cada 40.000 a 50.000 km, las válvulas empezarán a “cerrarse”, se perderá compresión y, finalmente, se quemarán. Se recomienda montar un equipo de gas de calidad con sistema de lubricación adicional de válvulas (el llamado “dosificador” o sistema de goteo) o ajustar el mapa de forma que por encima de 3.500 rpm el motor funcione con gasolina.
En cuanto a la reprogramación (“Stage 1 remap”), la respuesta corta es: mejor no. Al tratarse de un gasolina atmosférico de pequeña cilindrada, optimizando el mapa del motor se pueden ganar como mucho 5 a 8 CV y quizá 10 Nm de par. Esa diferencia apenas se nota al volante y el dinero se desperdicia. Este motor no se compra para correr.
El G4FA suele ir asociado a una caja de cambios manual de 5 velocidades (en los últimos años y versiones restyling también se montó una manual de 6 marchas). Estas cajas son, en general, fiables, aunque algunos conductores reportan dificultad para engranar la marcha atrás o la primera en frío. Asimismo, el rodamiento del eje primario puede volverse ruidoso a kilometrajes elevados. Al no llevar volante bimasa, el coste del kit de embrague completo (plato de presión, disco y collarín) no es elevado (depende del mercado). Se recomienda cambiar el aceite de la caja manual cada 60.000 a 80.000 km para preservar los sincronizadores.
También existe la opción de una caja automática de 4 velocidades (con convertidor de par) de corte clásico. Esta transmisión es muy robusta y fiable, pero aumenta el consumo de combustible en unos 1 a 1,5 l/100 km y hace el coche aún más lento. En las automáticas, es absolutamente clave cambiar el aceite y el filtro de la caja cada 60.000 km. Si durante la prueba el automático da tirones al cambiar de marcha o mantiene las revoluciones altas demasiado tiempo antes de cambiar, es señal de un bloque hidráulico descuidado.
¿Para quién está pensado el motor G4FA 1.4 CVVT (109 CV)? Es un propulsor perfecto para conductores que buscan un compacto asequible y sencillo para ciudad y escapadas ocasionales. No ofrece prestaciones deportivas, es ruidoso en autopista, pero le evita el estrés y los gastos astronómicos asociados al turbo, al DPF y al volante bimasa. Si encuentra una unidad en buen estado, con cilindros intactos y una cadena que no traquetea, tendrá un compañero de viaje fiel y previsible.
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