El motor con denominación G4LH constituye la base de la oferta de Hyundai y Kia para los modelos del segmento C desde los años 2020/2021. Comercialmente conocido como 1.5 T-GDi Smartstream, este propulsor fue desarrollado para sustituir al muy popular 1.4 T-GDi. Aporta la innovadora tecnología CVVD (Continuously Variable Valve Duration), que controla el tiempo de apertura de las válvulas en función de las condiciones de conducción, optimizando así las prestaciones y reduciendo las emisiones contaminantes.
Este motor se combina muy a menudo con el sistema 48V Mild Hybrid (MHEV), cuya función es ayudar en la aceleración y permitir el avance por inercia con el motor apagado para ahorrar combustible. Podemos encontrarlo bajo el capó de los modelos rediseñados como Hyundai i30 (Hatchback, Fastback, CW) y de toda la familia Kia Ceed (Ceed, ProCeed, XCeed).
| Característica | Dato |
|---|---|
| Denominación del motor | G4LH |
| Cilindrada | 1482 cc |
| Potencia | 118 kW (160 CV) |
| Par máximo | 253 Nm (a 1500 - 3500 rpm) |
| Tipo de combustible | Gasolina (Petrol) |
| Sistema de inyección | Inyección directa (GDi) |
| Admisión | Turbo con intercooler |
Una de las primeras preguntas que se hace cualquier comprador es la relativa a la distribución. El motor G4LH utiliza cadena de distribución. Esta es una buena noticia, ya que aquí no existe el clásico “gran servicio” (que incluye el cambio de correa de distribución, tensor y bomba de agua a un determinado kilometraje). La cadena está diseñada para durar lo mismo que el propio motor, pero en la práctica se recomienda revisar su estado a partir de los 150.000 km. El arrastre de accesorios (correa acanalada y rodillos) se sustituye según necesidad, normalmente entre los 90.000 y 120.000 km.
En cuanto a las averías más frecuentes, dado que el motor es relativamente nuevo, sus “puntos débiles” crónicos apenas empiezan a salir a la luz. Lo que sí es típico de todos los motores con inyección directa es la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión. Los conductores lo notan como un ralentí inestable o ligeros tirones en el arranque en frío. Se soluciona con una descarbonización del sistema de admisión cada 60.000 a 80.000 km. En las primeras series se reportaron problemas con el software del motor que provocaba tirones en la aceleración, pero en su mayoría se solucionaron con actualizaciones en los servicios oficiales.
La capacidad del cárter es de unas 4,2 litros de aceite. Debido al complejo sistema CVVD y a los estrechos conductos de aceite, solo debe utilizarse un aceite de baja viscosidad, normalmente 0W-20 (especificación ACEA C5). En condiciones normales de uso, el motor no consume aceite entre servicios en una cantidad que requiera rellenar. Se considera aceptable un consumo de hasta 0,2 litros cada 1000 km si el coche se conduce de forma agresiva o durante largos periodos a altas revoluciones en autopista.
Dado que se trata de un motor de gasolina, las bujías desempeñan un papel clave en la salud de las bobinas y en la eficiencia de la combustión. Es obligatoria la instalación de bujías de iridio y su sustitución debe realizarse cada 60.000 a 75.000 kilómetros.
¿Este motor de gasolina lleva volante bimasa? Sí, lo lleva. Especialmente en las versiones asociadas a las cajas automáticas DCT, así como en las variantes MHEV (Mild Hybrid) con cambio manual inteligente (iMT). El volante bimasa sirve para amortiguar las vibraciones del potente motor turbo y proteger la caja de cambios, y el coste de su sustitución es elevado (Depende del mercado).
El sistema de inyección es directo (GDi). Los inyectores trabajan a alta presión y son bastante fiables, pero extremadamente sensibles a la mala calidad del combustible. Los inyectores sucios provocarán un aumento del consumo y peores prestaciones. Se recomienda repostar combustible de mayor calidad con aditivos o añadir periódicamente aditivos específicos para la limpieza de sistemas GDi.
El turbo es único, controlado por un actuador electrónico (wastegate). Su vida útil es considerable; si se cambia el aceite con regularidad (idealmente cada 10.000 a 15.000 km) y el conductor tiene la costumbre de dejar enfriar el turbo durante un minuto al ralentí tras una conducción exigente antes de apagar el motor, el turbo puede superar sin problemas los 200.000 km.
Las normativas medioambientales son hoy muy estrictas. Aunque es un motor de gasolina, no lleva DPF, pero sí GPF (Gasoline Particulate Filter), es decir, un filtro de partículas para motores de gasolina. El principio es similar: si el coche no sale del tráfico urbano denso, el filtro puede llegar a obstruirse. Los síntomas son pérdida de potencia y luz de avería de motor encendida (Check Engine). Es necesario “limpiarlo” de vez en cuando con una conducción en autopista a regímenes más altos. También dispone de válvula EGR, que debido a la combustión más limpia de la gasolina da menos problemas que en los diésel.
¿Lleva AdBlue? No, el sistema AdBlue se instala exclusivamente en motores diésel modernos para reducir los gases NOx, por lo que en este motor de gasolina no hay que preocuparse por ello.
A muchos les interesa el consumo real. Teniendo en cuenta sus 160 CV y 253 Nm, este motor no es precisamente un mechero en ciudad. En condiciones de conducción urbana, se puede esperar un consumo de entre 7,5 y 9,0 l/100 km, dependiendo de lo pesada que sea tu pisada sobre el acelerador y de las condiciones del tráfico. El sistema Mild Hybrid reduce ligeramente esta cifra, ya que aprovecha mejor el sistema start-stop, apagando el motor incluso mientras aún te estás deteniendo ante un semáforo.
¿Es un motor “perezoso”? En absoluto. Con un par disponible ya desde las 1500 rpm, la conducción es muy elástica y recuerda a los motores diésel, pero con un funcionamiento más silencioso y un rango de revoluciones más amplio. El motor mueve con facilidad las carrocerías de los compactos en los que se instala, y los adelantamientos en carretera secundaria son seguros y rápidos.
En autopista, el motor es un excelente rutero. Gracias a las relaciones de cambio bien estudiadas (tanto en la caja manual como en la DCT), a una velocidad de 130 km/h en la marcha más larga el motor gira a unas 2500 a 2700 revoluciones por minuto. El ruido en el habitáculo es mínimo y el consumo a esa velocidad ronda los 6,5 a 7,0 litros.
Si recorres muchos kilómetros y te preguntas si el motor es adecuado para la instalación de gas (GLP), la respuesta es: en general, no. Debido a la inyección directa, un sistema secuencial clásico de GLP no compensa. Tendrías que instalar un sistema caro que inyecte gas licuado a través de los inyectores de gasolina (para refrigerarlos), o un sistema que consuma gasolina y gas en paralelo. El plazo de amortización de este tipo de sistemas en este motor es muy largo y el potencial de problemas técnicos, elevado.
Para los aficionados al tuning, es posible realizar un “chiptuning” (Stage 1 remap). El motor tiene de fábrica una buena reserva de potencia, por lo que con una modificación de software se puede subir con seguridad hasta unos 185 a 190 CV y cerca de 300 Nm de par máximo. Sin embargo, hay que ser prudente: si el vehículo equipa la caja automática 7DCT con embragues secos, su límite de par está cerca de esa cifra, por lo que un tuning agresivo puede reducir drásticamente la vida útil de los discos de embrague de la caja.
Con el motor G4LH los compradores podían elegir entre dos tipos básicos de transmisión: manual de 6 velocidades (a menudo iMT - cambio manual inteligente en las versiones MHEV) y automático 7DCT de doble embrague (7DCT).
El cambio manual (iMT) se caracteriza por no tener una conexión mecánica física entre el pedal de embrague y el propio embrague (“clutch-by-wire”). La electrónica controla el desembrague. Las averías son poco frecuentes, pero en los primeros modelos se produjeron problemas con el actuador del embrague. Al sustituir el kit de embrague en la caja manual, también es obligatorio cambiar el volante bimasa. La sustitución del conjunto completo es costosa (Depende del mercado), pero su vida útil es considerablemente mayor que la del equivalente automático.
El cambio automático 7DCT aporta rapidez y confort, pero utiliza embragues “secos”. Su peor enemigo es la conducción de arranca-y-para en cuestas dentro de la ciudad. Los síntomas más frecuentes de avería son tirones (“efecto canguro”) al iniciar la marcha o al pasar de primera a segunda. Esto indica que los discos de embrague están desgastados o sobrecalentados. La sustitución del kit de embragues secos en este cambio DCT es muy costosa (Depende del mercado).
En cuanto al mantenimiento, ninguna caja de cambios es realmente “sin mantenimiento”, aunque los fabricantes a veces lo sugieran. En la caja manual se recomienda cambiar el aceite cada 80.000 a 100.000 km. En la caja 7DCT es obligatorio cambiar el aceite de la transmisión y el aceite del bloque hidráulico del actuador cada 60.000 kilómetros para mantener el sistema limpio y funcional.
Al comprar un coche de segunda mano con el motor 1.5 T-GDi, es imprescindible hacer lo siguiente:
El motor G4LH 1.5 T-GDi es una excelente opción para familias, conductores de empresa y todos aquellos que necesitan un coche para uso diario en un régimen mixto (algo de ciudad y algo de carretera abierta). Ofrece muy buenas prestaciones, una conducción silenciosa y una economía razonable teniendo en cuenta su potencia.
Sin embargo, no es la mejor opción para taxistas ni para conductores que recorren solo 5 kilómetros diarios exclusivamente en ciudad, debido a la inyección directa, al filtro GPF y a la sensibilidad del cambio DCT de embragues secos en condiciones de tráfico de arranca-y-para. Si tu presupuesto lo permite, busca una unidad con historial de mantenimiento claro (idealmente con cambios de aceite cada máximo 15.000 km) y con cambio manual si quieres minimizar a largo plazo los costes de mantenimiento.
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