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R II / D4HB

R II / D4HB Motor

Actualizado:
Motor
2199 cm3
Aspiración
Turbocompresor, Intercooler
Combustible
Diésel
Fuel injection system
Diésel Commonrail
Potencia máxima
200 cv @ 3800 rpm
Par máximo
440 Nm
Cilindros
4
Válvulas
16, 4 por cilindro
Posición de los cilindros
En línea
Capacidad de aceite
6.3 l
Refrigerante
9.1 l
Sistemas
Filtro de partículas (DPF)

# Vehículos propulsados por este motor

Experiencias, problemas y consejos para la compra de usados: Hyundai 2.2 CRDi R II / D4HB (200 CV)

En resumen, lo más importante (TL;DR)

  • Excelente par motor: Con 440 Nm y 147 kW (200 CV), este motor mueve sin esfuerzo SUV pesados como el Hyundai Palisade y el Grand Santa Fe.
  • Accionamiento por cadena: No tiene la clásica gran revisión con correa de distribución, lo que reduce los costos fijos de mantenimiento, pero la cadena requiere atención a kilometrajes más altos.
  • Inyectores y turbo fiables: Utiliza un sistema Bosch Common Rail fiable y un turbo VGT que, con cambios de aceite regulares, superan sin problema los 250.000 km.
  • La ecología como talón de Aquiles: La conducción exclusivamente urbana provoca la obstrucción de la válvula EGR y del filtro DPF. En las versiones más nuevas, preste atención al sistema AdBlue.
  • El automático exige cuidados: La caja es duradera, pero requiere cambio de aceite cada 60.000 km para evitar reparaciones costosas.
  • No es ahorrador en ciudad: Espere un consumo de 10 a 12 l/100 km en condiciones urbanas, lo cual es el precio de una carrocería pesada.

Contenido

Introducción: El potente corazón de los pesos pesados coreanos

Al comprar un SUV familiar de gran tamaño con siete plazas o dimensiones serias, el motor es el factor más importante. El Hyundai 2.2 CRDi (código R II / D4HB) con 147 kW (200 CV) representa la cúspide de la oferta del fabricante coreano en lo que respecta a la tecnología diésel. Este motor se montaba en los buques insignia de la marca: los imponentes Hyundai Palisade, Grand Santa Fe (NC) y la tercera generación del popular Santa Fe (DM).

Fue desarrollado con la idea de ofrecer un enorme par motor capaz de lidiar con más de dos toneladas de peso, manteniendo al mismo tiempo la fiabilidad y un funcionamiento refinado. En la práctica, es uno de los motores diésel más valorados y duraderos de su clase, pero debido a los complejos sistemas de depuración de gases de escape y al peso de los propios vehículos en los que se instala, requiere un enfoque específico de mantenimiento.

Especificaciones técnicas

Especificación Dato
Cilindrada 2199 cc (2.2 l)
Potencia 147 kW (200 CV)
Par motor 440 Nm
Códigos de motor R II / D4HB
Tipo de inyección Common Rail (Bosch), inyección directa
Sobrealimentación Turbo (VGT - geometría variable), intercooler

Fiabilidad y mantenimiento

Transmisión de distribución: Cadena en lugar de correa

A muchos conductores les alegrará saber que el motor D4HB dispone de cadena de distribución y no de correa dentada. En la práctica, esto significa que no hay una “gran revisión” clásica y fija cada 90.000 o 100.000 kilómetros. Sin embargo, la cadena no es eterna. Su durabilidad depende exclusivamente de la calidad de la lubricación. Se recomienda una primera revisión seria de la cadena, el tensor y las guías alrededor de los 200.000 a 250.000 km. Si al arrancar en frío escucha un “cascabeleo” o un sonido metálico que desaparece tras unos segundos, es un síntoma claro de que la cadena está estirada y ha llegado la hora de cambiarla.

Lo que sí se sustituye como parte del mantenimiento del sistema de arrastre auxiliar es la distribución de accesorios (correa acanalada, rodillos, tensor y bomba de agua), que se suele hacer cada 80.000 a 100.000 km. Entre las averías destaca la polea del cigüeñal (damper), cuya goma se fatiga con el tiempo, empezando a vibrar y a producir un ruido desagradable. El cambio de esta polea no es barato, pero es necesario para evitar daños en el cigüeñal y en el sistema de accesorios.

Aceite e intervalos de servicio

En lo que respecta al aceite, este motor lo consume en abundancia. Según el filtro y la versión exacta del cárter, entran entre 6,5 y 7,0 litros de aceite. La casa exige exclusivamente aceite sintético de calidad, normalmente de grado 5W-30 con especificación ACEA C3 (debido al filtro DPF). La recomendación de los mecánicos experimentados es olvidarse de los intervalos “Long Life” de 30.000 km y hacer el servicio menor estrictamente cada 10.000 a 15.000 km. En cuanto al consumo de aceite entre servicios, un motor sano consume muy poco: un consumo de alrededor de 0,5 litros hasta el siguiente cambio se considera absolutamente normal. Si nota que el consumo se dispara por encima de 1 litro cada pocos miles de kilómetros, el problema suele estar en el turbo desgastado o en los segmentos de los pistones.

Componentes específicos y costes

Sistema de inyección (inyectores)

El combustible se suministra mediante un fiable sistema Bosch Common Rail. Los inyectores de los motores 2.2 CRDi (normalmente piezoeléctricos o electromagnéticos, según el año) son extremadamente robustos. Su vida útil es larga y rara vez dan problemas antes de los 200.000 a 250.000 km. Cuando llegan al final de su vida útil, los síntomas incluyen dificultad de arranque en frío, ralentí inestable, aumento del consumo de combustible y humo negro a plena carga. La reparación o sustitución de los inyectores puede ser cara, de 150 a 300 EUR por unidad (depende del mercado).

Turbo (turbocompresor)

Este propulsor respira a través de un turbocompresor de geometría variable (eVGT). El “turbo lag” es mínimo y el turbo, en general, es duradero. Los problemas suelen aparecer cuando el propietario descuida los intervalos de cambio de aceite o apaga el motor muy caliente inmediatamente después de exigirle mucho en autopista, lo que provoca el coque del aceite en los cojinetes del turbo. El actuador de la geometría variable puede atascarse por la carbonilla si el vehículo se conduce exclusivamente a bajas revoluciones en ciudad.

Ecología: sistemas EGR, DPF y AdBlue

Como todo diésel moderno, el Hyundai D4HB dispone de filtro DPF y válvula EGR. Estos elementos se averían si el coche pasa la mayor parte de su vida en condiciones de tráfico urbano de “para y arranca”. Los síntomas de un EGR obstruido son tirones del motor y pérdida de potencia, mientras que los problemas con el DPF se manifiestan con el encendido del testigo en el cuadro, aumento del nivel de aceite (debido al gasóleo que entra en el cárter durante regeneraciones interrumpidas) y la entrada del coche en “modo seguro”.

Los modelos más recientes equipados con este motor (como el Palisade y los Santa Fe restilizados fabricados para cumplir la norma Euro 6) también cuentan con sistema AdBlue (SCR). Este sistema suele dar dolores de cabeza a los propietarios en invierno, ya que la instalación y la bomba de AdBlue en el depósito pueden fallar debido a la cristalización del líquido. La sustitución de este módulo suele ser cara (depende del mercado), por lo que es recomendable rellenar periódicamente el depósito con líquido de calidad.

Consumo y prestaciones

Si espera la economía de un pequeño coche urbano, se equivoca de dirección. Modelos como el Grand Santa Fe o el Palisade son voluminosos y pesan más de 2 toneladas. Por ello, el consumo real en conducción urbana suele situarse entre 10 y 12 l/100 km, y en invierno, con trayectos cortos, puede llegar a 13 litros.

Por otro lado, este motor de ningún modo es perezoso. El par de 440 Nm, disponible ya a bajas revoluciones, se traga literalmente la masa de la carrocería, permitiendo aceleraciones fluidas sin que el motor suene forzado ni sufra, incluso con el coche cargado de pasajeros y equipaje.

El terreno ideal para el 2.2 CRDi es la autopista. Gracias a las excelentes relaciones de transmisión de la caja automática (de 6 u 8 velocidades), el consumo en carretera baja drásticamente. A una velocidad de 130 km/h el motor “descansa” a aproximadamente 2.000 a 2.200 rpm (según el tipo de caja), mientras que el consumo se sitúa entonces en unos muy razonables 7 a 8 l/100 km. El aislamiento acústico en estos modelos es excelente, por lo que el ruido del diésel en el habitáculo a estas velocidades apenas se percibe.

Opciones adicionales y modificaciones

Este motor es exclusivamente diésel (no es posible instalar GLP). Para quienes consideren que 200 CV no son suficientes para un vehículo tan pesado, el propulsor D4HB es una base excelente para un chiptuning “Stage 1”. Sin cambiar componentes de hardware ni comprometer la seguridad del propio motor, con una reprogramación se puede aumentar la potencia de forma segura hasta unos 230 a 240 CV, mientras que el par sube hasta 500-520 Nm. Esta modificación facilita aún más los adelantamientos en carretera y puede reducir ligeramente el consumo en ruta, siempre que el trabajo lo realice un centro de tuning profesional y de confianza. No obstante, hay que ser prudente por la caja de cambios, cuyo convertidor de par tiene sus propios límites de resistencia.

Cajas de cambio: Manual vs Automática

Debido al propio segmento de los vehículos en los que se monta, el motor D4HB se combina con mayor frecuencia, y en el caso del Palisade y el Grand Santa Fe casi exclusivamente, con caja de cambios automática (de 6 velocidades o la más moderna de 8). Las cajas manuales de 6 marchas son raras y se encuentran sobre todo en las versiones básicas del Santa Fe (DM) estándar.

Caja manual y volante bimasa

Si aun así se decide por la rara versión con caja manual, tenga en cuenta que este motor monta un volante bimasa (Dual Mass Flywheel) serio. Debido al enorme par motor, el volante soporta grandes esfuerzos. Cuando llega al final de su vida útil, los síntomas son fuertes vibraciones al ralentí, golpes y tirones al iniciar la marcha y un traqueteo metálico al apagar el motor. El precio del kit de embrague con volante bimasa es alto a muy alto (depende del mercado).

Caja automática (Wandler)

La caja automática que acompaña a este motor es una versión clásica con convertidor de par (Wandler). No dispone de volante bimasa ni embrague convencionales, lo que le evita esa avería costosa. Estas cajas automáticas han sido desarrolladas internamente (dentro del grupo Hyundai) y se consideran robustas y suaves en los cambios de marcha. Sin embargo, no son indestructibles.

Las averías más frecuentes de la caja automática se deben exclusivamente a la falta de mantenimiento. Si nota cambios de marcha bruscos (golpes al engranar “D” o “R”), salida de la marcha o vacilaciones al cambiar, suele ser señal de aceite sobrecalentado, lleno de limaduras, y de un bloque hidráulico dañado. Para que la caja automática dure tanto como el motor, es absolutamente obligatorio cambiar el aceite de la caja (con lavado) y el filtro cada 60.000 km. Si respeta esto, la caja funcionará sin problemas durante cientos de miles de kilómetros.

Compra de usados y conclusión

Comprar un SUV Hyundai de segunda mano con motor 2.2 CRDi puede ser una jugada fantástica si busca un coche potente, fiable y espacioso para largos viajes. A la hora de comprar, compruebe obligatoriamente lo siguiente:

  • Escuche el motor en frío: Abra el capó en el primer arranque de la mañana. Cualquier ruido similar al golpeteo de cadena o vibraciones extrañas en la parte delantera (polea del cigüeñal) son motivo para exigir una rebaja en el precio del vehículo.
  • Prueba de la caja de cambios: En conducción suave, la caja debe cambiar de marcha de forma imperceptible. Arranque y deténgase varias veces: si el coche da tirones hacia atrás o empuja bruscamente hacia delante, es probable que el bloque hidráulico de la caja esté en las últimas.
  • La diagnosis es obligatoria: No compre a ciegas. Conecte el coche a una máquina de diagnosis específica y compruebe el nivel de saturación del filtro DPF, el funcionamiento de los inyectores en tiempo real y si se han borrado errores relacionados con la válvula EGR.
  • Escape: El motor, sin el menor esfuerzo, debe subir a altas revoluciones en punto muerto. La aparición de humo negro, azul o blanco denso por el escape es una señal de alarma (inyectores, turbo, anticongelante).

¿Para quién está pensado? Este motor está diseñado para largos viajes por carreteras nacionales y autopistas. Si necesita un coche para ir a la playa con la familia, transportar carga y remolcar un remolque, el 2.2 CRDi es una elección fenomenal. Por el contrario, si planea utilizar este voluminoso SUV de dos toneladas solo en un régimen urbano de “para y arranca” hasta el supermercado o el trabajo (unos pocos kilómetros al día), se enfrentará a un consumo elevado y a inevitables y costosos problemas con los sistemas de emisiones (DPF, EGR). Para un uso correcto, este propulsor necesita carretera abierta para “respirar”.

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