El motor con denominación 306PS (conocido internamente como AJ126) es una auténtica delicia para los amantes de la conducción. Es interesante que este 3.0 V6 en realidad comparte bloque con el V8 5.0 más grande (AJ133), donde dos cilindros están “cegados” (cerrados). Se montó en una amplia gama de vehículos, desde el deportivo Jaguar F-Type, pasando por berlinas de lujo (XE, XF, XJ), hasta los grandes todoterrenos de la gama Land Rover (Range Rover, Range Rover Sport, Velar). A diferencia de la tendencia actual hacia los turbocompresores, este motor utiliza un compresor mecánico (supercharger), lo que le da un sonido agudo muy característico y una respuesta instantánea al pedal del acelerador.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2995 cc |
| Potencia | 250 kW (340 CV) |
| Par máximo | 450 Nm |
| Códigos de motor | 306PS / AJ126 |
| Tipo de inyección | Directa (GDI) |
| Sobrealimentación | Compresor mecánico (Supercharger) con intercooler |
Este motor utiliza cadena de distribución y no correa dentada. En las versiones más antiguas (anteriores al restyling), la distribución era uno de los puntos débiles. Los tensores de la cadena y los patines podían fallar prematuramente. El conductor lo nota como un traqueteo metálico o roce de metal con metal en la parte frontal del motor durante el arranque en frío. La “distribución completa” (sustitución del kit de cadena) no se hace en un intervalo fijo, sino cuando aparecen los primeros síntomas de estiramiento o a partir de unos 150.000 km. El coste de esta intervención es muy elevado (depende del mercado).
El problema más importante y potencialmente más peligroso de este motor es la fuga de refrigerante. El compresor se asienta en el llamado bloque en “V” del motor y, debajo de él, se encuentran los tubos plásticos del refrigerante (uniones en “Y”). Debido al calor extremo, el plástico se vuelve quebradizo con el tiempo y se agrieta. El conductor puede notar un olor dulzón a refrigerante, vapor bajo el capó o el testigo de nivel bajo de refrigerante. ¡Esto no se debe ignorar! El bloque de aluminio no tolera el sobrecalentamiento y conducir sin refrigerante garantiza la destrucción del motor.
Además, debido a la inyección directa, en las válvulas de admisión se produce una acumulación de carbonilla (depósitos de carbón). Los síntomas son un ralentí inestable y pérdida de prestaciones. La limpieza de válvulas (por ejemplo, mediante chorreado con cáscara de nuez) se recomienda cada 80.000 a 100.000 km.
En el motor caben aproximadamente 7,25 litros de aceite, y la recomendación de fábrica suele ser la graduación 5W-20 o 0W-20 (especificación para motores JLR). Aunque el fabricante marca intervalos de servicio muy largos, cualquiera que quiera conservar este motor cambiará el aceite como máximo cada 10.000 a 15.000 km.
En cuanto al consumo de aceite entre revisiones, por la propia naturaleza de un motor con compresor y sus altas temperaturas de funcionamiento, un consumo de alrededor de 0,2 a 0,5 litros cada 1.000 km se considera normal, aunque los motores en perfecto estado suelen consumir menos.
Al tratarse de un motor de gasolina, la sustitución de bujías es obligatoria. Se recomienda montar bujías de iridio originales, y el intervalo de cambio suele estar entre 80.000 y 100.000 km. Si nota “tirones” al acelerar (misfire), es el primer indicio de que las bujías (o las bobinas) han llegado al final de su vida útil.
El motor cuenta con inyección directa de gasolina. Los inyectores son, en general, duraderos, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Si un inyector falla, el motor funciona con menos cilindros, vibra y se enciende el testigo de “Check Engine”. La sustitución de inyectores es cara (depende del mercado). Además de los inyectores, a veces fallan también las bombas de alta presión de combustible (HPFP), de las cuales hay dos.
Este propulsor no lleva turbocompresor, sino un compresor Eaton Roots. El propio compresor tiene una larga vida útil, pero un problema típico lo causa la pieza que conecta la polea con los rotores del compresor (el llamado “supercharger isolator/coupler” o muelle de torsión). Cuando este muelle se desgasta, se oye un “golpeteo” o ruido metálico similar al de un reglaje de válvulas defectuoso al ralentí. La pieza en sí no es cara (depende del mercado), pero la mano de obra sí, porque hay que desmontar todo el compresor del motor.
Este motor es exclusivamente de gasolina. Por lo tanto, no lleva filtro de partículas DPF ni utiliza AdBlue. Existe un sistema de recirculación de vapores del cárter (válvula PCV) que puede causar problemas de vacío deficiente (lo que provoca mayor consumo de aceite y ralentí inestable), y la sustitución de las membranas del sistema PCV es una práctica preventiva habitual.
No espere un motor económico. El consumo real en ciudad ronda los 14 a 18 l/100 km, dependiendo del peso del vehículo y del estilo de conducción (un Jaguar XE consumirá notablemente menos en ciudad que un Range Rover). En carretera, el compresor trabaja con menos carga, por lo que el consumo puede bajar a unos muy razonables 9 a 11 l/100 km.
¿Es un motor “perezoso”? En absoluto. La mayor ventaja del compresor frente al turbo es que ofrece un gran par desde muy bajas revoluciones. El motor empuja de forma extremadamente lineal y mueve con facilidad incluso modelos pesados como el Range Rover Sport (más de 2 toneladas). En autopista es muy refinado. A 130 km/h, gracias a la caja automática de ocho velocidades, el régimen suele mantenerse en unos relajados 2.000 a 2.200 rpm (según el modelo concreto y el desarrollo final), lo que garantiza un gran confort en el habitáculo.
Debido al sistema de inyección directa en los cilindros a presión extremadamente alta, la instalación de GLP es muy compleja y muy cara (depende del mercado). Requiere equipos específicos que sigan inyectando cierto porcentaje de gasolina para refrigerar los inyectores. La recomendación de los mejores especialistas es: evite instalar GLP en este motor, ya que con frecuencia provoca daños permanentes y problemas de funcionamiento.
Esta es la modificación favorita de los propietarios del JLR 3.0 V6. Dado que comparte arquitectura con las versiones que salen de fábrica con 380 CV, este motor es muy agradecido para la reprogramación. Solo con una modificación de software (Stage 1), el motor puede alcanzar de forma segura unos 380 a 400 CV. Con modificaciones adicionales, que incluyen la instalación de una polea más pequeña para el compresor (para que gire más rápido) y una electrónica adecuada, suele llegarse a unos 430 CV sin comprometer de forma significativa la fiabilidad, siempre y cuando se refuerce el mantenimiento.
En el 95% de los casos en el mercado, este motor va asociado a la caja automática ZF 8HP (ocho velocidades). Probablemente sea una de las mejores cajas automáticas del mundo. En casos muy puntuales, solo en algunas versiones del Jaguar F-Type, también se ofreció una caja manual de seis velocidades de origen ZF.
Los modelos con cambio manual montan un volante bimasa. Si es necesario sustituir el kit de embrague y el volante bimasa en un cambio manual, el coste es muy elevado (depende del mercado), ya que se trata de un componente deportivo que rara vez se encuentra fuera de la red oficial.
Por otro lado, las cajas automáticas ZF no llevan un volante bimasa clásico, sino un convertidor de par hidrodinámico (wandler). Los fallos más frecuentes del automático son cambios bruscos o tirones al pasar de segunda a tercera, casi siempre como consecuencia de un mantenimiento deficiente.
Aunque algunos concesionarios afirman que el aceite de la caja dura “toda la vida” (Lifetime fill), los especialistas y el propio fabricante de la caja (ZF) insisten claramente en que es imprescindible el mantenimiento de la transmisión. El aceite de la caja automática, junto con el cárter integrado (donde se encuentra el filtro), debe cambiarse cada 80.000 a 100.000 km.
El motor 3.0 V6 Supercharged (340 CV) no es para conductores que busquen un vehículo económico y sin complicaciones para ir del punto A al punto B a diario. Este conjunto mecánico exige un propietario cuidadoso y proactivo, consciente del alto consumo de combustible y que no esté dispuesto a hacer concesiones en cuanto a un mantenimiento de calidad.
Si es un entusiasta, compra un F-Type para disfrutar los fines de semana, un lujoso XF para viajes rápidos por autopista, o un Range Rover en el que quiera potencia lineal y una banda sonora fantástica en lugar del ronroneo de un diésel, este motor le ofrecerá una experiencia de primer nivel, siempre que, nada más comprarlo, lo revise a fondo con un especialista de confianza y sustituya los componentes plásticos del sistema de refrigeración.
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