Cuando Jaguar Land Rover (JLR) decidió poner fin a la colaboración con Ford y el grupo PSA, vio la luz una familia completamente nueva y modular de motores bajo el nombre Ingenium. En este artículo nos centramos en la variante diésel de dos litros más potente, con código 204DTA. Con unos impresionantes 240 CV y 500 Nm de par, a este motor se le encomendó la tarea de mover prácticamente toda la gama del fabricante británico: desde elegantes berlinas como el Jaguar XE y XF, hasta grandes todoterrenos de siete plazas como el Land Rover Discovery V.
Sobre el papel, este propulsor es una obra de ingeniería, diseñado para ofrecer prestaciones de un V6 con el consumo de un cuatro cilindros. Sin embargo, la experiencia en las carreteras europeas ha demostrado que la alta tecnología conlleva serios compromisos en lo que respecta a la fiabilidad y a los costes de explotación.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1999 cc |
| Potencia | 177 kW (240 CV) |
| Par máximo | 500 Nm |
| Códigos de motor | 204DTA (Ingenium) |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyectores piezoeléctricos) |
| Sobrealimentación | Bi-turbo (dos turbocompresores secuenciales), intercooler |
A diferencia de motores más antiguos que utilizaban correa dentada, el Ingenium 204DTA emplea cadena de distribución. En teoría, la cadena debería durar lo mismo que el motor, por lo que no se contempla una “distribución completa” clásica según los intervalos de fábrica. Sin embargo, la práctica es muy distinta. La cadena tiende a estirarse y los patines se desgastan prematuramente. El mayor problema para propietarios y mecánicos es que la cadena se encuentra en la parte trasera del motor (orientada hacia el habitáculo). Para sustituirla, a menudo es necesario extraer todo el motor del vehículo o desmontar la caja de cambios, lo que hace que la mano de obra sea extremadamente cara. El cambio de cadena suele ser necesario entre los 100.000 y 150.000 km, y los síntomas son un claro traqueteo y ruidos metálicos al arrancar en frío. Esta intervención es muy cara (Depende del mercado).
En este motor caben unos 7,25 litros de aceite, y la única graduación correcta es 0W-30 que cumpla estrictamente la especificación JLR (STJLR.03.5007). La verdadera pesadilla de este motor no es el consumo de aceite clásico, sino lo contrario: el aumento del nivel de aceite en el cárter. ¿Por qué ocurre esto? Debido a la arquitectura del motor y al modo en que se realiza la regeneración del filtro DPF (inyectando gasóleo adicional en el tiempo de escape), el gasóleo no quemado se escurre por las paredes de los cilindros y acaba en el cárter, diluyendo el aceite del motor. Esto provoca una caída drástica de las propiedades lubricantes, lo que destruye la cigüeñal, los cojinetes y los turbocompresores. Es normal que el motor no consuma aceite o consuma muy poco, pero si nota que el nivel en la varilla aumenta, ¡vaya inmediatamente al taller!
El sistema de inyección se basa en sofisticados inyectores piezoeléctricos. Su vida útil en general es buena y supera los 200.000 km si se utiliza combustible de calidad. Un combustible sucio puede dañarlos antes de tiempo. Los síntomas de inyectores defectuosos son un ralentí inestable, aumento del humo negro (que el DPF enmascara hasta que se obstruye) y un mayor consumo. Dado que se trata de inyectores piezoeléctricos, su reparación a menudo es imposible o poco rentable, por lo que se sustituyen por nuevos, lo que resulta caro (Depende del mercado).
La cifra de 240 CV en este motor de dos litros se debe principalmente al sistema bi-turbo secuencial (dos turbocompresores: uno pequeño para bajas revoluciones y otro más grande para altas). Esto elimina el “turbo lag” y ofrece un empuje constante. Su vida útil depende en gran medida de la calidad del aceite. Si se produce la mencionada dilución del aceite con gasóleo, los ejes de los turbos se quedan sin la lubricación adecuada, lo que lleva a un fallo catastrófico. El silbido al acelerar y la pérdida de potencia son los primeros síntomas. La sustitución o reparación de los dos turbos es muy cara (Depende del mercado).
Como motor que cumple la estricta normativa Euro 6, el 204DTA equipa filtro DPF, válvula EGR y catalizador SCR con sistema AdBlue. Los tres sistemas resultan muy problemáticos si el vehículo se usa mayoritariamente en ciudad. La válvula EGR se llena de hollín y se atasca, mientras que el filtro DPF se satura rápidamente debido a la gran cantidad de partículas que produce este motor tan exigido.
El sistema AdBlue tiene sus propios problemas. La bomba de AdBlue y el calentador del depósito suelen fallar por la cristalización del fluido. Cuando el sistema detecta un fallo, la centralita permite recorrer solo un número limitado de kilómetros antes de bloquear por completo el arranque del motor. La reparación de estos componentes es cara (Depende del mercado), y es obligatorio rellenar regularmente con AdBlue de calidad.
Con sus enormes 500 Nm de par, este motor no es perezoso en absoluto, ni siquiera en “pesos pesados” como el Land Rover Discovery V (que supera las dos toneladas). El coche empuja con mucha fuerza desde bajas revoluciones gracias al turbo más pequeño.
El consumo real depende drásticamente de la carrocería. En las berlinas (Jaguar XE, XF), el consumo urbano ronda los 7,5 a 9 l/100 km. Sin embargo, en los SUV y todoterrenos (F-Pace, Discovery), debido a la gran masa, los neumáticos anchos y la tracción 4WD, el consumo en ciudad sube fácilmente de 9,5 hasta más de 11 l/100 km.
En autopista este propulsor brilla. Asociado a modernas cajas automáticas de ocho o nueve velocidades, a 130 km/h el motor gira a unas relajadas 1.800 a 2.000 rpm. En esas condiciones, el consumo se sitúa en torno a 6,5 a 8 l/100 km (según la aerodinámica del vehículo), el ruido en el habitáculo es mínimo y las reservas de potencia para adelantar son abundantes.
En cuanto al aumento de potencia (Stage 1 chiptuning), el potencial existe. Con una optimización de software, la potencia puede subir de 240 CV a unos 270–280 CV, y el par a unos impresionantes 550–570 Nm. Sin embargo, desde un punto de vista técnico, no se recomienda. Los 240 CV de serie que se extraen de un bloque de dos litros ya suponen una carga térmica y mecánica enorme. Debido a los problemas inherentes con la cadena más débil, el DPF y los turbos, aumentar aún más la presión de soplado y la inyección puede acelerar la avería de forma exponencial. Si desea más potencia, es mejor buscar las versiones diésel 3.0 V6 de estos modelos.
En los modelos mencionados en las especificaciones, este motor viene exclusivamente con cajas de cambios automáticas (generalmente con tracción a las cuatro ruedas - AWD). Según la disposición del motor (longitudinal o transversal), se instalan cajas de alto nivel. En los motores montados longitudinalmente (Jaguar XE, XF, F-Pace) se utiliza la conocida ZF 8HP (ocho velocidades). En los montados transversalmente (E-Pace, Evoque, Discovery Sport) se instala la ZF de nueve velocidades (o una variante Aisin).
Dado que se trata de cajas automáticas clásicas, estos modelos no tienen el típico volante bimasa con embrague que se ve en los cambios manuales, sino que utilizan un convertidor de par (acoplador hidráulico).
Las averías más frecuentes de la caja automática se deben exclusivamente a la falta de mantenimiento. El fabricante del coche suele indicar que el aceite de la caja es “de por vida” (Lifetime), pero esto es un error de ingeniería. El fabricante de la caja (ZF) exige de forma estricta cambiar el aceite y el cárter con filtro cada 80.000 a 100.000 km. Si se ignora este mantenimiento, aparecen cambios de marcha bruscos, tirones al engranar “D” o “R”, e incluso el fallo completo de la mecatrónica, cuya reparación es cara (Depende del mercado).
Comprar un coche de segunda mano con el motor 204DTA exige cabeza fría y llevar con usted a un buen mecánico con equipo de diagnosis:
El motor Ingenium 204DTA (240 CV) es un arma de doble filo. En marcha es fantástico: potente, silencioso en autopista, perfectamente combinado con la caja automática y extremadamente capaz de mover grandes SUV premium. Por otro lado, no está hecho para la conducción urbana y no perdona un mantenimiento deficiente.
¿A quién va dirigido? Este motor es ideal para directivos, profesionales y familias que recorren miles de kilómetros al mes por carretera abierta y disponen de presupuesto para un mantenimiento preventivo regular en talleres especializados. Si necesita el coche para desplazarse de semáforo en semáforo por ciudad, es mejor que descarte este motor, porque los problemas con el DPF, la cadena y la dilución del aceite le supondrán un gasto económico considerable.
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