Cuando Mercedes-Benz pasó a la arquitectura de tracción delantera (con motor colocado en posición transversal) para su clase compacta, nació la serie de motores M 270. La versión específica con denominación interna M 270.910, con cilindrada de 1,6 litros y potencia de 122 CV (90 kW), representa el motor de gasolina básico en modelos como la Clase A (W176), Clase B (W246), el atractivo CLA (C117/X117) y el crossover GLA (X156). Es interesante que este motor también se encuentra bajo el capó del Infiniti Q30 1.6, que a nivel mecánico comparte por completo el ADN con la Clase A de Mercedes.
Es un motor concebido para ofrecer la suavidad de un gasolina con un par motor a bajas revoluciones similar al de un diésel, gracias al moderno turbocompresor. Los modelos BlueEFFICIENCY incorporan pequeños cambios aerodinámicos y de software para reducir las emisiones, pero en esencia, el corazón del coche es idéntico.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1595 cc (1,6 l) |
| Potencia | 90 kW (122 CV) a 5000 rpm |
| Par motor | 200 Nm entre 1250 y 4000 rpm |
| Código de motor | M 270.910 |
| Tipo de inyección | Inyección directa (CGI) |
| Sobrealimentación | Turbocompresor (IHI) + Intercooler |
| Accionamiento de los árboles de levas | Cadena |
Una de las primeras preguntas que se hace cualquier comprador es qué acciona los árboles de levas. El motor M 270.910 utiliza cadena de distribución. A nivel de diseño, la cadena está pensada para durar lo mismo que el motor, por lo que no existe un intervalo fijo de “distribución” en el sentido de cambiar una correa dentada. Sin embargo, en la práctica se ha visto que, sobre todo en los modelos anteriores al restyling (hasta 2015), la cadena puede estirarse alrededor de los 120.000 a 150.000 km. El síntoma de este problema es un marcado traqueteo metálico en el arranque en frío (el llamado cold start rattle). Si el conductor ignora este ruido, puede llegar a producirse un salto de la cadena y una avería grave en válvulas y cigüeñal.
En cuanto al mantenimiento periódico (cambio de aceite y filtros), este motor lleva aproximadamente 5,8 litros de aceite de motor. Se recomienda exclusivamente aceite sintético de gradación 5W-30 o 5W-40 que cumpla la estricta norma de Mercedes MB 229.5. El motor tiende a un ligero consumo de aceite, especialmente si se conduce de forma más agresiva. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera totalmente normal, pero todo lo que supere esta cifra indica debilitamiento de los segmentos o un problema con la válvula PCV (separador de vapores de aceite). El aceite debe cambiarse como máximo cada 15.000 km o una vez al año.
Al tratarse de un motor de gasolina con inyección directa, las temperaturas de funcionamiento y las presiones en el cilindro son altas. Por ello, las bujías deben cambiarse cada 60.000 km. Saltarse este intervalo sobrecarga drásticamente las bobinas de encendido, que debido a fugas de corriente fallarán rápidamente, dejando el motor funcionando en tres cilindros (notarás fuertes tirones del motor y el testigo Check Engine encendido).
Entre las demás averías habituales destaca el termostato. Suele quedarse atascado en posición abierta, de modo que en invierno el motor no alcanza la temperatura de servicio de 90 °C, lo que aumenta el consumo de combustible y el desgaste de los componentes.
Dado que se trata de un gasolina turbo, el sistema de inyección es extremadamente complejo. Se utilizan inyectores piezoeléctricos y de solenoide de alta presión. En general no dan problemas si se utiliza combustible de calidad, pero la inyección directa conlleva un defecto sistémico: la acumulación de hollín en las válvulas de admisión (carbon buildup). Como el combustible no lava las válvulas en su camino hacia el cilindro, después de 100.000 km las válvulas se cubren de depósitos, lo que provoca un ralentí inestable y pérdida de prestaciones. Es necesario realizar una limpieza preventiva de las válvulas (el llamado walnut blasting). El precio de esta intervención varía, pero en general se considera un procedimiento rutinario en los gasolina modernos y no es excesivamente caro (depende del mercado).
Este modelo no tiene filtro DPF ni sistema AdBlue, ya que se trata de un motor de gasolina, lo que significa que no tendrás los costosos problemas típicos de los diésel modernos (filtros obstruidos en trayectos urbanos, problemas con sensores NOx). En cuanto a la válvula EGR en el sentido clásico, este motor logra la recirculación de gases principalmente mediante la apertura variable de las válvulas (sistema VVT), por lo que no existe una pieza física que se obstruya de la forma en que estamos acostumbrados en los diésel.
El turbocompresor es de configuración mono-turbo (fabricante IHI) y se considera muy duradero. Con cambios de aceite regulares, su vida útil supera sin problemas los 200.000 km. No obstante, puede aparecer holgura en el eje de la válvula wastegate, lo que se traduce en un traqueteo metálico al soltar el acelerador y una ligera pérdida de potencia.
Con 122 CV y 200 Nm de par disponibles ya desde unas escasas 1250 rpm, este motor transmite la sensación de ser más potente de lo que dicen los papeles. En modelos ligeros como la Clase A, el motor es bastante vivo y totalmente adecuado para el uso diario. Ahora bien, ¿es “perezoso”? Si lo montas en una carrocería crossover como el GLA y lo cargas para viajar, notarás claramente la falta de empuje al adelantar en carreteras de montaña, porque el peso pasa factura.
El consumo es un arma de doble filo. En carretera y vías secundarias, el motor es extremadamente ahorrador. En autopista, gracias a las relaciones largas de la caja de cambios, a 130 km/h el motor gira a unas muy relajadas ~2500 rpm (en séptima velocidad con el automático), con un consumo excelente de 6,0 a 6,5 l/100 km. Sin embargo, en conducción urbana con tráfico denso, especialmente en invierno, el consumo real rara vez baja de 8 l/100 km, y en modelos más pesados (Clase B y GLA) sube fácilmente a 9–10 l/100 km.
Muchos propietarios de gasolina se plantean instalar GLP. En el caso del M 270.910, la instalación de gas (GLP) no es rentable y en general no se recomienda. Debido al sistema de inyección directa, los equipos de gas estándar no funcionan. Se necesita un sistema especializado de inyección de gas en fase líquida que utilice los inyectores originales del motor, o un sistema que inyecte constantemente un determinado porcentaje de gasolina para refrigerar los inyectores de gasolina. Estos equipos son muy caros (depende del mercado) y la rentabilidad del ahorro suele perderse.
Por otro lado, este motor es el “santo grial” para el chiptuning (Stage 1). Desde el punto de vista mecánico, este motor es completamente idéntico a la versión más potente del M 270 que se monta en los modelos con denominación “200” (donde entrega 156 CV). La diferencia está únicamente en el software del mapa motor. Por ello, este motor se puede reprogramar de forma muy segura y fiable hasta unos 150–160 CV, mientras que el par aumenta hasta 250–280 Nm. Tras esta modificación, el carácter del motor cambia por completo, se vuelve mucho más ágil y, con una conducción normal, el consumo se mantiene igual o incluso baja ligeramente.
Con este motor se ofrecen dos tipos de caja de cambios: una manual clásica de 6 velocidades y un automático de doble embrague de 7 velocidades denominado 7G-DCT.
Si eliges la caja manual, debes tener en cuenta que viene asociada a un volante bimasa. En un gasolina, el volante bimasa sufre menos vibraciones que en un diésel y puede durar mucho tiempo, pero cuando llega el momento de sustituir todo el conjunto de embrague y bimasa, el coste es elevado o muy elevado (depende del mercado). La parte mecánica de la caja manual en sí es prácticamente indestructible.
La caja automática 7G-DCT es una opción mucho más popular y encaja perfectamente con el carácter de este motor. Sin embargo, requiere un mantenimiento estricto. El aceite y el filtro de esta caja deben cambiarse obligatoriamente cada 60.000 km (en las versiones más recientes el fabricante amplió el intervalo a 100.000 km, pero los especialistas siguen insistiendo en los 60.000 por prevención). Si no se realiza el mantenimiento, se produce contaminación del bloque hidráulico (mecatrónica). Las averías de la mecatrónica se manifiestan con tirones al engranar “D” o “R”, cambios de marcha bruscos y saltos de marchas. La sustitución del conjunto de embragues en la 7G-DCT (que suele tocar entre 150.000 y 200.000 km debido a la conducción urbana) es una intervención muy costosa (depende del mercado).
Al buscar un coche de segunda mano con motor M 270.910, la prioridad absoluta debe ser la siguiente:
Conclusión: ¿Para quién es este motor?
El Mercedes M 270.910 (1.6 122 CV) es un excelente motor “de acceso” al segmento premium. Es ideal para conductores que recorren kilometrajes moderados (principalmente ciudad y algo de carretera/autopista) y que quieren un propulsor fiable sin los problemas de los diésel con filtros DPF. Gracias a su extraordinario potencial para una reprogramación ligera y segura, es una compra más inteligente que el más caro “A 200” para los entusiastas. Solo hay que tener en cuenta que la estrella en el capó también marca el precio de los componentes de suspensión y frenos, por lo que siempre conviene reservar presupuesto para un mantenimiento posventa de calidad.
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