El motor con código M 271.860 representa una evolución importante de la conocida familia de motores de gasolina de cuatro cilindros M 271 de Mercedes. Mientras que las generaciones anteriores (presentes en modelos más antiguos) utilizaban compresor mecánico (Kompressor) e inyección indirecta, esta versión aporta dos innovaciones clave: turbocompresor e inyección directa de gasolina (CGI - Stratified Charged Gasoline Injection).
Con 184 CV y un par máximo de 270 Nm disponible ya desde bajas revoluciones, este motor se montó en los modelos restyling de la Clase C (W204, S204, C204) y de la Clase E (W212, S212, A207, C207) en el periodo en el que Mercedes impulsaba la estrategia "BlueEFFICIENCY" para reducir las emisiones de gases de escape y el consumo de combustible. Aunque ofrece un funcionamiento suave y una potencia sólida, este motor esconde varios defectos de diseño serios que pueden salir muy caros a cualquier propietario de un usado si se descuidan.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1796 cc |
| Potencia | 135 kW (184 CV) |
| Par máximo | 270 Nm |
| Códigos de motor | M 271.860 (M271 DE 18 AL) |
| Tipo de inyección | Inyección directa (CGI) |
| Tipo de sobrealimentación | Turbocompresor con intercooler |
| Accionamiento de los árboles de levas | Cadena (simple) |
El motor M 271.860 lleva cadena de distribución, y esa es a la vez su mayor talón de Aquiles. Mercedes montó en este motor una cadena simple (similar a la de una bicicleta) bastante propensa a estirarse. En el libro de mantenimiento no existe un “cambio de distribución” clásico con intervalo fijo (como en el caso de la correa), pero la experiencia de los mecánicos dice otra cosa: normalmente es necesario sustituir todo el sistema de distribución entre los 80.000 y 120.000 km.
Revisión detallada de los problemas más caros y habituales:
En el motor caben unos 5,5 litros de aceite. Se recomienda aceite sintético de viscosidad 5W-30 o 5W-40 que cumpla las normas Mercedes MB 229.3 o MB 229.5. Es obligatorio cambiar el aceite cada 10.000 a 15.000 km como máximo (no esperar los 25.000 km que marca la fábrica), ya que un aceite fresco y buena presión protegen directamente la cadena y los variadores.
En cuanto al consumo de aceite, el motor suele gastar alrededor de 0,5 a 1 litro cada 10.000 km, lo que se considera totalmente normal. Si el consumo supera 0,5 litros cada 1.000 km, indica un problema con los segmentos de los pistones, retenes de válvulas o fugas en el turbo.
Al ser un gasolina con inyección directa y turbocompresor, las temperaturas de trabajo son altas. Las bujías de iridio o platino se cambian cada 60.000 km. Ignorar este intervalo puede provocar la avería de las bobinas (cada bujía tiene la suya) y un funcionamiento irregular del motor (tirones, “misfire”).
Si el motor va asociado a una caja de cambios manual, sí, lleva volante bimasa. Su vida útil depende del estilo de conducción, pero normalmente supera los 150.000 km. En las versiones con cambio automático, la función del volante la realiza el convertidor de par, por lo que no hay un bimasa clásico.
Se trata de un motor CGI (Charged Gasoline Injection) con inyectores de alta presión que pulverizan el combustible directamente en el cilindro. Los inyectores son relativamente fiables, pero muy sensibles a la mala calidad de la gasolina. La suciedad en los inyectores se manifiesta con un ralentí inestable y peor respuesta al acelerador. Además, como en todos los motores de inyección directa, con el tiempo se acumula carbonilla en las válvulas de admisión porque el combustible no las lava (solo entra aire por la admisión). Se recomienda limpiar las válvulas mediante chorreado con cáscara de nuez (walnut blasting) aproximadamente cada 150.000 km.
Este motor utiliza un solo turbocompresor y, en general, se ha mostrado como un conjunto muy fiable. La vida útil del turbo suele superar los 200.000 a 250.000 km sin necesidad de reparación, siempre que se cambie el aceite a tiempo y no se apague el motor de golpe tras una conducción agresiva por autopista (para permitir que el turbo se enfríe).
Al tratarse de un motor de gasolina, este modelo no lleva filtro DPF ni sistema AdBlue (reservados para los diésel). Tampoco tiene una válvula EGR externa clásica que requiera limpieza periódica; la recirculación de gases de escape se realiza internamente, mediante el solapamiento de las fases de apertura de las válvulas con ayuda del sistema VVT (variadores de fase).
Aunque la denominación "BlueEFFICIENCY" sugiere un consumo bajo, la carrocería pesada pasa factura. En conducción urbana el consumo se sitúa entre 10 y 12 l/100 km, dependiendo del tráfico y de la “pesadez” del pie derecho. En carretera convencional baja hasta unos 6,5 a 7 l/100 km.
El motor no es en absoluto perezoso. Con 184 CV y 270 Nm (disponibles aproximadamente entre 1.800 y 4.600 rpm), este motor ofrece una elasticidad propia de los turbodiésel modernos, pero con un rango de revoluciones más amplio y el funcionamiento más silencioso de un gasolina. Mueve con facilidad la pesada Clase E (W212) y es más que suficiente para el uso diario y adelantamientos seguros.
En autopista el motor es silencioso, rueda con suavidad y la insonorización es excelente. A una velocidad de 130 km/h:
- Con la antigua caja 5G-TRONIC las revoluciones se sitúan en torno a 2.600 rpm.
- Con la más moderna 7G-TRONIC PLUS las revoluciones bajan a unos 2.100 - 2.300 rpm, lo que reduce drásticamente el ruido en el habitáculo y baja el consumo en autopista hasta unos 7,5 - 8 l/100 km.
Aunque en las generaciones anteriores de este motor (con compresor) la instalación de GLP era algo rutinario y barato, en el 1.8 CGI no suele ser rentable en la mayoría de los casos. Debido a la inyección directa, los inyectores de gasolina están situados dentro del cilindro y deben pulverizar constantemente una pequeña cantidad de gasolina para no sobrecalentarse y fundirse. Por ello, un equipo de GLP convencional consume tanto gas como gasolina (por ejemplo, 80% gas, 20% gasolina). Existen equipos especializados para inyectar gas licuado directamente a través de los inyectores de gasolina, pero los costes de instalación son: caros a muy caros (depende del mercado).
Los motores turbo “adoran” la reprogramación. Con una optimización de software (Stage 1) del M 271.860 se pueden obtener de forma segura unos 210 a 220 CV, mientras que el par sube a unos impresionantes 320 a 350 Nm. El motor y el turbo tienen de fábrica suficiente margen para soportar este aumento sin sacrificar fiabilidad, siempre que la cadena de distribución esté en perfecto estado antes de la reprogramación.
Según el año y el equipamiento, este motor se combinaba con tres tipos de caja de cambios:
En las cajas manuales se debería cambiar el aceite de forma preventiva a los 100.000 km. En las cajas automáticas (tanto 5G como 7G) el mantenimiento es obligatorio cada 60.000 km. El servicio incluye vaciado del aceite usado, cambio del filtro, limpieza de los imanes del cárter y llenado con aceite ATF original según especificación. No olvide que en los automáticos también se debe enjuagar el convertidor de par durante el servicio.
Al examinar un coche de segunda mano con este motor, los siguientes pasos son imprescindibles:
El Mercedes-Benz M 271.860 es un motor muy agradable de conducir. Suave, silencioso y con mucha potencia disponible al pisar el acelerador. Es una excelente alternativa para quienes recorren menos de 15.000 km al año y no quieren los posibles problemas que conllevan los diésel modernos (DPF, AdBlue y válvulas EGR en conducción urbana).
Sin embargo, este no es un motor en el que se pueda ahorrar en mantenimiento. Si compra un coche usado sin factura reciente de cambio de cadena y variadores, baje obligatoriamente el precio en el importe de una distribución completa justo después de la compra. Con cambios de aceite cada 10.000 km y el problema de la distribución resuelto, se trata de un propulsor resistente y duradero.
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