Cuando Mercedes-Benz presentó el motor de gasolina turbo de dos litros con la denominación M 274.920, los mecánicos de toda Europa respiraron aliviados. Su predecesor, el M 271, quedó marcado por los catastróficos problemas de alargamiento de la cadena y desgaste de los engranajes de los árboles de levas. El M 274 fue diseñado con el objetivo de devolver la confianza en los motores de gasolina de cuatro cilindros de Mercedes. Se montaba longitudinalmente en una amplia gama de vehículos, desde la ágil Clase C (W205), pasando por elegantes coupés y cabrios, hasta la pesada Clase E (W212 restyling y W213) y SUV como el GLK. Este motor representa un equilibrio ideal entre un consumo razonable y una potencia más que suficiente para adelantamientos fluidos, lo que lo convierte en una de las opciones más buscadas en el mercado de segunda mano hoy en día.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Código de motor | M 274.920 |
| Cilindrada | 1991 cc |
| Potencia | 135 kW (184 CV) |
| Par motor | 300 Nm |
| Tipo de combustible | Gasolina |
| Inyección | Inyección directa (inyectores piezoeléctricos) |
| Sistema de sobrealimentación | Turbo (IHI) con intercooler |
| Distribución | Cadena |
Como corresponde a un propulsor serio, este motor utiliza cadena para accionar el sistema de distribución. La cadena es más robusta y considerablemente más duradera que en generaciones anteriores. Por ello, no existe un intervalo estrictamente fijado para el mantenimiento mayor. El cambio de cadena y tensores asociados se realiza según necesidad, normalmente cuando el motor comienza a sonar a traqueteo en el primer arranque en frío de la mañana (por lo general entre 150.000 y 200.000 km). El coste de la sustitución de la distribución puede calificarse de elevado (depende del mercado).
Aunque en general es fiable, el M 274 tiene sus “manías” específicas:
En este motor caben unos 6,5 litros de aceite (según el filtro y el cárter en los distintos modelos). Se recomienda aceite sintético completo de grado 5W-30 o 5W-40 que cumpla la exigente norma de Mercedes MB 229.5. El aceite debe cambiarse cada 10.000 y como máximo cada 15.000 km, especialmente si el coche circula mayoritariamente en ciudad.
En cuanto al consumo de aceite entre servicios, se tolera un consumo mínimo. Una pérdida de 0,5 litros cada 10.000 km es totalmente normal en motores turbo modernos. Sin embargo, si el motor consume más de 1 litro cada pocos miles de kilómetros, indica un problema con los segmentos, una válvula PCV defectuosa o un turbocompresor desgastado.
Como en cualquier gasolina con inyección directa, las bujías se cambian cada 60.000 km. Saltarse este intervalo provoca sobrecarga y fallo de las bobinas, lo que puede causar tirones en la marcha (misfire).
El sistema de inyección utiliza avanzados inyectores piezoeléctricos para la inyección directa de gasolina en los cilindros a alta presión. Los inyectores rara vez fallan mecánicamente, pero son sensibles a la mala calidad del combustible. Un problema mucho más importante derivado de la inyección directa es la acumulación de hollín (depósitos de carbono) en las válvulas de admisión, ya que la gasolina ya no las limpia al pasar. En torno a los 100.000 km se recomienda realizar un “walnut blasting” (limpieza con cáscara de nuez) del colector de admisión para recuperar la suavidad de funcionamiento y la potencia original.
El motor dispone de un único turbocompresor (del fabricante IHI) integrado en el colector de escape. Su vida útil depende en gran medida del estilo de conducción y de la regularidad en el cambio de aceite. Con un mantenimiento adecuado (dejando enfriar el turbo tras una conducción agresiva), el turbocompresor supera sin problemas los 200.000 km. A veces el problema lo causa la válvula “wastegate” del actuador del turbo, que se queda atascada, provocando pérdida de potencia y la entrada del coche en “modo emergencia” (limp mode).
Dado que se trata de un motor de gasolina, no lleva filtro de partículas diésel (DPF) ni sistema AdBlue. Las revisiones más modernas posteriores a 2018 (según la norma Euro) pueden equipar GPF (Gasoline Particulate Filter), pero este no causa ni de lejos tantos quebraderos de cabeza en conducción urbana como un DPF diésel. La válvula EGR como componente clásico se avería rara vez, ya que la recirculación de gases en este motor se gestiona principalmente mediante el solapamiento de válvulas a través de los variadores de fase.
Este propulsor ofrece un par impresionante de 300 Nm disponible ya desde 1.200 rpm. Por ello, muchos lo comparan con un diésel en cuanto a elasticidad.
¿Es un motor “perezoso”? En la Clase C (W205), este motor hace que el coche sea muy vivo y rápido. En la más pesada Clase E (W213) o en el SUV GLK, la sensación de aceleración es más suave, pero en ningún caso puede calificarse de lento. Representa el mínimo absoluto para una berlina de lujo como la Clase E, donde cumple correctamente su función, aunque sin pretensiones deportivas.
Consumo real:
¿Merece la pena instalar GLP? En resumen: no se recomienda. Debido a la inyección directa de combustible en el cilindro (los inyectores deben refrigerarse constantemente con gasolina), un sistema clásico de GLP secuencial no es viable. Es necesario instalar sistemas que inyecten gas licuado o mezclen gasolina y gas, lo que resulta extremadamente caro (depende del mercado). La inversión solo compensa a quienes recorren kilometrajes muy elevados.
Reprogramación (Stage 1): Este motor es una joya para los preparadores. Dado que Mercedes ofrece el mismo hardware de motor (M274) también en la versión 250 (que de fábrica tiene 211 CV), la variante de 184 CV está “capada” únicamente por software. Una buena reprogramación Stage 1 puede aumentar con seguridad la potencia a 220–240 CV y el par a unos 380 Nm. Gracias a este margen de resistencia de los componentes, la reprogramación es muy recomendable si busca una respuesta más viva al acelerador sin reducir de forma drástica la vida útil del motor.
Este motor se ofrecía con varias opciones de transmisión, y el tipo de cambio modifica drásticamente la experiencia de conducción:
Al valorar un coche de segunda mano con motor M 274, es fundamental seguir los siguientes pasos antes de firmar el contrato:
Conclusión final: ¿Para quién es?
El M 274.920 de 184 CV es un producto excelente y maduro salido de Stuttgart. Está libre de los problemas “infantiles” que aquejaron a sus predecesores, pero exige un mantenimiento impecable y nada barato. No es un motor que tolere “posponer la revisión para el mes que viene”. Está pensado para conductores que buscan el máximo confort y silencio de un gasolina, circulan mayoritariamente por ciudad y autopista y quieren evitar las posibles averías astronómicas del filtro DPF y del sistema AdBlue de los diésel modernos. Si encuentra una unidad con historial de mantenimiento completo y, a ser posible, con cambio automático 9G, obtendrá una experiencia de conducción premium en el pleno sentido de la palabra.
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