Cuando se menciona un motor diésel de Mercedes de principios del siglo XXI, probablemente se piense en el famoso bloque de 2,1 litros. La denominación OM 651.921 se esconde bajo el capó de los modelos de la Clase C (generación W205, incluyendo familiar, coupé y cabrio), así como en el popular GLC Coupé (C253). Este motor es una auténtica “bestia de trabajo” de Stuttgart. Aunque la cilindrada es de 2143 cc, comercialmente se conoce como 220d. En esta variante entrega 125 kW (170 CV) y unos contundentes 400 Nm de par motor. Gracias a su diseño, ofrece un equilibrio ideal entre prestaciones suficientes para carrocerías más pesadas y bajas emisiones de escape, motivo por el cual fue un auténtico éxito en el mercado europeo tanto entre flotas como entre compradores particulares.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2143 cc |
| Potencia | 125 kW (170 CV) |
| Par motor | 400 Nm |
| Código de motor | OM 651.921 |
| Tipo de combustible | Diésel |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyección directa) |
| Tipo de sobrealimentación | BiTurbo (dos turbocompresores) con intercooler |
Si está pensando en este motor, la primera pregunta de cualquier conductor experimentado será sobre el sistema de distribución. El OM 651 utiliza cadena de distribución para accionar los árboles de levas. Lo que lo hace particular es su ubicación: se encuentra en la parte trasera del motor, hacia la caja de cambios. Por ello, su sustitución es complicada y requiere extraer el motor o desmontar por completo la caja de cambios, lo que incrementa notablemente el coste de mano de obra. El coste del cambio de cadena oscila entre 800 y 1.500 EUR (según el mercado).
La buena noticia es que la versión OM 651.921, montada en la serie 205, se ha librado de los “fallos de juventud” de los modelos anteriores (como el W204). La cadena ha demostrado ser más resistente, aunque se recomienda una revisión preventiva alrededor de los 200.000 km. Si en un arranque en frío escucha un traqueteo metálico que dura unos segundos, es un síntoma claro de que el tensor de la cadena ha cedido o de que la cadena se ha estirado. En cuanto al “gran servicio”, este no incluye el cambio de cadena en un intervalo exacto, sino que alrededor de los 150.000 km se sustituyen la bomba de agua, la correa auxiliar con rodillos y tensores.
En lo referente a la lubricación, este motor lleva aproximadamente 6,5 litros de aceite. Se recomienda encarecidamente el uso de aceite totalmente sintético de grado 5W-30 o 5W-40 que cumpla las normas Mercedes MB 229.51 o 229.52 (especialmente importante por el filtro DPF). No es un motor “tragón” de aceite. El consumo entre servicios (cada 15.000 km) suele ser mínimo, y hasta 1 litro en ese intervalo se considera normal. Si el motor consume más, el problema suele estar en turbos desgastados o en una ventilación deficiente del cárter (válvula PCV).
Las primeras versiones del OM 651 se hicieron famosas por las boquillas Delphi Piezo. Sin embargo, en la versión 651.921 (generación a partir de 2014), Mercedes solucionó este problema pasando a inyectores solenoides más robustos o a inyectores Piezo mejorados. Los inyectores de este modelo rara vez fallan antes de los 250.000 km, salvo en casos de repostar combustible de mala calidad de forma continuada. Los síntomas de fallo incluyen ralentí irregular, aumento de humo negro y dificultades de arranque. La reparación o sustitución de inyectores puede ser un gasto elevado (según el mercado).
Este bloque respira gracias a dos turbocompresores (sistema BiTurbo). El turbo pequeño entra en acción a bajas revoluciones para eliminar el “turbo lag”, mientras que el más grande se activa a regímenes superiores. La mecánica de las turbinas y sus cojinetes es muy duradera. La experiencia demuestra que los problemas rara vez los causan los turbos en sí, sino la periferia: actuadores, sensores de presión (sensor MAP) o manguitos del intercooler que se agrietan por la alta presión. Si el coche pierde potencia (modo “Limp”), lo primero que hay que revisar son los manguitos y los vacuómetros.
Como cualquier diésel europeo moderno, el OM 651 sufre si se utiliza exclusivamente en atascos urbanos con conducción de parar y arrancar. La válvula EGR tiende a acumular hollín. Su limpieza periódica es imprescindible. El filtro DPF está bien dimensionado y rara vez se obstruye de forma permanente, siempre que el coche circule con regularidad por carretera abierta para completar las regeneraciones. La temperatura de los gases de escape debe superar los 600 °C durante la regeneración.
Sin embargo, el mayor “enemigo” de los propietarios de W205 y GLC es el sistema AdBlue (BlueTEC). El sistema es propenso a múltiples fallos. Los sensores de NOx (hay dos) suelen averiarse por la humedad y el calor, y su sustitución es muy cara. Otro problema frecuente es el calentador del propio depósito de AdBlue, que falla en invierno. Cuando esto ocurre, en el cuadro aparece un aviso indicando que le quedan 800 km antes del bloqueo total del arranque del motor. La reparación de estos fallos debe realizarse en servicios oficiales o especializados y los costes pueden ir desde varios cientos hasta más de mil euros (según el mercado).
A pesar del peso del coche (la Clase C ronda las 1,6 toneladas, y el GLC Coupé supera las 1,8 toneladas), el motor no es en absoluto “perezoso”. El secreto está en los 400 Nm de par motor disponibles ya a unas bajísimas 1400 rpm. El coche empuja con fuerza desde parado y permite adelantamientos seguros en carretera convencional.
En cuanto al consumo de combustible, las cifras son impresionantes para esta categoría. En condiciones reales, la conducción urbana (con frecuentes paradas) requiere unos 7 a 8,5 l/100 km. En carreteras secundarias, el consumo cae drásticamente hasta unos 4,5 a 5,5 l/100 km. En autopista, a 130 km/h, este motor se encuentra en su elemento. Gracias a la caja automática de nueve relaciones 9G-TRONIC, el motor “navega” a unas bajísimas 1600-1800 rpm. En el habitáculo reina el silencio y el consumo a esa velocidad rara vez supera los 6 l/100 km.
Si considera que 170 CV no son suficientes, hay buenas noticias. El modelo 220d (170 CV) comparte prácticamente la misma arquitectura de hardware de bloque, cigüeñal e inyectores con el más potente 250d (que de fábrica ofrece 204 CV y 500 Nm). Esto significa que el motor es especialmente adecuado para una reprogramación (“chip tuning”, Stage 1).
Sin ninguna modificación física, mediante una optimización de software la potencia puede aumentarse con total seguridad hasta unos 210-220 CV, y el par motor puede alcanzar los 480 Nm. Las cajas de cambio (especialmente la 9G-TRONIC) soportan sin problemas este par. Lo importante es dejar el trabajo en manos de un preparador de confianza para evitar sobrecargar el filtro DPF con un exceso de inyección (lo que generaría más hollín).
Este motor se ofrece con tres tipos de caja de cambios, según el equipamiento y el año de fabricación:
El mantenimiento de la caja automática es absolutamente crítico para su larga vida útil. Las automáticas de Mercedes son sensibles a la calidad del aceite. La recomendación del fabricante y de los mecánicos experimentados es sustituir aceite, filtro y juntas cada 60.000 a 80.000 km. Si se descuida este mantenimiento, el cuerpo de válvulas pierde presión, la caja empieza a dar tirones al cambiar de marcha y la reparación resulta muy costosa. Si está valorando un coche de segunda mano con más de 200.000 km y nunca se ha cambiado el aceite de la caja, debe contar con el riesgo de una avería del convertidor de par.
Comprar una Clase C o un GLC con el motor OM 651.921 es una excelente elección, siempre que sepa exactamente qué está comprando. Antes de entregar el dinero, es imprescindible comprobar lo siguiente:
Conclusión final: ¿Para quién es este motor?
El OM 651.921 en su versión de 170 CV es perfecto para conductores que recorren muchos kilómetros por carretera y valoran un alto par motor y una sensación “premium” con un consumo relativamente bajo. Si planea utilizar la Clase C o el GLC exclusivamente en trayectos cortos por ciudad (de semáforo en semáforo), prepárese para dolores de cabeza con el sistema AdBlue, el DPF y la EGR. Para largos recorridos, con un mantenimiento regular y aceite de calidad, este es uno de los motores Mercedes más agradecidos y rentables de la última década.
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