El motor con denominación interna OM 651 es probablemente uno de los diésel más presentes en la historia moderna de Mercedes. La versión OM 651.925 entrega 100 kW (136 CV) y se montó principalmente en la Clase E de la generación W212 (berlina) y S212 (familiar), tanto en los modelos pre-restyling como en los actualizados después de 2013. Aunque lleva la denominación E 200 CDI (más tarde E 200 BlueTEC), la cilindrada real es de 2,1 litros (2143 cc). Es el llamado “motor de taxi”: diseñado para recorrer cientos de miles de kilómetros, pero su complejidad trae ciertos desafíos sobre los que todo posible propietario debe estar informado.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 2143 cc |
| Potencia | 100 kW (136 CV) a 2800 - 4600 rpm |
| Par máximo | 360 Nm a 1600 - 2600 rpm |
| Código de motor | OM 651.925 |
| Tipo de inyección | Common Rail (inyectores solenoides o piezo, según el año) |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable + intercooler |
Este motor utiliza cadena de distribución para accionar los árboles de levas. Sin embargo, Mercedes tomó una decisión de ingeniería controvertida: la cadena está situada en la parte trasera del motor, justo junto al tabique cortafuegos, es decir, la campana de la caja de cambios. Por ello, no existe un “kit de distribución” con intervalo fijo (por ejemplo, cada 100.000 km), sino que la cadena se cambia cuando empieza a sonar (traqueteo en frío). En la práctica, esto ocurre entre 200.000 y 250.000 km. Los síntomas de una cadena estirada son ruidos metálicos durante el arranque en frío durante unos segundos. Si se ignora, puede llegar a saltar un diente y provocar una avería total del motor. El coste de la sustitución es muy elevado (depende del mercado) porque muchos mecánicos tienen que sacar todo el motor o desmontar la caja de cambios para acceder a ella.
En el cárter de este motor caben unos 6,5 litros de aceite. La graduación recomendada es 5W-30 o 5W-40, y el aceite debe cumplir estrictamente las especificaciones de Mercedes MB 229.51 o MB 229.52 debido a la presencia del filtro de partículas (DPF). En cuanto al consumo de aceite, un OM 651 en buen estado no debería consumir cantidades drásticas entre servicios. Una pérdida de 0,5 a 1 litro cada 15.000 km se considera totalmente normal, especialmente si el coche se utiliza en trayectos largos por autopista. Si consume más, preste atención a los segmentos de los pistones o a posibles fugas de aceite en el propio turbocompresor.
En las primeras series de motores OM 651 (principalmente las versiones más potentes 220 y 250 CDI), los inyectores piezoeléctricos Delphi fueron una auténtica pesadilla, por lo que Mercedes los sustituyó en garantía por inyectores solenoides (electromagnéticos). La versión de 136 CV está bastante menos exigida, por lo que el sistema de inyección resulta más fiable. Si se reposta diésel europeo de calidad y se cambia el filtro de combustible con regularidad, los inyectores superan sin problema los 250.000 km. Los síntomas de inyectores en mal estado son ralentí inestable, aumento de humo negro a plena carga, dificultad de arranque y mayor consumo de combustible.
A diferencia de las variantes más potentes que utilizan sistema biturbo, la versión de 136 CV (OM 651.925) monta un solo turbocompresor de geometría variable (VGT). La vida útil del turbo es excelente y rara vez falla antes de los 300.000 km, siempre que no se apague el motor al rojo vivo justo después de una conducción rápida y que se cambie el aceite regularmente. Uno de los puntos débiles conocidos de este motor es la carcasa de la bomba de agua y del sistema de refrigeración, que está fabricada en plástico. Con el tiempo, el plástico se vuelve quebradizo debido a los choques térmicos, provocando fugas de anticongelante. A veces el refrigerante puede entrar en el sistema de vacío del motor, lo que provoca la aparición de múltiples fallos y la entrada en “Limp mode” (modo de emergencia).
Como todo diésel moderno, éste también dispone de válvula EGR y DPF (filtro de partículas). Si esta pesada berlina se utiliza exclusivamente en tráfico urbano de “para y arranca”, el DPF se obstruirá rápidamente. Los síntomas de un DPF saturado son regeneraciones frecuentes (régimen de ralentí elevado, olor a quemado alrededor del coche, funcionamiento del ventilador del radiador incluso después de apagar el motor) y pérdida de prestaciones. La válvula EGR también se ensucia con hollín, se queda atascada y provoca tirones al acelerar y errores en el diagnóstico.
Hay que hacer una distinción clara: los modelos CDI más antiguos generalmente no llevan AdBlue, mientras que los más nuevos BlueTEC (especialmente después del restyling de 2013) sí disponen de catalizador SCR y depósito de AdBlue. El sistema de reducción de NOx es muy beneficioso para el medio ambiente, pero los mecánicos lo conocen bien por sus averías. Lo que más suele fallar es el calentador del AdBlue en el depósito o los sensores NOx en el escape. La reparación de estos componentes es muy costosa (depende del mercado) y, si el sistema se avería, la centralita empezará a contar los kilómetros restantes hasta que ya no se pueda arrancar el motor.
Seamos sinceros: 136 CV y 360 Nm en una berlina (W212) que con el conductor pesa alrededor de 1,7 toneladas (el familiar S212 es aún más pesado) hacen que el motor sea “perezoso” en aceleración. En ciudad y a ritmos tranquilos esto no se nota tanto gracias al buen par disponible desde bajas revoluciones, pero en carretera, al adelantar camiones en subida, se percibe la falta de empuje. Este motor no es para correr, sino para una conducción defensiva.
En condiciones de conducción urbana, se puede esperar un consumo real de 7,5 a 9,0 l/100 km, dependiendo de lo pesado que sea el pie derecho y del tipo de cambio (el automático gasta algo más). En autopista la Clase E brilla. Gracias a su excelente aerodinámica y a los desarrollos largos de la caja de cambios, a 130 km/h el cambio automático de siete marchas (7G-TRONIC) mantiene el motor relajado a 2000 a 2200 rpm. El consumo en carretera abierta baja entonces a unos muy razonables 5,5 a 6,5 l/100 km.
Este motor es probablemente uno de los mejores candidatos del mercado para una reprogramación (Stage 1). ¿Por qué? Porque el E 200 CDI es casi idéntico a nivel de hardware al modelo más potente E 220 CDI (que de serie tiene 170 CV). El motor viene “capado” de fábrica por software. Con una buena Stage 1 hecha en banco de potencia (dyno), la potencia pasa de 136 CV a unos totalmente seguros 170 a 190 CV, y el par supera los 400 Nm. La diferencia en la conducción es enorme: el coche se vuelve mucho más ágil al acelerar, más seguro en los adelantamientos y el consumo, en una conducción normal, incluso puede bajar ligeramente al ir el motor menos forzado.
Con el OM 651.925 se montaron las siguientes cajas de cambios, y cada una tiene sus particularidades:
Este es un punto en el que no se debe ahorrar. El aceite de las cajas de cambios automáticas (y el filtro del cárter de la caja) DEBE cambiarse cada 60.000 km. Si se descuida, la suciedad y las limaduras de las pastillas de fricción obstruirán los conductos del cuerpo de válvulas (el “cerebro” de la caja), y empezarán también los fallos en el convertidor de par (wandler). Los síntomas de una automática en mal estado son tirones al pasar de P a D o R, cambios bruscos de segunda a tercera y oscilaciones de rpm a velocidad constante con el control de crucero activado.
Al revisar un W212 con motor OM 651 olvídese de comprar con prisas. Los puntos clave que su mecánico debe comprobar son:
El Mercedes OM 651.925 de 136 CV no es un coche para conductores que buscan sensaciones deportivas, sino que está pensado para taxistas, directivos que hacen muchos kilómetros y familias para las que el confort es lo primero. Si va a comprar uno, reserve presupuesto para cambiar la cadena desde el principio para quedarse tranquilo. Si echa en falta potencia, una Stage 1 de optimización de software convertirá este “crucero perezoso” en una berlina muy ágil y segura. Si realiza el mantenimiento del cambio automático con regularidad, disfrutará de cientos de miles de kilómetros en autopista.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.