El motor con código C25XE representa la entrada de Opel en el mundo de los V6 compactos a principios de los años 90. Se montó principalmente en los modelos tope de gama como el Opel Calibra y el Vectra A (versiones restyling). Era un motor que suponía un símbolo de estatus en su época: ofrecía la potencia y el prestigio de seis cilindros en una carrocería de clase media.
A diferencia del posterior X25XE (montado en el Vectra B), el C25XE es más "bruto", tiene un mapa algo más agresivo y no está limitado por normas de emisiones estrictas (periodo Euro 1/2). Sin embargo, su mayor desventaja es de naturaleza constructiva: los ingenieros metieron un gran V6 bajo un capó diseñado originalmente para cuatro cilindros en línea. El resultado es un sonido fantástico y buenas prestaciones, pero también un espacio extremadamente reducido para cualquier tipo de mantenimiento.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 2498 cm³ (2.5 L) |
| Configuración | V6 (ángulo de 54 grados) |
| Potencia | 125 kW (170 CV) a 6000 rpm |
| Par motor | 227 Nm a 4200 rpm |
| Código de motor | C25XE |
| Tipo de inyección | Multipunto (Bosch Motronic 2.8) |
| Sobrealimentación | Atmosférico (sin turbo) |
| Número de válvulas | 24 (4 por cilindro) |
El C25XE utiliza correa de distribución. El sistema es bastante complejo porque la correa tiene que sincronizar cuatro árboles de levas mediante una serie de rodillos y tensores. Peligro: Si la correa se rompe, los pistones chocan con las válvulas, lo que significa una avería total del motor (motor "hecho ensalada").
La recomendación de fábrica en su momento era optimista (unos 120.000 km), pero la práctica ha demostrado que eso es arriesgado. Hoy en día, cualquier mecánico con experiencia le dirá que la distribución completa en el C25XE se hace cada 60.000 km o 4 a 5 años, lo que ocurra antes.
Nota: El precio de las piezas para la distribución no es tan terrible, pero la mano de obra sí es cara. Para cambiar la correa hay muy poco espacio y el acceso a la culata trasera es complicado.
Los propietarios suelen "tirarse de los pelos" por los siguientes problemas:
En el cárter entran entre 4,5 y 5 litros de aceite, dependiendo de si se cambia también el filtro (lo cual es obligatorio). La viscosidad recomendada para nuestro clima y la edad del motor es un buen semisintético 10W-40, aunque en unidades bien conservadas se puede usar también 5W-40 sintético para una mejor lubricación en arranque en frío.
Estos motores tienden a "beber" algo de aceite, especialmente si se conducen a altas revoluciones. Un consumo de 0,5 litros cada 1.000 km se considera aceptable para un motor de esta edad. Si consume más (por ejemplo, 1 litro cada 1000 km), el problema suele ser los retenes de válvula endurecidos o, en el peor de los casos, los segmentos. El humo azul por el escape al arrancar en frío es una señal clara de retenes de válvula en mal estado.
El C25XE utiliza el sistema Bosch Motronic 2.8. Los inyectores son clásicos, electromagnéticos y muy duraderos. Rara vez se estropean. Si surge algún problema, se pueden limpiar por ultrasonidos. No son caros ni complicados como en los modernos sistemas de inyección directa (GDI/FSI).
Seamos sinceros: este no es un motor económico.
Con 170 CV y 227 Nm, el motor no es perezoso, pero la característica de los V6 de los 90 es que les gustan las revoluciones. "Por debajo de 3000 rpm es un caballero, por encima de 4000 es un gamberro". A bajas vueltas es muy lineal y suave, por lo que puede parecer más lento de lo que realmente es. Muestra su verdadera fuerza cuando se le deja "estirarse". Para la carrocería del Vectra A o el Calibra (relativamente ligeros comparados con los coches actuales, unos 1300 kg), este motor ofrece muy buenas prestaciones (0-100 km/h en unos 7,8 - 8,5 segundos).
Éste es el uso principal del C25XE. A 130 km/h el motor gira relajado, normalmente por debajo de las 3500 rpm (según la caja), silencioso y sin vibraciones. Tiene suficiente reserva de potencia para acelerar hasta 200 km/h sin reducir de marcha.
Absolutamente sí. El C25XE funciona muy bien con sistemas de GLP (la inyección secuencial es obligatoria debido al colector de admisión de plástico). Las válvulas son resistentes y no requieren sistemas adicionales de lubricación. Dado el consumo de gasolina, la instalación de GLP se amortiza muy rápido. El único problema para los instaladores es la falta de espacio bajo el capó para colocar el vaporizador y los inyectores de gas.
En los motores atmosféricos de gasolina, la reprogramación no aporta resultados drásticos. Se puede esperar una ganancia de 5 a 8 CV, algo apenas perceptible en la conducción. Sin embargo, un buen remapeo puede mejorar la respuesta al acelerador y suavizar un poco la curva de par. No tire el dinero esperando milagros; este motor se prepara por el camino clásico mecánico (árboles de levas, admisión, escape), lo cual es muy caro.
La mayoría de los modelos con motor C25XE y caja manual F25 utilizan volante motor fijo (sólido) o una versión específica de volante pesado ("pot type"), pero no son los problemáticos bimasa clásicos como en los diésel modernos. Es una buena noticia: no hay que cambiar un volante de 500+ euros.
Sin embargo, la propia sustitución del kit de embrague es cara por la mano de obra. A menudo hay que bajar el subchasis o incluso sacar el motor para separar la caja, ya que simplemente no hay espacio.
Al mirar un Vectra A o un Calibra con este motor, preste atención a lo siguiente:
El motor C25XE es una magnífica pieza de ingeniería de los años 90 que ofrece emoción, sonido y potencia. Sin embargo, no es para conductores que sólo buscan un medio de transporte barato de A a B. Es un motor para entusiastas dispuestos a pagar más por el mantenimiento (especialmente mano de obra) a cambio de la sonrisa que provoca el sonido del V6 a 6000 rpm. Si encuentra una unidad bien conservada, cuídela: es un futuro clásico.
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