El motor 1.4 TSI de 150 caballos de potencia (códigos CAVA, CNWB, CTHA) es uno de los propulsores técnicamente más interesantes, pero también más controvertidos, del grupo Volkswagen en la era del "downsizing". Pertenece a la familia de motores EA111.
Su particularidad reside en que utiliza doble sobrealimentación: un compresor mecánico (Supercharger) que proporciona fuerza a bajas revoluciones y un turbocompresor clásico que toma el relevo a regímenes más altos. Montado en monovolúmenes pesados como el VW Sharan II y el Seat Alhambra II, este motor tiene la misión de ofrecer prestaciones de un 2.0 litros con el consumo de un 1.4 litros. Si lo consigue y a qué precio, lo verás a continuación.
| Categoría | Datos |
|---|---|
| Cilindrada | 1390 cc (1.4 L) |
| Potencia | 110 kW (150 CV) a 5800 rpm |
| Par motor | 240 Nm entre 1500 y 4000 rpm |
| Códigos de motor | CAVA (más antiguo), CNWB, CTHA (más moderno/revisado) |
| Sistema de sobrealimentación | Twincharger (Compresor + Turbo) + Intercooler |
| Inyección | Inyección directa (TSI/FSI) |
| Accionamiento del árbol de levas | Cadena de distribución (Timing Chain) |
| Norma de emisiones | Euro 5 |
Este motor utiliza cadena de distribución. Por desgracia, la cadena es uno de los puntos más débiles de los motores de la familia EA111. Es frecuente que la cadena se estire ya entre los 60.000 y los 100.000 km. El síntoma típico es un traqueteo metálico en el arranque en frío que dura unos segundos. Si se ignora, la cadena puede saltar, lo que provoca el choque de pistones y válvulas, es decir, la destrucción del motor.
Además de la cadena, estos motores tienen varios puntos críticos:
Aunque el fabricante suele indicar intervalos "Long Life" de hasta 30.000 km, en este motor eso es una sentencia de muerte. Debido a la carga térmica y a la complejidad del conjunto:
Al ser un motor de gasolina con inyección directa y alta presión, las bujías trabajan muy exigidas. Se recomienda cambiarlas cada 40.000 a 60.000 km. Utiliza exclusivamente bujías de iridio de alta calidad (NGK o Bosch) según la referencia de catálogo, ya que una bujía defectuosa puede provocar detonaciones que destruyan los pistones.
Volante bimasa: Sí, este motor en la versión de 150 CV (tanto con cambio manual como con DSG) lleva volante bimasa. Su vida útil suele rondar los 150.000 - 200.000 km, dependiendo del estilo de conducción. La sustitución es cara (depende del mercado).
Sistema de inyección: Utiliza inyección directa de gasolina a alta presión. Los inyectores son, en general, duraderos, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Un problema mayor que los propios inyectores es la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión, ya que el combustible no las limpia como en los motores antiguos. Esto requiere una limpieza mecánica (chorreado con cáscara de nuez) a altos kilometrajes si el motor pierde potencia.
Turbo y compresor:
El motor tiene un turbocompresor y un compresor mecánico tipo Roots.
- Compresor: Funciona desde el ralentí hasta unas 3.500 rpm, ofreciendo una respuesta inmediata. En general es robusto, pero su accionamiento (por correa y embrague magnético en la bomba de agua) es delicado.
- Turbo: Toma el relevo a regímenes más altos. La vida útil del turbo suele superar los 200.000 km con cambios de aceite regulares y respetando el enfriamiento antes de apagar el motor.
- Válvulas de control (N75/N249): El sistema de conmutación entre turbo y compresor utiliza varias válvulas de vacío y eléctricas que pueden fallar, causando "baches" en la aceleración.
DPF, EGR, AdBlue:
- DPF: No lleva (es un motor de gasolina). Además, estos modelos (años 2010-2015) en general tampoco montan GPF (filtro de partículas para gasolina), que llegó más tarde.
- AdBlue: No lleva.
- EGR: La función de recirculación de gases de escape suele realizarse mediante el calado variable de las válvulas, pero el sistema es propenso a ensuciar el colector de admisión. No es tan problemático como en los diésel.
Sorprendentemente, no. Gracias al compresor, el motor ofrece 240 Nm disponibles ya desde 1.500 rpm, lo que significa que el gran monovolumen sale desde el semáforo con mucha soltura, de forma similar a un diésel. No hay "lag" de turbo. Sin embargo, cuando el coche va cargado de pasajeros y equipaje (que es precisamente la función de estos vehículos), el motor tiene que girar a más revoluciones para mantener el ritmo, lo que dispara el consumo.
Instalación de GLP:
Dado que es un motor con inyección directa (FSI/TSI), la instalación de GLP es cara y complicada. Se necesita un sistema específico ("Direct Liquid Injection" o un sistema que mezcle gasolina para refrigerar los inyectores). El equipo cuesta mucho más que uno convencional y el ahorro es menor, porque el motor sigue consumiendo un cierto porcentaje de gasolina durante la marcha. La rentabilidad es dudosa salvo que hagas muchísimos kilómetros al año.
Reprogramación (Stage 1):
Técnicamente, este motor se puede llevar hasta unos 180 CV y 280-300 Nm. Sin embargo, NO SE RECOMIENDA EN ABSOLUTO en este motor en concreto, especialmente si se trata de la versión CAVA. Los pistones ya trabajan al límite de su resistencia de serie. Aumentar la presión del turbo y la temperatura de combustión incrementa drásticamente el riesgo de rotura de pistones. En vehículos pesados como el Sharan, el motor ya está bastante exigido de fábrica: añadir más esfuerzo es un riesgo innecesario.
En el Sharan y el Alhambra, junto a este motor se montaron:
Si llevas un DQ250 (6 marchas), es una caja robusta. Las averías más habituales son la mecatrónica (la unidad de control de la caja) y el desgaste de los embragues a altos kilometrajes.
Mantenimiento obligatorio: Es crítico cambiar el aceite y el filtro del DSG cada 60.000 km. Si se omite este mantenimiento, las averías son casi seguras y las reparaciones muy caras.
El motor 1.4 TSI (150 CV) en el Sharan y el Alhambra es una maravilla de la ingeniería que ofrece unas prestaciones excelentes para su cilindrada. Se conduce mejor que un diésel, es más silencioso y calienta el habitáculo más rápido en invierno.
Sin embargo, es una compra de riesgo si no dispones de un historial de mantenimiento completo. Necesita un propietario dispuesto a cambiar el aceite de forma preventiva, repostar combustible de calidad y no escatimar en recambios. Si buscas una fiabilidad "echar combustible y conducir", el 2.0 TDI es una opción más aburrida, pero más segura para estos vehículos. Si aun así te decides por el 1.4 TSI, busca la versión CTHA (2013+) y prepárate para un mantenimiento muy meticuloso.
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