El motor con código DKLA pertenece a la familia EA211 del grupo Volkswagen. Se trata de un moderno bloque 1.0 TSI que sustituyó a los antiguos motores 1.2 TSI. Aunque muchos conductores tienen prejuicios hacia los motores de tres cilindros y un litro de cilindrada, este “pequeño” ha demostrado que puede mover carrocerías de modelos como Seat Arona, Seat Ibiza y VW T-Cross sin mayores problemas en el uso diario.
La denominación DKLA indica específicamente la versión de 95 caballos de potencia que cumple con las estrictas normas Euro 6d-TEMP (y posteriores), lo que significa que está equipada con filtro GPF. Es el nivel de motorización de acceso para los crossover y la opción estándar para coches urbanos del segmento B, ofreciendo un equilibrio entre bajo coste de matriculación y un par motor aceptable gracias al turbocompresor.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 999 cc (1.0 L) |
| Configuración | En línea, 3 cilindros |
| Potencia | 70 kW (95 CV) |
| Par motor | 175 Nm a 2000-3500 rpm |
| Código de motor | DKLA |
| Sistema de inyección | Inyección directa (TSI/GDI) |
| Sobrealimentación | Turbocompresor + intercooler |
| Norma | Euro 6d-TEMP / Euro 6d (con OPF/GPF) |
El motor DKLA utiliza correa de distribución. Es una gran ventaja frente a los antiguos motores EA111 que tenían cadenas problemáticas. La correa de este motor está diseñada para durar mucho, trabajar de forma silenciosa y reducir la fricción interna del motor.
La recomendación de fábrica para la inspección de la correa de distribución suele ser muy optimista (en algunos mercados se habla incluso de 210.000 km o “de por vida” con revisiones periódicas). Sin embargo, la práctica y la experiencia recomiendan prudencia. Se aconseja cambiar el kit de correa de distribución y la bomba de agua entre los 160.000 km y 180.000 km, o cada 8 a 10 años, lo que ocurra antes. La bomba de agua en este motor suele ir integrada en el módulo del termostato y es accionada por una pequeña correa independiente en el otro extremo del árbol de levas, lo cual es una particularidad de la arquitectura EA211.
Aunque es fiable, el DKLA tiene algunos puntos débiles:
En el cárter caben aproximadamente 4,0 litros de aceite (a menudo alrededor de 3,8 L en un cambio). Debido al filtro OPF y al bajo rozamiento, este motor requiere aceites específicos. Lo más habitual es utilizar 0W-20 (especificación VW 508.00), que tiene un tono verdoso. De forma alternativa se puede usar 5W-30 (VW 504.00), pero únicamente si está permitido en el libro de mantenimiento para el mercado y las condiciones climáticas concretas (intervalo de servicio fijo).
Un motor DKLA en buen estado no debería consumir una cantidad significativa de aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera aceptable. Si el motor consume más de 1 litro por intervalo de servicio, indica un problema con los segmentos, el turbo o la válvula PCV.
Dado que se trata de un tricilíndrico que gira alto y tiene inyección directa, las bujías trabajan bajo gran carga. La recomendación es cambiarlas cada 60.000 km o 4 años. Es imprescindible usar bujías de iridio o platino de alta calidad, específicas para motores TSI.
Es una noticia excelente para los propietarios de la versión de 95 CV (DKLA). En la gran mayoría de los casos, esta versión asociada a la caja de cambios manual de 5 velocidades lleva volante de inercia fijo (monomasa). Esto significa que el kit de embrague es mucho más barato de sustituir en comparación con las versiones más potentes (110/115 CV), que casi siempre montan volante bimasa.
El sistema es de inyección directa de gasolina a alta presión. Los inyectores son en general fiables, pero sensibles a la mala calidad del combustible. El fallo de un inyector se manifiesta como tirones en marcha o testigo de “check engine” con error de “misfire” en un cilindro concreto. El precio de los inyectores es (Muy caro), depende del mercado, por lo que se recomienda utilizar gasolina aditivada.
Lleva un solo turbocompresor. Es de tamaño reducido, responde muy rápido (poco lag) y el intercooler tiene refrigeración líquida (integrado en el colector de admisión). Con cambios de aceite regulares y dejando enfriar el motor tras una conducción rápida, el turbo aguanta sin problemas más de 200.000 km. No es propenso a averías prematuras.
Este motor de gasolina no lleva DPF (propio de los diésel), pero sí OPF/GPF (Gasoline Particulate Filter). Su función es la misma: retener las partículas de hollín. A diferencia del diésel, los motores de gasolina alcanzan temperaturas de gases de escape más altas y de forma más rápida, por lo que el OPF se regenera más fácilmente de manera pasiva durante la conducción. Aun así, si solo haces trayectos muy cortos en invierno, puede encenderse un testigo indicando que debes circular un rato por carretera abierta.
No, este motor no lleva sistema AdBlue. Eso queda reservado exclusivamente para los motores diésel.
En modelos como Ibiza o Arona, el consumo real en ciudad se sitúa entre 6,5 y 7,5 litros a los 100 km. En un T-Cross más pesado, o en condiciones invernales y con atascos, puede llegar hasta 8,5 litros. El sistema Start-Stop ayuda a reducir el consumo, aunque muchos conductores lo desactivan.
El motor no es perezoso. Gracias al turbo, los 175 Nm están disponibles ya desde las 2000 rpm. En ciudad es muy ágil y despierto (sensación “punchy”). Sin embargo, cuando el coche va cargado con pasajeros y equipaje, se nota la falta de potencia en las subidas, donde tendrás que reducir de marcha con más frecuencia.
Este es el punto débil de la versión de 95 CV, ya que normalmente va asociada a una caja de 5 velocidades. A 130 km/h el motor gira en torno a 3000 a 3200 rpm (según el modelo y los neumáticos). Esto incrementa el ruido y el consumo, que a esa velocidad se sitúa alrededor de 6,5 a 7,5 l/100 km. Para viajes largos se echa en falta una sexta marcha.
No es el candidato ideal. Debido a la inyección directa, es necesario un equipo secuencial específico y caro que además sigue consumiendo cierto porcentaje de gasolina (alrededor del 10-20 %) para refrigerar los inyectores de gasolina. El coste de la instalación es (Muy caro) y la rentabilidad es dudosa salvo que recorras muchos kilómetros al año.
El DKLA tiene potencial. Con una reprogramación Stage 1 la potencia se eleva de forma segura hasta unos 115 a 125 CV, y el par motor hasta unos 220-230 Nm. Esto mejora notablemente las recuperaciones. No obstante, hay que tener en cuenta que un mayor par somete a más esfuerzo al embrague.
Con el motor DKLA de 95 CV la caja estándar es la manual de 5 velocidades (MQ200). Muy raramente, dependiendo del mercado, puede encontrarse con el cambio automático DSG de 7 marchas (DQ200), aunque el DSG suele reservarse para la versión más potente de 110 CV.
En la caja manual, dado que no lleva volante bimasa, la sustitución del kit de embrague (plato de presión, disco y cojinete de empuje) entra en la categoría: No es caro. Este es uno de los puntos a favor de tener la versión básica del motor.
El fabricante suele indicar que el aceite de la caja manual es “de por vida”. Sin embargo, los mecánicos con experiencia recomiendan cambiar el aceite de la caja cada 100.000 km. En el caso del cambio DSG (si lo lleva), el aceite de la mecatrónica y de los engranajes se cambia según un intervalo específico, pero el DQ200 técnicamente no tiene un intervalo de cambio de aceite prescrito como los DSG “húmedos”, aunque es recomendable hacerlo de forma preventiva.
Antes de comprar un coche de segunda mano con motor DKLA, asegúrate de comprobar:
Conclusión: El motor 1.0 TSI (DKLA) de 95 CV es una solución de ingeniería muy lograda para conductores que pasan la mayor parte del tiempo en ciudad y en trayectos interurbanos cortos o medios. Ofrece bajos costes de mantenimiento (no lleva bimasa, el servicio pequeño es barato, el impuesto/registro es bajo) y unas prestaciones más que correctas. No es un devorador de autopistas para todos los días, pero cumplirá sin problemas con el viaje de vacaciones, a costa de algo de paciencia en las subidas. Si buscas un gasolina moderno, fiable y económico, es una compra segura siempre que tenga un historial de mantenimiento demostrable.
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