Cuando se piensa en el Volkswagen Amarok, la primera asociación suele ser un robusto motor TDI diésel. Sin embargo, el motor con código CFPA es una rareza interesante: un 2.0 TSI de gasolina con 160 caballos de potencia. Este propulsor pertenece a la famosa (y algo controvertida) familia de motores EA888. Su presencia en un “peso pesado” como el Amarok está orientada a mercados y conductores específicos que buscan la finura de un turismo en la carrocería de una pick-up, o a quienes quieren evitar las complicaciones ecológicas de los diésel modernos. Aunque parezca una elección extraña, este motor ofrece una agilidad sorprendente, pero con cierto coste en la gasolinera y en el taller.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1984 cc (2.0 L) |
| Potencia | 118 kW (160 CV) |
| Par motor | 300 Nm a 1600-4500 rpm |
| Código de motor | CFPA |
| Tipo de inyección | Inyección directa (TSI/FSI) |
| Inducción | Turbocompresor + Intercooler |
El motor CFPA utiliza cadena de distribución para accionar las válvulas. Este es un punto clave en esta generación de motores TSI. Aunque en teoría está pensada para durar “toda la vida”, en la práctica no es así. El mayor problema es el tensor hidráulico de la cadena. Si el tensor falla, la cadena puede saltar uno o más dientes, lo que provoca el choque de pistones y válvulas: una avería catastrófica del motor.
Síntomas: Traqueteo o sonido metálico (como si una cadena golpeara contra metal) al arrancar en frío durante los primeros segundos. Si escucha esto, lleve el coche urgentemente al taller para cambiar el kit de cadena.
Lamentablemente, los motores 2.0 TSI de esta época son conocidos por su elevado consumo de aceite. Esto ocurre por el diseño de los aros de aceite de los pistones, que pueden obstruirse con carbonilla, así como por problemas con la válvula PCV (separador de vapores de aceite).
¿Qué es normal? La fábrica VW suele afirmar que hasta 0,5 l e incluso 1 l cada 1000 km está “dentro de lo normal”, pero en la práctica, un motor sano no debería consumir más de 0,5 a 0,8 litros cada 10.000 km. Si tiene que añadir un litro cada 1000-2000 km, el motor está pidiendo una intervención seria (cambio de pistones/aros).
Mantenimiento menor: Es recomendable olvidarse de los intervalos “Long Life” de 30.000 km. Debido a la inyección directa y a la carga térmica del turbo, cambie el aceite cada 10.000 km a 15.000 km como máximo (o una vez al año).
Además de la cadena y el consumo de aceite, un problema habitual es la carcasa de la bomba de agua. Es de plástico y con el tiempo se agrieta o deforma por el calor, lo que provoca fugas de refrigerante. También las bobinas de encendido suelen fallar, lo que se manifiesta en un funcionamiento irregular del motor y en el encendido del testigo “Check Engine”. Debido a la inyección directa, la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión es prácticamente inevitable a altos kilometrajes, lo que requiere una limpieza mecánica (chorreado con cáscara de nuez).
Sí, este motor en combinación con la caja de cambios manual lleva volante bimasa. Su función es amortiguar las vibraciones del motor antes de que lleguen a la caja de cambios. Al ser un gasolina, el volante sufre menos que en un diésel (por el menor par y el funcionamiento más suave), por lo que suele durar más. Aun así, su sustitución sigue siendo un gasto que entra en la categoría de “caro” (depende del mercado).
El motor utiliza un solo turbocompresor (normalmente un BorgWarner K03 o una variante de IHI). El turbo es bastante duradero si se cambia el aceite con regularidad y no se apaga el motor inmediatamente después de una conducción exigente. Los síntomas de fallo son silbidos, humo azul por el escape y pérdida de potencia.
El sistema de inyección es de inyección directa (TSI) con inyectores de alta presión. En general, los inyectores son fiables, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Sustituir el juego completo de inyectores es una inversión muy costosa.
Este es un gran punto a favor del motor CFPA. Al ser gasolina, NO lleva filtro DPF ni sistema AdBlue. Esto significa que no hay sensores NOx caros, calentadores de AdBlue ni filtros de partículas obstruidos que martirizan a los propietarios de diésel en conducción urbana. Lleva catalizador y sistema EGR, pero en los motores de gasolina el EGR se ensucia mucho menos y rara vez da problemas en comparación con los diésel.
Aquí llegamos al punto doloroso. El Amarok pesa alrededor de 2 toneladas y tiene la aerodinámica de un ladrillo.
Con 160 CV y 300 Nm, el motor no es perezoso con el vehículo vacío. Las aceleraciones son lineales y el motor sube de vueltas con ganas, lo que da una sensación de agilidad en ciudad. Sin embargo, si piensa cargar 800 kg en la caja o remolcar un tráiler, notará la falta de par motor en comparación con los motores 2.0 TDI o 3.0 V6 TDI. Con el gasolina hay que “estirarlo” a regímenes altos para mover la carga, mientras que el diésel lo hace con facilidad a bajas revoluciones.
En autopista, a 130 km/h el motor gira a un régimen algo más alto que el diésel, pero sigue siendo más silencioso. Para adelantar, es necesario reducir una marcha (con la caja manual).
¿Se puede montar? Se puede, pero es complicado y caro. Como se trata de un motor de inyección directa (inyectores dentro del cilindro), no se puede instalar un sistema secuencial de gas convencional. Se necesita un equipo específico para motores TSI/FSI que utilice “co-inyección” de gasolina (por ejemplo, que consuma un 80% de gas y un 20% de gasolina para refrigerar los inyectores) o un sistema de inyección líquida de gas a través de los inyectores de gasolina. La instalación de estos sistemas entra en la categoría de “muy cara”, por lo que su rentabilidad es dudosa salvo que se recorran muchos kilómetros al año.
Este motor es una base excelente para hacer tuning. Teniendo en cuenta que es un 2.0 TSI que de fábrica está “capado” a 160 CV para garantizar durabilidad en un vehículo comercial, una repro Stage 1 puede elevarlo de forma segura a unos 200 - 210 CV y alrededor de 350 - 360 Nm. Esto cambia drásticamente el carácter del vehículo y lo hace mucho más vivo. No obstante, tenga en cuenta que el aumento de potencia somete a mayor esfuerzo al embrague y a los frenos, que en el Amarok ya de por sí tienen un trabajo duro.
Con el motor CFPA en el Amarok lo más habitual es encontrar una caja de cambios manual de 6 velocidades. Es una caja robusta, pensada para uso intensivo. Los desarrollos están calculados de forma que la primera marcha es muy corta (para imitar una reductora al iniciar la marcha con carga), mientras que la sexta es una “overdrive” para ahorrar combustible.
La caja automática (ZF de 8 velocidades) es más común en las versiones diésel potentes, pero si encuentra una unidad automática, normalmente se trata del fiable ZF 8HP, considerado uno de los mejores cambios automáticos del mercado.
Antes de comprar un Amarok con motor 2.0 TSI, preste atención a lo siguiente:
El Volkswagen Amarok 2.0 TSI (CFPA) es una herramienta específica para un cliente muy concreto. Está pensado para quien quiere comodidad, silencio e imagen de pick-up VW, pero no recorre más de 15.000 km al año y normalmente conduce el vehículo vacío. Si necesita una máquina de trabajo para cargas pesadas y largas distancias, el diésel es mejor opción por su par motor y consumo. Sin embargo, si quiere evitar las costosas reparaciones de DPF, inyectores y EGR que conllevan los diésel modernos, y está dispuesto a pagar más por el combustible, este gasolina puede ser una opción sorprendentemente buena y divertida.
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