Cuando abres el capó de un VW Golf VI o Jetta y te encuentras con un motor de 2.5 litros y 5 cilindros, sabes que estás viendo un modelo pensado principalmente para el mercado de Norteamérica (EE. UU. y Canadá). Estos motores, con códigos CBTA y CBUA, representan la evolución de las versiones antiguas de 150 CV, ahora potenciadas hasta los 170 CV.
No es el típico motor europeo “downsized”. Es de la “vieja escuela”: gran cilindrada, sin turbo, inyección indirecta. Muchos mecánicos lo llaman “indestructible” en comparación con los delicados TSI del mismo periodo. Aunque es raro en Europa, se importa con frecuencia y los conductores lo aprecian por su sonido característico y la sencillez de mantenimiento.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 2480 cc (2.5 L) |
| Configuración | En línea, 5 cilindros (R5) |
| Potencia | 125 kW (170 CV) @ 5700 rpm |
| Par motor | 240 Nm @ 4250 rpm |
| Códigos de motor | CBTA, CBUA |
| Tipo de inyección | MPI (Multi-Point Injection) - Indirecta |
| Sobrealimentación | Atmosférico (Naturally Aspirated) - Sin turbo |
| Válvulas | 20 válvulas (4 por cilindro), DOHC |
El 2.5 R5 utiliza cadena de distribución (en realidad, dos cadenas). La cadena está situada en el lado de la caja de cambios (parte trasera del motor), lo que complica un posible reemplazo. Por suerte, el sistema es muy robusto. A diferencia de las cadenas TSI tan problemáticas de esa época, la cadena de los 2.5 rara vez se rompe. Sin embargo, a partir de unos 250.000 km puede estirarse. El síntoma es un traqueteo en el arranque en frío o un fallo de correlación entre los sensores de árbol de levas y cigüeñal.
Aunque mecánicamente es un “tanque”, la periferia puede dar guerra:
Servicio menor: Se recomienda cada 10.000 a 12.000 km o una vez al año. No uses intervalos LongLife de 30.000 km en este motor si quieres que dure.
Capacidad y grado del aceite: El motor lleva unos 6,0 litros de aceite (cantidad bastante grande, lo que ayuda a la refrigeración). El grado recomendado es 5W-40 o 5W-30 que cumpla la norma VW 502 00.
En general, estos motores no son conocidos por consumir mucho aceite si los segmentos están en buen estado. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable. Si consume más, primero revisa posibles fugas en la bomba de vacío o en la carcasa del filtro de aceite antes de culpar al motor.
Al ser un gasolina, las bujías son clave. Se recomienda cambiarlas cada 60.000 km (las estándar) o hasta 90.000 km en el caso de iridio/platino, aunque un cambio más frecuente siempre es mejor para las bobinas.
Aquí la respuesta depende de la caja de cambios. Los manuales suelen llevar volante bimasa (Dual Mass Flywheel), que sirve para suavizar las vibraciones del cinco cilindros. Las cajas automáticas (mucho más habituales con este motor) no llevan bimasa, sino un convertidor de par clásico (“bomba”), lo que es una preocupación menos.
¡Buenas noticias! El motor utiliza sistema MPI (Multi-Point Injection). El combustible se inyecta en el colector de admisión, no directamente en el cilindro. Esto significa que los inyectores no son problemáticos, son baratos de limpiar o sustituir y no hay problemas de acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión como en los TSI/FSI.
Aquí llegamos a la mayor “pega” de este motor. Cinco cilindros y 2,5 litros de cilindrada piden gasolina.
En absoluto, pero la sensación es distinta a la de un turbo. Con 240 Nm de par, empuja con fuerza desde bajas vueltas, pero de forma lineal. No hay “patada” en la espalda como en los TDI o TSI, sino una aceleración constante. Para la carrocería de un Golf o una Jetta, es más que suficiente para adelantamientos y conducción dinámica.
Este es el hábitat natural de este motor. Va relajado al crucero. A 130 km/h, las revoluciones suelen estar en torno a 2.600 - 3.000 rpm (según si es automático de 6 marchas o manual de 5). El motor va silencioso y, cuando pisas el acelerador, aparece ese sonido precioso del cinco cilindros.
SÍ, y muy recomendable. Gracias al sistema de inyección MPI, este motor es ideal para convertirlo a GLP. No hace falta un sistema caro para inyección directa. Un sistema secuencial de gas estándar funciona perfectamente, reduce drásticamente los costes de uso y el motor tolera bien el gas (con mantenimiento regular de válvulas y bujías). La bombona suele colocarse en el hueco de la rueda de repuesto.
Al ser un motor atmosférico, con una reprogramación no se gana mucha potencia. El aumento real ronda los 10 a 15 CV y una respuesta algo mejor al acelerador. Sin embargo, el ajuste de la centralita suele hacerse más para eliminar el “vacío” de respuesta al acelerar (throttle lag) y mejorar el funcionamiento de la caja automática, que por buscar potencia bruta.
Manual: El mayor gasto es el kit de embrague. El precio del cambio es moderado (no tan caro como en muchos diésel), pero si lleva volante bimasa, el coste sube bastante (depende del mercado, pero considéralo una reparación de precio medio-alto).
Automática (Aisin): Aunque VW diga a menudo que el aceite es “de por vida” (sealed for life), ESO NO ES CIERTO. El aceite del automático debe cambiarse cada 60.000 km. Si no se cambia, se estropea el bloque hidráulico de válvulas (Valve Body). Los síntomas son tirones al cambiar de marcha (sobre todo de 1ª a 2ª o al reducir). La reparación de esta caja es muy cara.
Antes de comprar, revisa obligatoriamente:
El VW 2.5 R5 (170 CV) es una joya oculta para quien quiere calidad VW pero huye de diésel complicados y de los delicados TSI de gasolina. Es extremadamente fiable, suena potente y es más barato de mantener porque no tiene turbo ni inyección compleja.
¿Para quién está pensado? Para el conductor que hace un kilometraje moderado (o planea instalar GLP), disfruta del sonido del motor y quiere un coche que arranque cada mañana sin sorpresas. No es para quien mira el ordenador de a bordo y cuenta cada decilitro de combustible.
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