El motor 1.6 TDI con códigos CRKA y CLHB es la variante diésel de acceso en el Volkswagen Golf de séptima generación (Golf VII). Estos motores pertenecen a la serie más moderna EA288. A diferencia de sus predecesores (famosos por los problemáticos inyectores Siemens en las primeras series), estos propulsores fueron desarrollados para ser más silenciosos, limpios y fiables. Con sus 90 CV, este motor no está pensado para correr, sino para una explotación económica. Es muy habitual en vehículos de flota, lo que significa que en el mercado de segunda mano hay muchas unidades con kilometrajes elevados.
| Característica | Datos |
|---|---|
| Cilindrada | 1598 cc |
| Potencia | 66 kW (90 CV) @ 2750-4800 rpm |
| Par motor | 230 Nm @ 1400-2700 rpm |
| Códigos de motor | CRKA, CLHB |
| Tipo de inyección | Common Rail (Bosch/Delphi) |
| Sobrealimentación | Turbo (VGT) + Intercooler |
| Norma | Euro 5 / Euro 6 (depende del año) |
Este motor utiliza correa de distribución. Es una buena noticia, ya que el sistema es más silencioso y, en general, más fiable que las cadenas finas que dieron problemas en los antiguos motores TSI. Sin embargo, es importante mencionar que también hay una pequeña correa que acciona la bomba de aceite y que se encuentra dentro del cárter (va “bañada en aceite”). Aunque está diseñada para durar lo mismo que el motor, el cambio regular de aceite es clave para su vida útil.
Aunque la serie EA288 es fiable, tiene algunos puntos débiles específicos:
1. Bomba de agua (termostato/carcasa): Este es, con diferencia, el problema más común. La bomba tiene un anillo (camisa) de plástico que se desplaza para regular el caudal del refrigerante y calentar el motor más rápido. Esta pieza de plástico a menudo se queda atascada, lo que provoca sobrecalentamiento del motor aunque la bomba, técnicamente, siga funcionando.
2. Pérdidas de refrigerante: Suelen aparecer en la carcasa del termostato o en el radiador de gases del EGR.
3. Válvula EGR: Como en cualquier diésel moderno, la conducción urbana la llena de hollín. Los síntomas son tirones al circular y encendido del testigo “Check Engine”.
La recomendación de fábrica para el cambio de correa de distribución suele ser optimista y marca un intervalo de hasta 210.000 km. Sin embargo, la práctica y la experiencia de los talleres dicen otra cosa. Se recomienda hacer la distribución entre 150.000 km y 180.000 km, o cada 5 a 7 años, lo que ocurra antes. Debido a los problemas con la bomba de agua, muchos propietarios se ven obligados a adelantar este servicio, ya que al cambiar la bomba también se cambia la correa.
En el motor entran aproximadamente 4,6 a 5 litros de aceite (según si se cambia también el filtro; compre siempre 5 litros).
Grado: Es obligatorio usar aceite que cumpla la especificación VW 507.00. Lo más habitual es 5W-30 o 0W-30.
Consumo de aceite: Los motores EA288 son conocidos por consumir muy poco aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera perfectamente normal. Si consume más de 1 litro en el intervalo de servicio, conviene revisar el turbo o los segmentos de pistón, aunque esto es raro con kilometrajes bajos.
Las versiones de 90 CV (CLHB, CRKA) suelen montar inyectores electromagnéticos (solenoides) (normalmente Bosch o Delphi), y no los sensibles inyectores piezoeléctricos que equipaban las versiones más potentes o motores más antiguos. Esto es una gran ventaja. Los inyectores solenoides son más robustos, duraderos y económicos de reparar. Pueden superar sin problema los 250.000 km con un combustible de calidad.
Esta es la cuestión que más interesa a los compradores. El motor 1.6 TDI de 90 CV en el Golf 7, asociado a la caja manual de 5 marchas, por lo general NO lleva volante bimasa, sino uno rígido. Esto abarata drásticamente el cambio del kit de embrague.
Nota: Compruebe siempre por número de bastidor, ya que algunas series específicas (p. ej. BlueMotion con sistema start-stop más agresivo) pudieron montar volante bimasa, aunque en la versión de 90 CV es poco habitual.
El motor lleva un único turbocompresor de geometría variable (VGT). Su vida útil es larga, a menudo por encima de los 250.000 km, siempre que se cambie el aceite con regularidad (máx. cada 15.000 km, y no cada 30.000 km como indica la fábrica con el LongLife). Los síntomas de fallo son un característico “silbido” tipo sirena de ambulancia y pérdida de potencia. Es posible su reparación y el precio es medio (depende del mercado).
Filtro DPF: Equipamiento de serie. Los problemas aparecen únicamente si el coche se usa solo en ciudad. Es necesario sacarlo a carretera abierta al menos una vez cada dos semanas para que pueda realizar la regeneración.
Válvula EGR: Propensa a ensuciarse. Es posible limpiarla, pero su sustitución es más cara porque en los motores más modernos va integrada en un módulo más complejo.
AdBlue: Los motores CRKA y CLHB en el Golf 7 suelen ser Euro 5 tempranos o modelos de transición y normalmente no llevan sistema AdBlue, sino que utilizan tecnología LNT (Lean NOx Trap) para el tratamiento de los gases de escape. Esto es una ventaja, ya que no tiene el coste de bomba, calentadores e inyector de AdBlue, componentes que han resultado muy problemáticos en los modelos posteriores a 2016. Aun así, compruebe si junto al tapón del combustible hay un tapón azul: si no lo hay, puede estar tranquilo.
Este es el punto fuerte de este motor.
Conducción urbana: Espere entre 5,5 y 6,5 l/100 km, según el tráfico y lo “pesado” que sea con el acelerador. En invierno puede llegar a unos 7 litros.
Carretera: En vías secundarias el consumo baja a unos impresionantes 3,8 - 4,5 l/100 km.
Con 90 CV y 230 Nm, el Golf VII no es un coche deportivo. Para ciudad es perfectamente adecuado: tiene suficiente par para salir con soltura desde el semáforo. Sin embargo, el problema aparece cuando el coche va cargado (4 pasajeros + equipaje) y hay que adelantar un camión en una subida. Ahí se nota la falta de potencia y es necesario reducir una marcha y “exprimir” el motor. Si viaja a menudo con el coche lleno, la versión de 105/110 CV es una opción mejor.
Con la caja manual de 5 marchas, a una velocidad de 130 km/h el motor gira en torno a 2.300 - 2.500 rpm. No resulta demasiado ruidoso gracias al buen aislamiento del Golf 7, pero se echa en falta una sexta marcha para un confort total y un consumo aún más bajo.
Este motor es sumamente adecuado para reprogramar. La razón es sencilla: el CRKA/CLHB (90 CV) es casi idéntico, a nivel de hardware, a la versión más potente de 105 CV (CLHA). La fábrica lo ha “capado” por software.
Una repro “Stage 1” segura puede elevar la potencia a 130-140 CV y el par motor a 300+ Nm. Esto cambia drásticamente el carácter del coche, que se vuelve mucho más vivo, y el consumo, en una conducción normal, incluso puede bajar ligeramente. Por supuesto, hágalo solo en talleres de tuning de confianza.
Es la opción más habitual con este motor. La denominación de la caja suele pertenecer a la serie MQ250.
Fiabilidad: Muy fiable. No presenta defectos destacados.
Aceite: Aunque VW diga que el aceite es “de por vida”, se recomienda cambiarlo cada 100.000 - 150.000 km para facilitar el cambio de marchas y proteger los sincronizadores. En la caja entran unos 2 litros de aceite.
Si su modelo lleva cambio automático, se trata de la caja DQ200 de siete marchas con embragues “secos”.
Problemas: Es la caja de cambios más polémica de VW. Las averías más frecuentes son el desgaste del kit de embragues (entre 150.000 y 200.000 km) y el fallo de la mecatrónica (la “centralita” de la caja). Las reparaciones son caras (muy caras). Los síntomas son tirones al iniciar la marcha, dudas al cambiar de marcha o ruidos metálicos.
Servicio: Aunque los embragues sean secos, la caja lleva aceite en la parte mecánica y en la mecatrónica. Se aconseja revisar y cambiar el aceite cada 60.000 km en un taller especializado, aunque no figure en el plan de mantenimiento oficial.
Antes de comprar un Golf VII con motor 1.6 TDI (90 CV), preste atención a lo siguiente:
El Volkswagen Golf VII 1.6 TDI (90 CV) es una elección racional. No es un coche que se compre con el corazón, sino con la calculadora. Ofrece confort, buena calidad de construcción y un consumo extremadamente bajo, con un mantenimiento (generalmente) más barato gracias a la ausencia de volante bimasa. Es ideal para estudiantes, familias pequeñas o como segundo coche en casa para uso urbano y escapadas ocasionales. Si las prestaciones no son su prioridad, probablemente sea la versión del Golf 7 más rentable de poseer.
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