El motor del que hablamos hoy pertenece a la familia EA111 y representa uno de los proyectos más ambiciosos de Volkswagen de aquella época. Montado en el Volkswagen Golf VI Cabriolet, este propulsor tenía como objetivo unir lo imposible: una pequeña cilindrada de 1.4 litros con la potencia de grandes motores atmosféricos 2.0, con un consumo mínimo.
Los códigos de motor CAVD, CTHD, CTKA y CNWA corresponden a la variante más potente, de 160 caballos. Su característica clave es la sobrealimentación doble: un compresor mecánico (supercharger) que trabaja a bajas revoluciones para ofrecer respuesta inmediata al acelerador, y un turbocompresor que toma el relevo a regímenes más altos. Aunque en conducción ofrece unas sensaciones fantásticas, esta tecnología conlleva retos muy específicos a la hora de comprarlo de segunda mano.
| Parámetro | Datos |
|---|---|
| Cilindrada | 1390 cc (1.4 L) |
| Configuración | 4 cilindros en línea, 16 válvulas |
| Potencia | 118 kW (160 CV) @ 5800 rpm |
| Par motor | 240 Nm @ 1500-4500 rpm |
| Códigos de motor | CAVD, CTHD, CTKA, CNWA |
| Sistema de inyección | Inyección directa (TSI / FSI) |
| Tipo de sobrealimentación | Twincharger: Compresor Roots + turbocompresor |
| Accionamiento del árbol de levas | Cadena |
Este motor (generación EA111) utiliza cadena de distribución para accionar los árboles de levas. Por desgracia, la cadena es uno de los puntos débiles de este motor. Está diseñada para durar "toda la vida", pero en la práctica suele alargarse ya entre 80.000 y 120.000 km. Los síntomas son un ruido metálico (cascabeleo) en el arranque en frío que dura unos segundos. Si se ignora, la cadena puede saltar, lo que provoca el choque de pistones y válvulas: una avería total.
En la variante CAVD (principalmente modelos anteriores a 2012/2013), el problema más grave es la rotura de pistones y segmentos. Esto ocurre por un exceso de carga térmica y combustión detonante (LSPI - Low Speed Pre-Ignition), a menudo causado por combustible de mala calidad o una cartografía del motor demasiado agresiva. Los síntomas son una pérdida drástica de compresión en un cilindro, funcionamiento irregular y alto consumo de aceite.
Nota: Las versiones CTHD y CTKA (montadas más tarde, al final de la producción del Golf VI y en las versiones Cabrio) tienen pistones reforzados y el problema de la cadena está en gran medida resuelto, por lo que son una compra mucho más recomendable.
Olvídate de los intervalos "LongLife" de 30.000 km. Para este motor, eso es una sentencia de muerte.
Debido a la alta potencia específica y a la temperatura de combustión, las bujías trabajan bajo mucho estrés. Se recomienda cambiarlas cada 40.000 a 60.000 km. Usa exclusivamente bujías de alta calidad NGK o Bosch previstas para este motor (de iridio). Unas bujías envejecidas pueden provocar combustión detonante que destruye los pistones. Las bobinas (una por cilindro) también pueden fallar, lo que se manifiesta como funcionamiento en 3 cilindros y encendido del testigo "Check Engine".
Sí, este motor en el Golf VI Cabrio lleva volante bimasa, tanto si va asociado al cambio manual como al DSG. Su vida útil suele estar entre 150.000 y 200.000 km, según el estilo de conducción. La sustitución no es barata (entra en la categoría: caro).
El motor utiliza inyección directa de combustible a alta presión. Los inyectores son en general fiables, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Un problema mayor que los propios inyectores es la acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión. Como el combustible no "lava" las válvulas (porque se inyecta directamente en el cilindro), la carbonilla se acumula y con el tiempo reduce el flujo de aire, lo que provoca pérdida de potencia y funcionamiento irregular. La limpieza de válvulas (con chorro de cáscara de nuez o tratamiento químico) es recomendable alrededor de los 100.000 km.
Este es el corazón del problema y del disfrute.
Teniendo en cuenta que se trata de un motor de gasolina:
Aunque la cilindrada es de 1.4 litros, los 160 caballos hay que alimentarlos. El consumo varía mucho según el estilo de conducción (efecto "Jekyll & Hyde"):
Absolutamente no. Gracias al compresor, que entrega par prácticamente desde el ralentí (ya a 1500 rpm tienes los 240 Nm completos), el Golf VI Cabrio con este motor "rebosa potencia" en todo momento. Las recuperaciones son excelentes y la sensación es como si condujeras un motor de 2.000 o más centímetros cúbicos. La carrocería cabrio es más pesada debido a los refuerzos, pero este motor la mueve sin el menor esfuerzo.
La instalación de GLP en este motor es complicada y cara. Debido a la inyección directa, se necesita un sistema especial que o bien utilice fase líquida de gas (a través de los inyectores de gasolina) o bien inyecte una pequeña cantidad de gasolina junto con el gas para refrigerar los inyectores.
La rentabilidad es cuestionable salvo que hagas muchísimos kilómetros. Muchos sistemas "baratos" provocan sobrecalentamiento de los inyectores y la avería del motor.
¡Cuidado! Aunque este motor se "chipea" fácilmente a más de 200 CV, no se recomienda para uso diario, especialmente en la versión CAVD. Los pistones ya van de serie al límite de su resistencia. Aumentar la presión del turbo y la temperatura de combustión incrementa drásticamente el riesgo de rotura de pistones. Si aun así decides hacerlo, hazlo solo en un motor en perfecto estado (inyectores revisados, distribución por cadena nueva) y en manos de auténticos especialistas, usando exclusivamente combustible de 98/100 octanos.
Preciso, fiable y más barato de mantener. El gasto más habitual es el kit de embrague y el volante bimasa. Es buena idea cambiar el aceite de la caja de cambios de forma preventiva cada 100.000 km, aunque VW suele afirmar que es "de por vida".
Con este motor va el cambio DQ200 con embragues secos. Probablemente es el DSG más problemático que ha fabricado VW.
Antes de comprar un Golf VI Cabrio con motor 1.4 TSI (160 CV), haz lo siguiente:
Conclusión:
Este motor es "Dr. Jekyll y Mr. Hyde". Cuando está en buen estado, ofrece unas prestaciones fantásticas, un funcionamiento silencioso y el placer de conducir un cabrio con un consumo razonable. Sin embargo, es técnicamente muy complejo y exige un mantenimiento meticuloso. Está pensado para entusiastas que saben lo que llevan entre manos y no escatiman en aceite ni en combustible de calidad. Si buscas un coche "echar gasolina y rodar" con inversiones mínimas, mejor opta por una versión menos potente (122 CV) o por un 2.0 TDI.
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