El motor con código BLG pertenece a la serie EA111 de Volkswagen y representa uno de los proyectos de downsizing más ambiciosos de mediados de los 2000. Se trata de un propulsor 1.4 TSI que extrae de una pequeña cilindrada unos impresionantes 170 CV. El secreto está en la tecnología "Twincharger": el motor utiliza un compresor mecánico (supercharger) a bajas revoluciones y un turbocompresor a regímenes altos.
Este motor estaba destinado a conductores que querían prestaciones de un GTI, pero en un envoltorio más discreto como Golf V, Jetta o Touran. Aunque ofrece una experiencia de conducción fantástica con una aceleración muy lineal, su complejidad lo convierte en un motor exigente de mantener a medida que pasan los años.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 1390 cc (1.4 L) |
| Potencia | 125 kW (170 CV) a 6000 rpm |
| Par motor | 240 Nm entre 1500 y 4750 rpm |
| Código de motor | BLG |
| Sistema de inyección | Inyección directa (TSI/FSI) |
| Inducción (sobrealimentación) | Twincharger (compresor mecánico + turbocompresor) |
| Número de cilindros/válvulas | 4 cilindros / 16 válvulas |
El motor BLG utiliza cadena de distribución. Lamentablemente, este es uno de los puntos más débiles de este motor. La cadena de serie tiende a estirarse ya a partir de los 60.000 a 100.000 km. El problema suele estar también en el tensor hidráulico de la cadena, que no mantiene la presión al arrancar en frío.
Síntomas: Traqueteo metálico o "ruido de roce" al arrancar el motor en frío que dura unos segundos (o más). Si se ignora, la cadena puede saltar, lo que provoca el choque de pistones y válvulas: destrucción total del motor. Se recomienda el cambio preventivo del kit completo de cadena (cadena, patines, tensor, piñones) en cuanto se escuchen ruidos sospechosos.
Este es un problema específico de las versiones más potentes del 1.4 TSI (incluido el BLG de 170 CV). Debido a la alta presión de sobrealimentación y a las grandes cargas térmicas, se producen roturas de pistones o segmentos, especialmente en el tercer o cuarto cilindro. Las causas suelen ser la mala calidad del combustible, que provoca detonación (knocking), así como un mapa de inyección agresivo.
Síntomas: El motor empieza a funcionar de forma irregular (como si fuera en tres cilindros), pierde potencia, se enciende la luz de "Check Engine" y la medición de compresión muestra una caída drástica en uno de los cilindros.
El gran servicio (cambio de cadena) no está fijado de forma estricta, pero la experiencia muestra que es necesaria una revisión cada 80.000 - 100.000 km. El cambio de aceite y filtros debe hacerse estrictamente cada 10.000 km y como máximo cada 15.000 km (nunca cada 30.000 km en modo "Long Life").
En el motor caben aproximadamente 3,6 litros de aceite. Se recomienda aceite totalmente sintético de grado 5W-30 o 5W-40 que cumpla la norma VW 502.00 o 504.00.
Consumo de aceite: Estos motores pueden consumir aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 1.000 km se considera "aceptable" según la documentación oficial, pero en la práctica, todo lo que supere 0,2-0,3 litros indica un problema con los segmentos o el turbocompresor. Es obligatorio revisar el nivel de aceite con frecuencia.
Al ser un gasolina de inyección directa y altas prestaciones, las bujías trabajan bajo un gran estrés. Se recomienda cambiarlas cada 40.000 a 60.000 km. Utilice exclusivamente bujías de iridio o platino de calidad (NGK o Bosch recomendadas para este motor). Una bujía en mal estado puede provocar una combustión deficiente que puede dañar el pistón.
Sí, este motor lleva volante bimasa (Dual Mass Flywheel), tanto si va asociado a un cambio manual como a un DSG. Su función es amortiguar las vibraciones del motor. Los síntomas de fallo son golpes al apagar el motor, vibraciones al ralentí y traqueteos en la zona de la caja de cambios. La sustitución es (muy cara) (depende del mercado), ya que normalmente se cambia en conjunto con el embrague.
El sistema es de inyección directa de combustible en el cilindro a alta presión. Los inyectores suelen ser duraderos, pero son sensibles al combustible de mala calidad. Pueden obstruirse o empezar a "chorrear" combustible, lo que elimina la película de aceite de las paredes de los cilindros. Además, en los motores de inyección directa se produce acumulación de carbonilla en las válvulas de admisión, ya que el combustible no las limpia. Esto requiere una limpieza mecánica (arenado con cáscara de nuez) a kilometrajes elevados (por ejemplo, cada 100.000 km).
Este motor lleva ambos sistemas.
1. Compresor mecánico (tipo Roots): Funciona desde el ralentí hasta aproximadamente 2400-3500 rpm. Es accionado por correa a través de un embrague magnético integrado en la bomba de agua. La bomba de agua es una avería frecuente: el embrague magnético empieza a chirriar o deja de acoplar el compresor.
2. Turbocompresor: Entra en acción a regímenes más altos. La vida útil del turbo depende de los cambios de aceite regulares y del estilo de conducción (enfriar el motor tras una conducción rápida). La válvula wastegate del turbo puede quedarse atascada.
Este motor no lleva filtro DPF ni sistema AdBlue porque es de gasolina. Sin embargo, dispone de válvula EGR (recirculación de gases de escape) que puede ensuciarse con carbonilla, lo que provoca un ralentí inestable y una peor respuesta al acelerador. Es posible limpiarla, pero a veces es necesaria su sustitución.
No hay que fiarse de los datos oficiales de 6 litros. El 1.4 TSI BLG de 170 CV es muy sensible al estilo de conducción.
Conducción urbana: Espere entre 9 y 11 l/100 km. En atascos intensos y con una conducción agresiva (por ejemplo, en un VW Touran), es fácil llegar a 12-13 litros.
Carretera: En este entorno es más económico. A ritmo tranquilo por carretera secundaria consume unos 6-7 litros.
En absoluto. Es todo lo contrario a un motor perezoso. Gracias al compresor, empuja con fuerza ya desde 1500 rpm, sin "lag" de turbo, y el turbo sigue empujando hasta la zona roja. En un Golf V, este motor ofrece unas prestaciones casi deportivas (0-100 km/h en unos 7,9 segundos). Incluso en el más pesado Touran, el motor mueve la carrocería sin ningún problema, incluso con el coche cargado de pasajeros.
Es un excelente coche rutero. A 130 km/h en sexta, el motor gira en torno a 3.000 rpm (depende de la caja de cambios; con DSG puede ser algo menos). Tiene suficiente reserva de potencia para adelantar sin necesidad de reducir marcha.
Esto es complicado y caro. Como el motor tiene inyección directa (los inyectores están en la cámara de combustión), no se puede montar un sistema secuencial de GLP convencional. Se necesita un equipo específico para motores FSI/TSI que utilice el método "split-fuel" (consume por ejemplo un 20% de gasolina y un 80% de gas para refrigerar los inyectores de gasolina) o un sistema de inyección líquida de gas a través de los propios inyectores de gasolina (muy caro). Dada la edad de estos vehículos, la rentabilidad de esta inversión es discutible, salvo que se recorran kilometrajes muy elevados.
El motor puede reprogramarse hasta unos 190-200 CV y ganar 40-50 Nm adicionales de par. Sin embargo, ¡ATENCIÓN! Teniendo en cuenta los problemas conocidos de rotura de pistones con el mapa de serie, aumentar aún más la presión y la temperatura en los cilindros incrementa drásticamente el riesgo de una avería catastrófica del motor. Si decide hacerlo, el motor debe estar en perfecto estado mecánico y la reprogramación debe estar realizada por un especialista, priorizando mezclas de combustible seguras y no solo la potencia máxima.
Con el motor BLG se montaba principalmente una caja manual de 6 velocidades o un DSG de 6 velocidades (DQ250) con embrague bañado en aceite. En algunas variantes posteriores o menos potentes aparece también el DSG de 7 velocidades (DQ200 - embrague seco), pero para los 170 CV y 240 Nm en el Golf V/Touran I, el DQ250 era el estándar.
Caja manual: En general es fiable. A altos kilometrajes pueden aparecer problemas con los rodamientos de la caja (zumbidos en marcha). El coste de sustituir el kit de embrague con volante bimasa es un gasto importante (caro).
DSG (automático): El DSG de 6 velocidades (DQ250) es más robusto que el de 7 velocidades "seco", pero requiere un mantenimiento estricto. El aceite y el filtro de la caja deben cambiarse cada 60.000 km. Si no se hace, se daña la mecatrónica (la "centralita" del cambio), cuya reparación es (muy cara). Los síntomas de fallo del DSG son tirones al iniciar la marcha, vacilaciones al cambiar o golpes al engranar las marchas.
Al comprar un coche de segunda mano con motor BLG, el arranque en frío es la prueba clave. Insista en que el motor esté completamente frío. Escuche la cadena durante los primeros 3-5 segundos. Cualquier traqueteo es una señal de alarma (un coste de unos 500-800 EUR dependiendo del mercado). Además, compruebe si el coche echa humo azulado al acelerar (consumo de aceite/turbo) y si el motor funciona suave al ralentí (problemas de compresión/válvulas). Es imprescindible una diagnosis para comprobar si hay errores relacionados con "misfire" (fallos de encendido).
Conclusión:
El 1.4 TSI (170 CV) BLG es un motor para entusiastas que saben lo que compran. Ofrece unas prestaciones que aún hoy son respetables, empaquetadas en carrocerías prácticas. Sin embargo, no es para conductores que busquen un coche de "echar gasolina y conducir" con inversiones mínimas. Cómprelo solo si dispone de presupuesto para un mantenimiento de calidad y posibles reparaciones (caras) de la cadena o del sistema de inyección. Para el usuario medio, un sencillo 1.6 gasolina o un 1.9 TDI son opciones más aburridas, pero mucho más seguras desde el punto de vista económico.
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