El motor con código CJKB pertenece a la familia de propulsores 2.0 TSI (generación EA888) y representa una curiosa excepción en el mundo de los vehículos comerciales de Volkswagen (T5 Facelift y T6), dominado claramente por los diésel. Con 150 caballos de potencia, este motor está pensado para quienes desean el silencio de un gasolina, evitar problemas con los filtros DPF en conducción urbana, o para los que viven en zonas con estrictas restricciones medioambientales para vehículos diésel. Aunque no es la opción más habitual en el mercado de segunda mano, es importante saber si este “gigante silencioso” es una compra inteligente o un pozo sin fondo para tu bolsillo.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Código de motor | CJKB |
| Cilindrada | 1984 ccm (2,0 L) |
| Potencia | 110 kW (150 CV) a 3750–6000 rpm |
| Par motor | 280 Nm a 1500–3750 rpm |
| Tipo de combustible | Gasolina (Sin plomo 95/98) |
| Sistema de inyección | Inyección directa (TSI / FSI) |
| Sobrealimentación | Turboalimentador + intercooler |
| Accionamiento de la distribución | Cadena |
El motor CJKB utiliza cadena de distribución para el accionamiento de las válvulas. Este es un punto clave. Aunque esta generación de motores EA888 solucionó los problemas catastróficos con los tensores que afectaron a los modelos anteriores (2008-2012), la cadena no es eterna. El síntoma del problema es un traqueteo metálico en el arranque en frío que dura más de 2-3 segundos. Si se escucha, la cadena se ha estirado o el tensor está fallando: es necesaria la sustitución urgente del kit de cadena para evitar una avería grave del motor (choque de pistones y válvulas).
En este motor caben aproximadamente 5,7 a 6 litros de aceite de motor (siempre comprobar según el número de bastidor, ya que los cárteres pueden variar en vehículos comerciales). Se recomienda la graduación 5W-30 o 5W-40 con especificación VW 504.00 o 502.00. El servicio menor se realiza cada 10.000 km y como máximo cada 15.000 km. Olvídate de los intervalos “Long Life” de 30.000 km si quieres que el motor dure.
¿Consume aceite? Sí. La fábrica tolera hasta 0,5 litros cada 1.000 km, pero en la práctica, un motor sano no debería consumir más de 1 a 1,5 litros entre dos servicios (a 10.000 km). Si consume más, el problema suelen ser los segmentos de aceite que se obstruyen por la carbonilla o el separador de vapores de aceite (válvula PCV). El cambio regular de aceite reduce la probabilidad de que se agarroten los segmentos.
Al tratarse de un gasolina turbo, las bujías trabajan bajo mayor carga. Se recomienda cambiar las bujías cada 40.000 a 60.000 km. No esperes a que el motor empiece a “tironear” (misfire), ya que esto puede dañar las bobinas (que también son piezas de desgaste y tienen un coste moderado).
Volante bimasa: Sí, este motor lleva volante bimasa, tanto si va asociado a un cambio manual como a un DSG. Su función es amortiguar las vibraciones del cuatro cilindros antes de que lleguen a la caja de cambios. Los síntomas de fallo son golpes al ralentí y sacudidas al apagar el motor. El precio es elevado (depende del mercado).
Sistema de inyección: Utiliza inyectores de alta presión (inyección directa). En general son fiables, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Si un inyector se queda “abierto”, puede lavar el cilindro y provocar el gripado del motor. La sustitución de inyectores es cara.
Turboalimentador: El motor lleva un solo turbo (normalmente IHI o BorgWarner). Su vida útil es larga (más de 200.000 km) con cambios de aceite regulares y, sobre todo, con el enfriamiento del turbo tras una conducción exigente (dejarlo al ralentí un minuto antes de apagar). Es posible su reparación y el coste es medio.
EGR, DPF y AdBlue: La buena noticia: es un gasolina. No tiene filtro DPF, no lleva sistema AdBlue y no sufre los típicos problemas de obstrucción de la válvula EGR que atormentan a los diésel. Lleva catalizador, pero rara vez da problemas antes de kilometrajes muy altos. (Nota: los T6.1 posteriores pueden montar filtro GPF, pero el CJKB normalmente no lo lleva).
Aquí llegamos al punto doloroso. El Multivan es pesado y su aerodinámica es similar a la de un ladrillo.
Con 280 Nm de par, el motor es adecuado, pero no impresionante. En comparación con el 2.0 TDI (150 CV) que tiene 340 Nm, el gasolina da la sensación de tener menos fuerza al salir desde parado y exige más revoluciones para mover el peso. Para un Multivan vacío es más que suficiente. Si piensas remolcar o viajar con 7 pasajeros y equipaje en subidas, notarás la falta de par, tendrás que cambiar de marcha con más frecuencia.
Como se trata de un motor de inyección directa (TSI), la instalación de GLP es compleja y cara. Se necesita un equipo específico (“Direct Liquid Injection” o un sistema que mezcle gasolina y gas para refrigerar los inyectores). El precio de un equipo de calidad suele superar los 1.000 EUR (depende del mercado). La rentabilidad es discutible salvo que hagas muchos kilómetros al año, ya que el motor sigue consumiendo cierto porcentaje de gasolina mientras funciona a gas.
Aquí es donde el CJKB brilla. Este motor está limitado de fábrica. El mismo hardware en vehículos más ligeros desarrolla mucha más potencia. Un Stage 1 seguro puede aumentar la potencia a 190-210 CV y el par a 350-380 Nm. Esto cambia drásticamente el carácter del vehículo, facilita los adelantamientos y hace la conducción mucho más agradable, y el consumo (conduciendo con normalidad) incluso puede bajar ligeramente.
Con el motor CJKB en el Multivan se montan habitualmente:
En la caja manual, el aceite se cambia de forma preventiva cada 100.000 - 150.000 km, aunque VW a menudo dice que es “de por vida”.
En el caso del cambio DSG (DQ500), el cambio de aceite y filtro es OBLIGATORIO cada 60.000 km. Si no se respeta, se estropea la mecatrónica (la “centralita” de la caja), cuya reparación es muy cara. Las averías del DSG se manifiestan como golpes al cambiar de marcha o retraso al iniciar la marcha.
El VW Multivan 2.0 TSI (CJKB) es una bestia muy particular. Cómpralo si: haces pocos kilómetros al año (menos de 15.000 km), conduces sobre todo trayectos cortos donde un diésel sufriría, o si valoras el silencio y la finura de un gasolina. Evítalo si: el consumo de combustible es un factor clave para ti o si planeas remolcar cargas pesadas en largos viajes: en ese terreno el TDI sigue siendo el rey.
El mantenimiento es más barato en lo relativo a sistemas anticontaminación (no hay problemas de DPF/EGR), pero más caro en cuanto al combustible. Si encuentras una unidad con historial de mantenimiento claro, con un buen “Stage 1” este puede ser el furgón más divertido que hayas conducido.
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