El motor del que hablamos lleva el código 20T2N (en Honda) o simplemente L-Series (en Rover). Es el primer motor diésel de inyección directa que desarrolló Rover y fue clave para Honda durante los años 90 en Europa.
En aquella época, Honda no tenía motor diésel propio, así que la colaboración con Rover dio como resultado el montaje de esta mecánica en modelos populares como el Accord VI y el Civic “inglés” (Fastback/Aerodeck). Es un motor de la vieja escuela: ruidoso, tosco, pero extremadamente duradero si se cuida en ciertos detalles de mantenimiento. Es importante destacar que no es un Common Rail, sino que utiliza una bomba rotativa controlada electrónicamente.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Cilindrada | 1994 cc (2,0 L) |
| Potencia | 77 kW / 105 CV |
| Par motor | 210 Nm a 2000 rpm |
| Códigos de motor | 20T2N, 20T2R (L-Series) |
| Tipo de inyección | Inyección directa (bomba VP37) |
| Sobrealimentación | Turbo (con intercooler) |
Este es un punto crítico. El motor tiene correa de distribución, pero no una, sino dos. La correa principal mueve el árbol de levas en un lado del motor, mientras que una correa más pequeña en la parte trasera mueve la bomba de alta presión. El error más habitual de mecánicos inexpertos o propietarios que quieren ahorrar es cambiar solo la correa principal. Si se rompe la correa de la bomba, el motor simplemente se apaga (sin avería interna), pero si se rompe la correa principal, se produce el choque entre pistones y válvulas. Lo recomendable es cambiar ambas al mismo tiempo.
El kit de distribución se recomienda cada 80.000 a 100.000 km o 5 años. Teniendo en cuenta la edad actual de estos vehículos, recomiendo acortar el intervalo a unos 70.000 km por seguridad. En el motor entran unas 4,5 a 5 litros de aceite. La graduación recomendada es 10W-40 semisintético (especificación ACEA B3). Es un motor de diseño antiguo y agradece un aceite más denso, sobre todo con kilometrajes elevados.
Un consumo de aceite entre servicios es aceptable hasta unos 0,5 - 0,8 litros cada 10.000 km. Si consume más, normalmente el problema no está en el propio motor (segmentos), sino en fugas. Estos motores son conocidos por “marcar territorio”. El aceite suele fugar por el retén del cigüeñal, la tapa de válvulas o por los manguitos del radiador de aceite.
Además de las fugas de aceite, los problemas más habituales son:
Los inyectores son mecánicos clásicos, de dos etapas de inyección. Son muy duraderos y menos sensibles al gasóleo de mala calidad en comparación con los inyectores piezoeléctricos modernos. A menudo superan los 300.000 km. Si aparece un problema, se pueden reparar y no es caro (solo sustitución de los insertos del inyector). Los síntomas de inyectores en mal estado son golpeteo (funcionamiento muy ruidoso) y humo gris al arrancar en frío.
Aquí la situación depende del modelo. La mayoría de los Honda Accord VI (105 CV) con este motor LLEVAN volante bimasa. Sirve para amortiguar las fuertes vibraciones de este diésel. En modelos más antiguos (Accord V, Rover 200) es más habitual encontrar volante rígido. El coste de sustituir el kit con volante bimasa es elevado en relación al valor del coche (a menudo supera los 400-500 EUR, según el mercado). Por eso muchos propietarios hacen la conversión a volante rígido, pero eso aumenta aún más las vibraciones en el habitáculo.
El motor utiliza un solo turbocompresor (normalmente Garrett GT15 o similar) sin geometría variable en la mayoría de versiones. Es una muy buena noticia, porque el turbo es sencillo, barato de reparar y muy resistente. Su vida útil suele ser similar a la del motor, con cambios de aceite regulares. El sistema de inyección se basa en una bomba rotativa Bosch VP37. Mecánicamente es fiable, pero la electrónica en la parte superior de la bomba puede dar problemas (ralentí inestable, paradas). La reparación de la electrónica de la bomba tiene un coste medio.
Buenas noticias para los propietarios de coches usados:
Aunque la tecnología es antigua, la inyección directa hace que este motor sea bastante económico.
¿Es un motor perezoso? Hasta las 1.800 rpm, SÍ. Es el clásico turbo diésel con un “agujero de turbo” muy marcado. Por debajo de 1.800 rpm pasa poca cosa, pero cuando entra el turbo (sobre las 2.000 rpm), se nota un empujón brusco de par (210 Nm). Para la carrocería del Accord o del Civic familiar, la potencia es adecuada para una conducción normal, pero los adelantamientos requieren reducir una marcha y mantener el motor en la zona de turbo. En autopista, a 130 km/h el motor gira sobre 2.700-2.800 rpm (según la caja) y el ruido en el habitáculo es notable.
Reprogramación (Stage 1): Como el motor lleva una bomba controlada electrónicamente (EDC), es posible hacer una reprogramación (chip tuning). De forma segura se puede subir la potencia a 125-130 CV y el par a unos 260 Nm. Esto cambia drásticamente el carácter del coche, reduce el agujero de turbo y hace la conducción más agradable. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el aumento de potencia carga más el embrague y el volante bimasa (si lo lleva), así como los viejos manguitos del intercooler, que pueden reventar con la presión extra.
Con este motor casi siempre se montaba una caja de cambios manual de 5 velocidades. Honda utilizó cajas compatibles con la serie de motores Rover (a menudo la serie PG1 o una adaptación propia). Las cajas automáticas son extremadamente raras o inexistentes en esta combinación en la mayoría de mercados.
Las cajas manuales son, en general, fiables, pero tienen un par de puntos débiles:
Se recomienda cambiar el aceite de la caja cada 60.000 km. Se utiliza MTF (Manual Transmission Fluid) específico para Honda o aceite de motor 10W-40 (en algunas cajas Rover más antiguas, pero es imprescindible comprobar la especificación exacta en el manual del vehículo, porque un aceite incorrecto destruye los rodamientos). Lo más seguro es usar aceite Honda MTF-3.
Antes de comprar un coche con motor 20T2N, es imprescindible revisar lo siguiente:
Este motor está pensado para conductores que buscan transporte barato y están dispuestos a tolerar ruido y vibraciones a cambio de bajo consumo y simplicidad mecánica. No es refinado, no es rápido, pero es una “mula” capaz de hacer medio millón de kilómetros si se le cambian el aceite y las correas con regularidad. Ideal para quienes saben algo de mecánica y hacen parte del mantenimiento ellos mismos. Si buscas silencio y confort, mejor optar por un gasolina o por un diésel i-CTDi más moderno.
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