Con el motor L15B7, Honda dio un giro radical, abandonando su filosofía de motores atmosféricos de altas revoluciones en favor de la tecnología turbo (“downsizing”). Este motor es el corazón de la décima generación del Civic (Civic X), incluyendo el restyling de 2020. Aunque ofrece prestaciones fantásticas y bajo consumo, también ha traído ciertas controversias que todo propietario debe conocer antes de comprar. Ya no es aquel Honda sencillo de “echa gasolina y conduce”, sino una máquina que exige un poco más de cultura técnica por parte del dueño.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Código de motor | L15B7 |
| Cilindrada | 1498 cc (1,5 litros) |
| Potencia | 128 kW (174 CV) / Existe también una versión de 134 kW (182 CV) para el mercado europeo |
| Par motor | 220 Nm (CVT) / 240 Nm (cambio manual) |
| Tipo de inyección | Inyección directa (Direct Injection) |
| Sobrealimentación | Turbo (Single Scroll) con intercooler |
| Accionamiento del árbol de levas | Cadena de distribución (Timing Chain) |
El motor L15B7 utiliza cadena para accionar los árboles de levas. Las cadenas de Honda son en general muy fiables y están diseñadas para durar lo mismo que el motor, siempre que se cambie el aceite con regularidad. No hay un intervalo de sustitución previsto; solo se cambia si se oye traqueteo o si se estira (algo poco frecuente antes de los 200.000 km con buen mantenimiento).
El mayor y más conocido problema de este motor es la dilución del aceite con combustible (Oil Dilution).
Síntomas: El nivel de aceite en la varilla sube por encima del máximo y el aceite huele a gasolina.
Causa: En los motores de inyección directa, el combustible se pulveriza a alta presión directamente en el cilindro. Mientras el motor está frío, parte del combustible se condensa en las paredes del cilindro y se escurre junto a los segmentos hacia el cárter, mezclándose con el aceite. Como este motor es térmicamente muy eficiente, se calienta lentamente, por lo que el combustible no llega a evaporarse del aceite si se hacen trayectos cortos.
Solución: Honda lanzó una actualización de software (actualización de la ECU) que ayuda a que el motor coja temperatura más rápido. Aun así, la clave está en cambios de aceite más frecuentes (cada 7.000 - 10.000 km) y en evitar trayectos cortos en invierno en los que el motor no alcanza la temperatura de servicio.
No existe “distribución completa” en el sentido clásico (cambio de correa) porque el motor lleva cadena. Sin embargo, alrededor de los 100.000 - 120.000 km conviene revisar las holguras de válvulas (ajuste mecánico, no hidráulico) y cambiar la correa auxiliar (correa de servicios).
Cantidad y tipo de aceite: En el motor entran aproximadamente 3,5 a 3,7 litros de aceite (con filtro).
La graduación recomendada es exclusivamente 0W-20. Este aceite tan fluido es clave para el funcionamiento del turbo y del sistema VTC. No conviene experimentar con aceites más espesos (como 5W-40), salvo que se viva en un clima extremadamente caluroso y se sepa muy bien lo que se hace, ya que puede afectar al caudal de aceite que llega al turbo.
Este motor no consume aceite en el sentido clásico (que el nivel baje). Al contrario, debido al problema mencionado, es más habitual que el nivel suba. Si el nivel de aceite disminuye, esto puede indicar un problema con el turbo o con los segmentos, algo poco característico de un L15B7 en buen estado con kilometraje bajo o medio.
Al ser un gasolina turbo con inyección directa, las bujías trabajan bajo mucho estrés. Se utilizan exclusivamente bujías de iridio (por ejemplo NGK o Denso).
El intervalo de fábrica suele ser de 100.000 km, pero por experiencia se recomienda cambiarlas cada 60.000 a 80.000 km para proteger las bobinas y asegurar una combustión óptima.
La versión con cambio CVT (que es la que nos ocupa en este texto) NO lleva volante bimasa. Utiliza convertidor de par (torque converter) y “flexplate”. Esto es una gran ventaja porque elimina el costoso reemplazo del volante bimasa.
Nota: Las versiones con cambio manual sí llevan volante bimasa (Dual Mass Flywheel), que es bastante caro (depende del mercado).
El sistema es de inyección directa (GDI). Los inyectores son en general fiables, pero sensibles a la mala calidad del combustible. Pueden obstruirse o gotear, lo que contribuye al problema con el aceite.
Turbo: El motor utiliza un turbocompresor de “baja inercia” (normalmente de la familia Mitsubishi TD03) con wastegate electrónico. Es muy fiable y rara vez falla antes de los 200.000 km, siempre que se use aceite 0W-20 y no se apague el motor inmediatamente después de una conducción exigente. La reparación o sustitución del turbo entra en la categoría de: Muy caro.
Los modelos para el mercado europeo (especialmente el restyling 2020) están equipados con filtro GPF (Gasoline Particulate Filter), el equivalente en gasolina al DPF. A diferencia de los diésel, el GPF se regenera de forma pasiva con mucha más facilidad (debido a la mayor temperatura de los gases de escape en los gasolina) y rara vez se obstruye hasta el punto de requerir intervención en taller.
El motor no lleva sistema AdBlue (reservado para diésel). Sí lleva válvula EGR, que puede ensuciarse con hollín, pero no es un punto tan crítico como en los diésel.
Aquí es donde el L15B7 brilla. La relación entre potencia y consumo es de las mejores de su clase.
¿Es un motor perezoso? En absoluto. Con 174 CV (o 182 CV) y 220 Nm disponibles ya desde 1.700 rpm, el Civic con este motor “vuela”. La carrocería no es pesada y el turbo-lag es mínimo. Las recuperaciones son excelentes y los adelantamientos, rápidos y seguros.
No es recomendable. Aunque técnicamente es posible instalar GLP, debido al sistema de inyección directa se necesita un equipo específico y caro (que utilice fase líquida de gas o que inyecte un 10-20% de gasolina de forma constante para refrigerar los inyectores). La rentabilidad es dudosa y el riesgo de sobrecalentar los inyectores de gasolina y la culata aumenta. Dado el bajo consumo de gasolina, el GLP rara vez compensa.
El motor tiene un enorme potencial para la reprogramación. Las Stage 1 elevan la potencia de forma segura hasta los 200 - 210 CV.
Advertencia para CVT: El cambio CVT es el “cuello de botella”. Mientras que el cambio manual soporta más par, el CVT es más sensible. Si se hace tuning en un modelo con CVT, hay que limitar el par (torque limit) para evitar que la correa del cambio patine. Excederse con la potencia en un CVT lleva rápidamente a averías muy costosas.
Con este motor, en el año 2020 lo más habitual es encontrar el LL-CVT de Honda (G-Design Shift).
No es aquel CVT antiguo que sonaba como un scooter. Honda ha programado “marchas virtuales” cuando se pisa más el acelerador, de modo que se comporta de forma similar a un automático clásico (las revoluciones suben y bajan), lo que da una sensación de conducción más natural.
Averías más frecuentes: Los cambios CVT son sensibles al sobrecalentamiento y al aceite viejo. Los síntomas de problemas son tirones al iniciar la marcha, zumbidos o deslizamiento (las revoluciones suben pero el coche no acelera).
Servicio: Este es el punto más importante. El aceite del cambio CVT se DEBE cambiar cada 40.000 km (o 2 años), aunque algunos talleres digan que es “fill for life”. Utilice exclusivamente aceite original Honda HCF-2. ¡Jamás use ATF convencional! El cambio de aceite no es caro en comparación con el coste de reparar la caja.
Como se ha mencionado, el CVT no lleva volante bimasa ni embrague clásico que haya que cambiar como elemento de desgaste.
Antes de comprar un Honda Civic con motor 1.5 Turbo, es imprescindible hacer lo siguiente:
El motor L15B7 es una joya tecnológica que ofrece prestaciones de hot-hatch con el consumo de un utilitario. Sin embargo, requiere un propietario meticuloso. Si piensa hacer solo 2-3 km hasta el trabajo y volver, y vive en una zona fría, este motor (por la mezcla de aceite y gasolina) quizá no sea la mejor opción para usted, a menos que esté dispuesto a cambiar el aceite dos veces al año. Para todos los demás, especialmente quienes circulan en carretera, es uno de los motores más divertidos y eficientes de su categoría.
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