El motor con código K20A4 pertenece a la legendaria serie K de Honda, que a principios de los 2000 sustituyó a la célebre serie B. Es un gasolina atmosférico de 2,0 litros equipado con tecnología i-VTEC (control inteligente de apertura variable de válvulas). Se montó principalmente en el Honda CR-V de segunda generación (2002–2006).
¿Por qué es importante este motor? Porque representa el "término medio de oro" del automóvil: lo bastante moderno como para ser eficiente y limpio, y lo bastante "a la vieja usanza" como para no tener complicaciones innecesarias que hoy vacían los bolsillos de los propietarios. Su reputación se basa en que, con un mantenimiento básico, puede recorrer cientos de miles de kilómetros sin abrir el motor.
| Cilindrada | 1998 ccm (2,0 L) |
| Potencia | 110 kW (150 CV) a 6500 rpm |
| Par motor | 192 Nm a 4000 rpm |
| Código de motor | K20A4 |
| Tipo de inyección | Inyección multipunto (inyección indirecta) |
| Tipo de alimentación | Atmosférico (Naturally Aspirated) - Sin turbo |
| Número de cilindros/válvulas | 4 cilindros / 16 válvulas (DOHC i-VTEC) |
El motor K20A4 utiliza cadena de distribución. Es una excelente noticia para los propietarios, ya que la cadena de este motor es extremadamente robusta. A diferencia de algunos rivales europeos donde la cadena se estira a los 100.000 km, la cadena de Honda en este motor suele durar tanto como el propio motor (más de 300.000 km), siempre que se cambie el aceite con regularidad. No tiene un intervalo de sustitución previsto: solo se cambia si se oye un traqueteo o si el diagnóstico detecta un desfase en la distribución.
Aunque es fiable, no es inmune a los problemas:
Servicio menor: Se recomienda cada 10.000 km o una vez al año. Los motores japoneses "aman" el aceite limpio.
Servicio mayor: Como el motor lleva cadena, no existe el típico "cambio de correa". Sin embargo, alrededor de los 100.000–120.000 km conviene revisar y, si es necesario, sustituir la correa auxiliar (PK), el tensor de la correa, la bomba de agua y cambiar el anticongelante.
Cantidad y graduación del aceite: El motor lleva unos 4,0 a 4,2 litros de aceite con filtro. La graduación recomendada es 5W-30 o 5W-40 (totalmente sintético). Para motores con mucho kilometraje que consumen algo más de aceite, 5W-40 o 10W-40 es una elección habitual en climas más cálidos.
Consumo de aceite: Los motores VTEC están diseñados para funcionar a altas revoluciones, y en ese régimen es normal que "beban" algo de aceite. Hasta 0,5 litros cada 1.000 km se considera "dentro de lo normal" según fábrica, aunque en la práctica un motor sano no debería consumir más de 0,5 a 1 litro entre servicios (cada 10.000 km). Si consume un litro cada 1.000 km, probablemente los segmentos estén agarrotados o los retenes de válvulas endurecidos.
Bujías: Se recomiendan bujías de iridio (NGK o Denso). Su intervalo de sustitución es largo, normalmente alrededor de 100.000 a 120.000 km.
Este motor utiliza una inyección clásica MPI (Multi-Point Injection) en el colector de admisión. Los inyectores de gasolina son extremadamente fiables y casi nunca se averían. No son tan sensibles a la calidad del combustible como los modernos inyectores de inyección directa (GDI/FSI). El coste de reparación o sustitución es mínimo y rara vez necesario.
Aquí llegamos al "punto doloroso". El Honda CR-V II es un SUV cuadrado, con la aerodinámica de un ladrillo y tracción a las cuatro ruedas (Real Time 4WD). El gasolina atmosférico tiene que girar alto para mover bien esa masa.
Conducción urbana: Espere entre 11 y 14 litros a los 100 km. En invierno y en atascos, en las versiones automáticas, esto puede subir hasta 15 litros. No es un motor para ahorrar combustible.
Sí y no. Con 192 Nm de par disponibles recién a 4000 rpm, el motor se siente perezoso a bajas revoluciones (por debajo de 3000 rpm). Para adelantar o subir pendientes, hay que reducir una o dos marchas y llevar el motor por encima de 4500 rpm. Ahí entra el VTEC y el coche empuja de forma bastante decente para sus 150 CV. Los conductores acostumbrados a diésel tendrán la sensación de que "no tiene fuerza" hasta que aprendan a llevarlo alto de vueltas.
En autopista el motor es ruidoso. Debido a los desarrollos cortos (especialmente con el cambio manual de 5 marchas), a 130 km/h el motor gira a unas 3500–3800 rpm. Eso se traduce en más ruido en el habitáculo y un consumo de unos 9–10 litros. Le falta una 6ª marcha para viajar relajado.
Este motor es muy adecuado para la instalación de equipos de GLP. El colector de admisión es de plástico, por lo que se recomienda un sistema secuencial. Sin embargo, hay un punto crítico: este motor no tiene taqués hidráulicos.
Esto significa que el juego de válvulas debe ajustarse mecánicamente. Mientras que a gasolina se hace cada 40.000 km, con GLP es obligatorio ajustar las válvulas cada 20.000 a 25.000 km. Si se descuida esto, se producirá el "hundimiento" de las válvulas en sus asientos (VSR - Valve Seat Recession), pérdida de compresión y finalmente un costoso rectificado de la culata. Si se ajustan las válvulas con regularidad, el motor con gas recorre cientos de miles de kilómetros sin problemas.
En un gasolina atmosférico como el K20A4, el "chipeado" es tirar el dinero. La ganancia es despreciable (quizá 3–5 CV), algo que no se nota en la conducción. El único tuning efectivo para los motores K20 son las modificaciones mecánicas (árboles de levas, admisión, escape), pero son demasiado caras y poco rentables para un SUV familiar.
Cambio manual: Muy fiable. Las averías son raras y suelen estar relacionadas con el kit de embrague (pieza de desgaste). El coste de sustitución del embrague es moderado (depende del mercado, pero no es caro). El aceite de la caja (Honda MTF) se cambia cada 60.000 a 80.000 km.
Cambio automático: Muy robusto, pero "lento" y aumenta el consumo de combustible en unos 1–2 litros. El mantenimiento más importante es el cambio de aceite. El aceite se cambia mediante el método de "vaciar y rellenar" (drain & fill) cada 40.000 a 60.000 km. ¡Nunca hacer lavados a máquina a presión en cajas antiguas! Utilizar exclusivamente aceite original Honda ATF-Z1 o el más moderno ATF-DW1. Las averías son raras si se cambia el aceite; los síntomas de problemas son patinamiento al cambiar o golpes fuertes al engranar D o R.
El Honda CR-V con motor K20A4 es un vehículo para quienes valoran la tranquilidad por encima de la economía de combustible. Si recorre hasta 10–15 mil kilómetros al año, es mejor opción que un diésel. Pagará más en la gasolinera, pero ahorrará en el taller porque no hay bimasa, ni turbo, ni inyectores delicados. Es un conjunto mecánico honesto y duradero que, con un poco de atención al nivel de aceite y al reglaje de válvulas, puede servir durante décadas.
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