El motor con código D17A2 pertenece a la legendaria serie D de Honda. Aunque los motores Honda son conocidos por sus altas revoluciones y su carácter deportivo, en el Honda FR-V (o Edix en Japón) este gasolina de 1.7 litros tiene la misión de mover a una familia de seis personas más su equipaje. Es un motor atmosférico clásico con tecnología VTEC (control variable de las válvulas), que busca el equilibrio entre economía y prestaciones. Es importante destacar que este es uno de los últimos motores de la serie D antes de que Honda pasara masivamente a la serie R (1.8 i-VTEC).
| Cilindrada | 1668 cc (1.7 L) |
| Potencia | 92 kW (125 CV) a 6300 rpm |
| Par motor | 154 Nm a 4800 rpm |
| Código de motor | D17A2 |
| Tipo de inyección | Inyección multipunto (MPI) |
| Configuración | R4, SOHC, VTEC, 16 válvulas |
| Sobrealimentación | Atmosférico (Naturally Aspirated) |
Este motor utiliza correa de distribución para el accionamiento del árbol de levas. Esto es muy importante, ya que si la correa se rompe, los pistones chocan con las válvulas (motor de interferencia). Se recomienda hacer la distribución cada 100.000 a 120.000 km o cada 5 a 7 años (lo que ocurra antes). Junto con la correa, es obligatorio cambiar el tensor y la bomba de agua.
Aunque el D17A2 es en general muy fiable (los gasolina Honda tienen fama de ser “a prueba de balas”), tiene algunos puntos débiles:
En el motor entran aproximadamente 3,5 a 3,7 litros de aceite (con filtro). La viscosidad recomendada es 5W-30 o 5W-40 (sintético).
¿Consume aceite? Sí. Los motores Honda VTEC están diseñados de forma que a regímenes altos (cuando entra el VTEC) pueden consumir cierta cantidad de aceite. Un consumo de hasta 0,5 litros cada 1.000 km se puede considerar aceptable de fábrica si se conduce de forma agresiva, pero en un uso normal no debería superar 1 litro entre cambios (10.000 km). Si consume más, normalmente el problema está en los retenes de válvula o en los segmentos.
Al ser un gasolina, las bujías son un consumible.
Intervalo de cambio: Las bujías de níquel normales se cambian cada 40.000 km. Si se utilizan bujías de iridio (NGK o Denso son equipo original), pueden durar hasta 100.000 km.
Los inyectores son electromagnéticos clásicos y extremadamente duraderos. Rara vez dan problemas salvo que se utilice combustible de muy mala calidad.
Volante bimasa: Afortunadamente, este motor NO lleva volante bimasa. Usa un volante sólido clásico, lo que abarata mucho el cambio del kit de embrague. Es una gran ventaja frente a la versión diésel (2.2 i-CTDi).
Turbo e inyección: El motor no tiene turbocompresor. Es un motor atmosférico “a la vieja usanza”, lo que significa menos piezas susceptibles de avería. El sistema de inyección es indirecto (MPI), no es tan delicado como los modernos sistemas GDI con bombas de alta presión.
EGR y emisiones: El motor dispone de válvula EGR. En los Honda de la serie D, los conductos de la EGR en el colector de admisión suelen obstruirse con carbonilla, lo que enciende la luz de “Check Engine” y provoca tirones. Una limpieza es relativamente barata y soluciona el problema.
DPF y AdBlue: Este motor no lleva filtro de partículas DPF ni utiliza AdBlue. Tiene un catalizador clásico que rara vez da problemas antes de los 200.000 km.
Seamos sinceros: el Honda FR-V es un coche pesado (unos 1400-1500 kg), y 154 Nm de par en un 1.7 litros no es mucho.
¿Es un motor perezoso? A bajas revoluciones (por debajo de 3000 rpm), sí. Hay que usar mucho el cambio para seguir el ritmo de un tráfico dinámico. Solo por encima de 4000 rpm, cuando el VTEC “respira”, el coche anda razonablemente bien, pero entonces aumentan el ruido y el consumo.
Consumo real en ciudad: Espera entre 9,5 y 11,5 l/100 km, dependiendo del tráfico y de lo “pesado” que seas con el acelerador. En invierno puede subir fácilmente a 12 litros.
En autopista se nota la ausencia de una 6ª marcha en la caja manual (algunos modelos tenían 5 y otros 6 marchas según año y mercado, pero con el 1.7 lo más habitual es que sea de 5 velocidades).
A una velocidad de 130 km/h, el motor gira en torno a 3800 - 4200 rpm. Eso significa que el ruido del motor en el habitáculo es notable. El consumo en carretera abierta se sitúa en torno a 7 - 8 l/100 km.
¿Es adecuado? Sí, pero con precauciones. Los motores Honda tienen asientos de válvula algo más blandos.
Imprescindible: Si instalas GLP, hay que revisar y ajustar el juego de válvulas (ajuste mecánico) cada 20.000 a 30.000 km. Si se descuida esto, las válvulas se “hundirán”, se perderá compresión y la culata tendrá que pasar por un rectificado (reparación cara). Es muy recomendable montar un sistema de lubricación de válvulas (engrase por goteo).
En un gasolina atmosférico de esta cilindrada, el “chipeo” es tirar el dinero. La ganancia puede ser de 3 a 5 CV como mucho, algo que no se nota en la conducción. Es mejor invertir ese dinero en buenos neumáticos o en un cambio de aceite de calidad.
Con este motor suele ir asociada una caja de cambios manual de 5 velocidades. Las cajas automáticas (4 marchas) son raras en Europa y más frecuentes en los modelos japoneses (JDM).
Coste del embrague: Como no lleva bimasa, el kit de embrague (plato de presión, disco y collarín) es asequible (el precio depende del mercado, pero se puede decir que “no es caro”).
Mantenimiento de la caja: El aceite de la caja manual se cambia cada 60.000 - 80.000 km. Hay que usar exclusivamente aceite Honda MTF (Manual Transmission Fluid), ya que otros aceites pueden dificultar el cambio de marchas en frío.
Antes de comprar un Honda FR-V de segunda mano con motor 1.7, presta atención a lo siguiente:
Conclusión:
El Honda FR-V 1.7 es una opción racional para una familia que no necesita prestaciones de coche de carreras. El motor es sencillo, barato de mantener (no tiene los caros componentes de un diésel) y muy práctico. Aunque puede parecer perezoso y ruidoso en autopista, su fiabilidad y el espacio interior compensan esos inconvenientes. Si encuentras una unidad con historial de mantenimiento claro (especialmente en lo relativo a la correa de distribución y al reglaje de válvulas), es una compra que merece la pena a largo plazo.
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