La serie de motores Honda J es considerada una de las configuraciones V6 más respetadas del mundo. En concreto, el J35A9 es el propulsor que mueve la primera generación del modelo Honda Ridgeline. Es un representante clásico de la “vieja escuela”: gran cilindrada, aspiración atmosférica y enfoque en la durabilidad y el par motor necesario para un vehículo pesado. Aunque a menudo se describe a estos motores como “indestructibles”, requieren un mantenimiento específico que no debe ignorarse, especialmente cuando hablamos del sistema de distribución y de refrigeración.
| Parámetro | Dato |
|---|---|
| Código de motor | J35A9 |
| Cilindrada | 3471 cc (3.5 L) |
| Configuración | V6, SOHC VTEC |
| Potencia | 182 kW (247 CV) @ 5750 rpm |
| Par motor | 339 Nm @ 4500 rpm |
| Tipo de inyección | Multi-point (inyección indirecta) |
| Alimentación | Aspiración atmosférica (Naturally aspirated) |
| Aceite recomendado | 5W-20 o 5W-30 (según el clima) |
Esta es la cuestión técnica más importante para los propietarios. El motor J35A9 utiliza correa de distribución. Es un motor de interferencia, lo que significa que si la correa se rompe, los pistones golpearán las válvulas y se producirá una avería grave del motor.
Recomendación: La distribución completa debe hacerse estrictamente a tiempo. Junto con la correa es obligatorio cambiar el tensor, los rodillos y la bomba de agua (accionada por la misma correa).
Aunque mecánicamente es muy resistente, hay puntos a los que hay que prestar atención:
Distribución completa: Se recomienda cada 100.000 a 120.000 km o cada 6-7 años, lo que ocurra antes. No arriesgues con piezas baratas; utiliza juegos OEM o de recambio de alta calidad (por ejemplo, Aisin, que a menudo es de primer equipo).
Capacidad y tipo de aceite: El motor lleva aproximadamente 4,3 a 4,5 litros de aceite con filtro. La graduación recomendada es 5W-20, aunque en climas más cálidos o en motores con mayor kilometraje se suele utilizar 5W-30.
Consumo de aceite: El J35A9 no es conocido por un alto consumo de aceite, a diferencia de algunas versiones más modernas con sistema agresivo de desconexión de cilindros (VCM). Un consumo de hasta 0,5 litros cada 10.000 km es aceptable, pero por encima de eso puede indicar desgaste de segmentos o de retenes de válvula.
Bujías: Utiliza bujías de iridio o platino (NGK o Denso). El intervalo de sustitución es largo, normalmente en torno a los 100.000 km.
El motor utiliza inyección clásica MPI (Multi-Point Injection) en el colector de admisión. Esto es una excelente noticia para los compradores de segunda mano. Los inyectores son extremadamente duraderos, rara vez se averían y no son tan sensibles a la calidad del combustible como en los motores de inyección directa. La limpieza de inyectores rara vez es necesaria antes de los 200.000 km.
El J35A9 no lleva volante bimasa en el sentido en que lo equipan los diésel con caja manual, ya que viene exclusivamente con caja automática que utiliza un convertidor de par hidrodinámico (wandler). Además, el motor no tiene turbocompresor, lo que elimina toda una serie de posibles averías costosas (reparación del turbo, intercooler, manguitos).
Al ser de gasolina, este motor no lleva filtro DPF ni sistema AdBlue. Dispone de válvula EGR para la recirculación de gases de escape. Con el tiempo, los conductos del EGR en el colector de admisión pueden obstruirse con carbonilla, lo que provoca el encendido del testigo “Check Engine” y un funcionamiento irregular. La limpieza de los conductos es una intervención relativamente sencilla. Los catalizadores están presentes y pueden ser caros de sustituir si fallan (muy caro, dependiendo del mercado).
Seamos sinceros: este no es un motor económico.
Con 247 caballos y 339 Nm de par, el motor no es perezoso. Al contrario, el Honda Ridgeline con este motor acelera de forma lineal y contundente. El sistema VTEC permite que el motor “respire” a pleno pulmón a altas revoluciones, lo que facilita los adelantamientos. No obstante, hay que tener en cuenta que el vehículo pesa alrededor de 2 toneladas, por lo que la sensación no es deportiva, sino de fuerza “camionera”.
En autopista: El motor rueda sin esfuerzo. A una velocidad de 130 km/h, las revoluciones suelen situarse en torno a 2.500 rpm (en la marcha más alta), lo que hace que la conducción sea silenciosa y cómoda.
¿Se puede convertir a GLP? Sí, absolutamente. Debido al alto consumo, es una modificación habitual.
Advertencia: Las culatas de Honda a veces son más sensibles a las mayores temperaturas de combustión del gas (los llamados “asientos/válvulas blandos”). Es imprescindible instalar un sistema secuencial de calidad, comprobar el juego de válvulas con regularidad (con más frecuencia que con gasolina, por ejemplo cada 30-40.000 km) y considerar un sistema de lubricación de válvulas (dosificador de aditivo), aunque las opiniones sobre su eficacia son variadas.
Al ser un motor atmosférico, la “repro” o reprogramación tiene poco sentido. La ganancia de potencia sería insignificante (quizá 5-10 CV), algo que no notarás en la conducción. Es mejor invertir el dinero en un mantenimiento de calidad y fluidos nuevos.
Con el J35A9 en el Honda Ridgeline se monta exclusivamente una caja de cambios automática de 5 velocidades. No hay opción de cambio manual para esta combinación en este modelo.
Las cajas automáticas de 5 velocidades de Honda de esta época son en general fiables, pero tienen un fallo potencialmente fatal relacionado con la refrigeración:
Antes de comprar un Honda Ridgeline con motor J35A9, presta atención a lo siguiente:
Conclusión:
El J35A9 es un motor fantástico para quienes buscan fiabilidad y potencia y están dispuestos a pagar el precio en consumo de combustible. Su construcción sencilla (sin turbo ni inyección directa) implica menos quebraderos de cabeza a largo plazo. Sin embargo, su talón de Aquiles no está en el propio motor, sino en el sistema de refrigeración de la caja de cambios. Si resuelves ese posible problema y cambias la correa de distribución con regularidad, este motor puede servirte durante cientos de miles de kilómetros.
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