El motor con código A16LET representa una generación de transición de los gasolina turbo Ecotec del grupo General Motors (Familia 1). Se montó principalmente en modelos pesados de los segmentos C y D, como el Opel Astra J (en todas sus variantes de carrocería) y el Opel Insignia A, así como en sus gemelos de Vauxhall. Su misión era sustituir a motores atmosféricos más grandes (como el antiguo 2.2 litros), ofreciendo mejor par motor gracias al turbocompresor.
Es importante recalcar que este no es un motor con inyección directa (SIDI), que llegó más tarde (A16XHT). El A16LET utiliza inyección multipunto clásica (MPI), lo que cambia drásticamente el panorama en lo que respecta a fiabilidad y costes de explotación.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1598 cc |
| Potencia | 132 kW (180 CV) a 5500 rpm |
| Par motor | 230 Nm (desde 2200 rpm) |
| Código de motor | A16LET |
| Tipo de inyección | Multipoint (MPI) - Indirecta |
| Aspiración | Turbocompresor con intercooler |
| Distribución | Correa dentada |
| Norma Euro | Euro 5 |
A diferencia de los pequeños 1.4 Turbo de la misma casa, el A16LET lleva correa de distribución. Esto es una buena noticia para los propietarios, ya que el cambio de correa es mucho más predecible y barato que la complicada sustitución de una cadena estirada. El intervalo oficial para la revisión grande es de unos optimistas 150.000 km o 10 años, pero cualquier mecánico experimentado le dirá que la revisión grande (correas, rodillos, tensores, bomba de agua) se hace a los máximo 90.000 a 100.000 km. El precio de la revisión grande va de bajo a moderado (depende del mercado).
Cuando este motor falla, lo más habitual es que se trate de lo siguiente:
En el motor caben alrededor de 4,5 litros de aceite. Lo más importante en el A16LET es pasar a la especificación de aceite Dexos 1 Gen 2 o Gen 3 (grado 5W-30), que General Motors prescribió posteriormente exclusivamente para prevenir el mencionado efecto LSPI. Antes se utilizaba Dexos 2, pero ya no se recomienda para este gasolina turbo.
De fábrica, el motor tiende a “beber” algo de aceite. Se considera un consumo normal hasta 0,2 - 0,3 litros cada 1000 km. Si consume más de medio litro cada 1000 km, esto indica un problema con el turbo, los retenes de válvulas, la válvula PCV obstruida o segmentos desgastados.
Las bujías de iridio deben cambiarse cada 60.000 km. No retrase este cambio porque, como se ha dicho, una bujía en mal estado implica mayor resistencia, lo que termina quemando el caro módulo de encendido.
Sí. Las versiones con cambio manual están equipadas con volante bimasa. Como un motor de gasolina genera menos vibraciones que un diésel, este volante suele durar bastante (a menudo supera los 200.000 km). El coste de sustituir el kit completo de embrague con volante bimasa es elevado (depende del mercado).
Como ya hemos mencionado, el motor utiliza un sistema MPI con inyectores que pulverizan el combustible delante de las válvulas de admisión, en el colector. Estos inyectores de gasolina son muy fiables y rara vez dan problemas. No lleva una bomba de alta presión cara (bomba BOSCH) como en la inyección directa, y las válvulas de admisión se lavan constantemente con combustible, por lo que no se acumula carbonilla en ellas, lo cual es una gran ventaja.
El A16LET monta un turbocompresor (BorgWarner/KKK K03). Su vida útil media es de unos 150.000 a 200.000 km, según el estilo de conducción. El punto problemático suele ser la carcasa de la turbina y el colector de escape (fundidos en una sola pieza). Con el tiempo pueden aparecer pequeñas fisuras en el colector de escape (debido a las altas temperaturas EGT - Exhaust Gas Temperature - de los gases de escape), así como holgura en el eje de la válvula “wastegate”, lo que se traduce en un traqueteo metálico al soltar el acelerador y pérdida de presión de soplado. La reparación del turbo tiene un coste moderado (depende del mercado).
Al tratarse de un motor de gasolina, no tiene filtro DPF ni sistema AdBlue. Además, este motor no lleva una válvula EGR externa clásica que se obstruya constantemente. La recirculación de gases de escape se realiza internamente mediante la distribución variable (VVT). Los solenoides VVT (actuadores) pueden llegar a ensuciar sus filtros con pequeñas limaduras procedentes del aceite, por lo que a veces hay que limpiarlos o sustituirlos (síntoma: el coche arranca peor, pierde potencia, funciona de forma irregular y registra errores en el sensor del árbol de levas).
Este es un motor de la vieja escuela. Montado en un Astra J (que a menudo supera los 1.400 kg) o en un Insignia A (más de 1.500 kg), tiene que mover un peso considerable. Por eso el consumo en ciudad es elevado. En atascos de tipo “para y arranca”, no espere menos de 10 a 12 litros cada 100 km. Si pisa mucho el acelerador, el consumo supera fácilmente los 13 litros.
De los 180 CV sobre el papel, en el asfalto notará quizá 140-150 CV. La alta masa en vacío del vehículo simplemente “se come” esos 180 CV. El motor no es perezoso, puede tirar muy bien cuando hace falta y los adelantamientos en carretera son fáciles y seguros, pero no tiene ese “golpe” deportivo en la espalda que cabría esperar de la potencia declarada. La entrega de potencia es bastante lineal.
Este es su entorno natural. El motor no sufre a altas velocidades. A una velocidad de crucero de 130 km/h, en 6.ª marcha, gira a unas agradables 2800 - 3000 rpm (según la relación de la caja concreta). El habitáculo es silencioso y el consumo en autopista se sitúa en torno a 7,5 a 8,5 litros, siempre que no fuerce por encima de 130 km/h. La aerodinámica del Insignia ayuda a ahorrar en este aspecto.
¡Admite el gas muy bien! Gracias a la inyección MPI, la conversión a GLP es sencilla y no demasiado cara (depende del mercado). No requiere sistemas costosos de fase líquida ni inyección de gasolina en porcentaje (como exigen los motores de inyección directa). Solo hay que prestar atención a lo siguiente: al ser un motor turbo, la instalación de gas y el vaporizador deben dimensionarse para más de 200 CV, y los mapas deben estar perfectamente ajustados para que la mezcla no sea pobre a altas revoluciones (lo que elevaría la temperatura y quemaría las válvulas). Algunos instaladores recomiendan también montar un sistema de lubricación de válvulas como medida preventiva.
El motor tiene de fábrica 180 CV. Un Stage 1 seguro eleva la potencia a unos 205 a 215 CV, y el par de 230 Nm a unos 280-300 Nm. La diferencia se nota bastante y el coche se vuelve mucho más ágil a bajas revoluciones. Sin embargo, el factor limitante no son los inyectores ni el turbo, sino el embrague y los mencionados pistones sensibles. No opte por “mapas agresivos” que suben una gran presión de turbo a bajas revoluciones, ya que esto puede destrozar la caja manual o romper un pistón (LSPI).
La mayoría de los modelos con este motor (Astra J, menos frecuente en Insignia) van asociados a una caja de cambios manual de 6 velocidades con código M32. Este es el mayor defecto de este coche. El diseño y la refrigeración de esta caja son deficientes, por lo que lo más habitual es que se desgasten los rodamientos interiores (el más afectado es el del eje de 1.ª, 2.ª, 5.ª y 6.ª).
Síntomas de avería: Zumbido/ruido notable al circular en 1.ª o en 5.ª y 6.ª. La prueba más clara es conducir en 1.ª, acelerar y luego soltar el acelerador de golpe: si nota que la palanca de cambios se mueve físicamente (se desplaza hacia adelante y hacia atrás), los rodamientos están a punto de romperse. La reparación de esta caja es cara (depende del mercado).
La caja automática que se monta es un convertidor de par hidrodinámico clásico, marca Aisin (normalmente AF40-6), de 6 velocidades. A diferencia de la M32, esta caja es muy robusta y fiable. No lleva volante bimasa. Las averías son raras y los cambios de marcha son suaves (aunque algo más lentos en comparación con las modernas DSG). El único inconveniente del automático es que incrementa aún más el ya elevado consumo en ciudad, en torno a 1 litro adicional.
El 1.6 Turbo de Opel (A16LET) es una excelente opción para quienes buscan una berlina o compacto cómodo y robusto para viajes largos y carreteras abiertas, y que además planean instalar un sistema de gas de calidad para amortiguar el elevado consumo de combustible en ciudad. No es un motor “de carreras” para presumir en la calle, sino un propulsor fiable y elástico para viajar. Si es un conductor que recorre muchos kilómetros y teme las averías de los diésel modernos (DPF, inyectores caros, bombas), un modelo con este motor –sobre todo si encuentra una versión con cambio automático o si el anterior propietario ya ha reparado la caja M32– representa una compra racional y rentable.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.