El motor 1.6 HDi con código 9HZ (DV6TED4) es uno de los propulsores diésel más importantes en la historia del grupo PSA (hoy parte de Stellantis). Con sus 109 CV (80 kW) y 16 válvulas, este motor se montó de forma masiva durante la primera década de los 2000. Puede encontrarse en una amplia gama de vehículos: desde compactos urbanos como el Peugeot 207 y el Citroën C3, pasando por el popular segmento “Golf” (Peugeot 307, 308, Citroën C4), hasta grandes familiares ruteros como el Peugeot 407, Citroën C5 y C4 Grand Picasso. Su popularidad radica en que democratizó la tecnología Common Rail, ofreciendo un funcionamiento refinado y un consumo de combustible muy bajo, aunque arrastra ciertos defectos de ingeniería específicos que todo propietario debe conocer.
| Especificación | Dato |
|---|---|
| Cilindrada | 1560 cc |
| Potencia | 80 kW (109 CV) |
| Par motor | 260 Nm |
| Código de motor | 9HZ / DV6TED4 |
| Tipo de combustible e inyección | Diésel, Common Rail Direct Injection |
| Sobrealimentación | Turbo de geometría variable + intercooler |
| Número de válvulas | 16V |
Entender la mecánica de este motor es clave para que tenga una larga vida útil. La base del bloque es robusta, pero los componentes periféricos y el sistema de engrase son exigentes.
Este propulsor utiliza un sistema combinado. La transmisión principal desde el cigüeñal hasta uno de los árboles de levas se realiza mediante correa de distribución, mientras que la transmisión entre los dos árboles de levas en la culata se hace a través de una cadena corta con su propio tensor. En la revisión de distribución, es obligatorio cambiar la correa, pero los mecánicos experimentados recomiendan revisar (y si es necesario sustituir) también la cadena de los árboles de levas, ya que con el tiempo puede estirarse y provocar un traqueteo en el arranque en frío.
El mayor problema de los motores 1.6 HDi 16V es el fallo de las arandelas de cobre de los inyectores. Cuando estas arandelas dejan de sellar bien, los gases de escape de la cámara de combustión se filtran a la zona alrededor de los inyectores (a menudo se oye un característico “claqueteo” y se percibe olor a gases de escape en el habitáculo). Estos gases queman el aceite del motor cercano, formando una pasta dura y negra (los mecánicos la llaman “muerte negra”). Esa costra baja al cárter del motor y obstruye la rejilla del tubo que lleva aceite al turbo. ¿Resultado? El turbo se queda sin lubricación y se rompe. Por eso muchos mecánicos con experiencia extraen preventivamente esa pequeña rejilla del tubo de engrase del turbo.
Aunque en su día el fabricante llegó a establecer la distribución en unos optimistas 240.000 km, en la práctica se hace a los 120.000 a 150.000 km (o cada 5 a 7 años). En cuanto al aceite de motor, el sistema lleva alrededor de 3,75 litros. Dado que equipa filtro FAP, es obligatorio usar aceite Low-SAPS 5W-30 (habitualmente Total Quartz INEO ECS). El cambio de aceite debe hacerse estrictamente cada 10.000 a 15.000 km. Un motor sano no consumirá una cantidad apreciable de aceite entre servicios. Una pérdida de hasta 0,5 litros cada 10.000 km se considera normal, pero cualquier cifra superior indica un problema con los segmentos, fugas en retenes o un turbo desgastado que “escupe” aceite hacia la admisión.
El sistema de inyección en la versión de 109 CV suele ser de Bosch (en algunas series, Siemens). Los propios inyectores son bastante duraderos y a menudo superan los 250.000 km sin grandes problemas, siempre que se reposte gasóleo de calidad y se cambie el filtro de combustible con regularidad. Como ya se ha mencionado, el problema no son tanto los inyectores en sí, sino las arandelas que sellan su asiento en la culata.
Sí, la versión de 109 CV (80 kW) lleva volante bimasa. Su función es amortiguar las vibraciones del motor diésel y proteger la caja de cambios. Su vida útil media ronda los 150.000 a 200.000 km. La sustitución del kit completo (volante, disco, plato de presión y cojinete de empuje) entra en el grupo de reparaciones: caras (depende del mercado).
El motor monta un solo turbo de geometría variable. Debido al problema ya mencionado con la obstrucción del engrase, el turbo suele fallar si no se cambia el aceite con regularidad. La válvula EGR es propensa a acumular hollín, especialmente si el coche se usa mayoritariamente en ciudad y a bajas revoluciones. Los síntomas de una EGR sucia son tirones al acelerar, humo por el escape y encendido del testigo “Check Engine”.
A diferencia de muchos otros fabricantes, PSA utiliza FAP (Filtre à Particules), que requiere un aditivo especial llamado Eolys. Este aditivo se dosifica automáticamente en el depósito de combustible en cada repostaje y sirve para reducir la temperatura a la que se quema el hollín en el filtro. El líquido se rellena cada 100.000 a 120.000 km y el coste del relleno es: no muy alto (depende del mercado). El propio filtro FAP, gracias al aditivo, es más duradero que los DPF convencionales, pero con el tiempo también se satura de ceniza no combustible. Importante: Este motor no lleva sistema AdBlue, ya que cumple la normativa Euro 4 (y primeras Euro 5) únicamente con la ayuda del aditivo Eolys.
Es uno de los motores más ahorradores de su generación. En modelos ligeros (Peugeot 207, Citroën C3), el consumo urbano ronda los 6,0 l/100 km. En vehículos más pesados (C5, 407, C4 Picasso), se puede esperar un consumo real en ciudad de 7,0 a 7,5 l/100 km. En carretera secundaria, el consumo baja fácilmente de 5,0 l/100 km.
La sensación de potencia depende mucho del modelo. En un Peugeot 307/308 o Citroën C4, los 109 CV y 260 Nm son más que suficientes para una conducción ágil y segura. Sin embargo, si este motor se monta en un Citroën C5 familiar o un Peugeot 407 SW cargado de equipaje y pasajeros, se notará la falta de fuerza en subidas y adelantamientos. Simplemente, 1,6 litros de cilindrada tienen difícil mover con soltura más de 1,5 toneladas de peso en vacío.
En las versiones con caja manual de cinco marchas, a 130 km/h el motor suele girar en torno a 2600 a 2800 rpm (según los desarrollos de cada modelo). Por ello, a alta velocidad el ruido en el habitáculo aumenta ligeramente y el consumo sube a unos 6,0 a 6,5 l/100 km.
Dado que el motor cuenta con un excelente turbo y un sistema de inyección fiable, responde muy bien a un chiptuning Stage 1 (reprogramación de la centralita). La potencia puede elevarse con seguridad hasta unos 135 CV, mientras que el par aumenta hasta aproximadamente 310 - 320 Nm. Esta modificación se recomienda especialmente a los propietarios de modelos más pesados (C5, Picasso), ya que facilita enormemente los adelantamientos y descarga al motor en las aceleraciones. Condición imprescindible: que el turbo, los inyectores y el volante bimasa estén en perfecto estado.
Junto con el motor 9HZ DV6TED4 se montaron principalmente las siguientes cajas de cambios:
Los síntomas de que el volante bimasa está al final de su vida incluyen fuertes vibraciones al ralentí, golpes/traqueteos en la zona de la caja de cambios que desaparecen al pisar el embrague, y un golpe notable al apagar el motor. Circular con un volante bimasa en mal estado puede dañar el eje de la caja.
Si estás mirando un coche con este motor, presta especial atención a lo siguiente:
El motor 1.6 HDi (109 CV) 9HZ es una excelente opción para conductores que hacen muchos kilómetros en recorridos mixtos, valoran el confort de los coches franceses y buscan un coste por kilómetro muy bajo en la gasolinera. Sin embargo, no es un motor para propietarios despreocupados. No tolera retrasos en los mantenimientos, aceites baratos ni trayectos cortos exclusivamente urbanos que lo llenarán de hollín en tiempo récord. Si encuentras una unidad con historial de mantenimiento claro, en la que el propietario haya cambiado el aceite con regularidad y haya solucionado preventivamente las arandelas de los inyectores, estarás comprando un fantástico propulsor que te puede durar muchos años.
Su opinión nos ayuda a mejorar la calidad del contenido.